sábado, 6 de abril de 2013

Escrito por Karla Medrano en | 10:39 a. m. Sin comentarios

Ese lugar de la mancha.



Es bien sabido por todos y cada una de las personas que un su vida han tenido la curiosa vivencia de encontrarse con un escritor, que estos (en su mayoría) sufren de cierto desorden mental. No esperen encontrar a uno en un supermercado en el pasillo de blancos, pueden buscar en una oficina administrativa y quizá tampoco lo encuentren allí. Supongo que nos refugiamos en los libros, quizá ese sea el principal motivo por el cual Ale y yo comenzamos a escribir una historia, queríamos un mundo en el que se jugaran nuestras reglas, en el que pasara lo que nosotras queríamos, a su vez queríamos reflejar una realidad tediosa… pero que está allí y no puede ser ignorada, en esa búsqueda natural por un lugar, nos dimos cuenta que no había lugar de la mancha en este mundo palpable, quizá ese lugar estaba, estuvo y estará siempre en nuestra mente retorcida, ese es el verdadero hábitat natural de un escritor.
 No sé que lleve en general a una persona a tomar la pluma y el papel, a mi me llevó la necesidad quizá de organizar mi mente en forma de cuento, de quitarme esos pequeñitos dolores de cabeza  que terminarían en prosa, pero claro que también lo hice para decirme a mi misma que no estaba loca, que había un lugar para mí, sólo había que… escribirlo.
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