jueves, 18 de abril de 2013

Escrito por Karla Medrano en , | 4:10 p. m. Sin comentarios

La natural malicia del escritor

¿Alguno de ustedes ha oído hablar de la malicia de escritor?... yo no lo había hecho, no sabía que era, y mucho menos si la tenía, no entendí muy bien al principio, porque no es como si fuese un subtema de los cursos que tomamos, de hecho, la primera vez que lo escuché fue un día cuando la maestra tras leer un texto le comentó al dueño “Creo que le falta malicia de escritor”.



La malicia cuando escribimos puede ser muchas cosas, o eso pensé al principio, quizá cada persona lo traemos dentro, y nuestra forma de sacarlo es escribiendo, piénsenlo así si Jack el destripador hubiera tenido la inquietud de escribir, quizá hubiéramos tenido a un maestro del relato siniestro como resultado y no una bonita pila de tripas.


La falta de malicia, es quizá, esa inocencia que se tiene al escribir, la creencia de que podemos resolver todo a nuestro antojo, y aunque es cierto en gran parte, también tenemos que tomar en cuenta la verosimilitud de un relato, un hilo narrador, o como la maestra Cerda decía simplemente “No se puede, contra lo que no se puede”

Lo cierto es que es raro que un escritor se mantenga al borde de pensamientos maliciosos, pocas veces he conocido escritores inocentes, ya que cuando nos metemos en este mundo de letras… es lo primero que se tiende a perder. Con esto no quiero decir, que no existan relatos inocentes, he leído algunos, y creo son buenos, pero allí entra nuestra capacidad como ilusionistas de la palabra, “nada por aquí, mucho por allá y taran, ¡inocencia!”.


Creo que siempre se ha especulado mucho sobre el lado siniestro de un escritor, hay unos tranquilos, otros extravagantes, unos serios y uno que otro psicópata, pero algo es seguro cada uno, es un mundo, uno revuelto que quizá solo ellos mismos entiendan.
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