jueves, 4 de abril de 2013

Escrito por Karla Medrano en | 6:49 p. m. Sin comentarios

Todos tenemos nuestra historia con el rojo



No por nada los labios de Marilyn, la capa de Caperucita  y los tacones de Cruella Deville son rojos. Cuando el libro destelló en la mesa  junto con los ojos de mi compañera, amiga y ahora socia, todos los rojos pasaron por mi mente en forma atiborrada, la idea de esta historia ya llevaba unos días sonando no sólo en mi cabeza, sino en la bandeja de entrada del celular con nuevas ideas que a Ale se le ocurrían y de pronto, las servilletas en las que tomamos apuntes en algún café, los mensajes que respondía entre clases, y los correos en los que no parábamos de hablar sobre esta historia,  ya tenían un buen lugar, un libro rojo.

Ahora, a unos cuatro o tres meses, en los que mi amiga y yo estuvimos  columpiándonos en la páginas de ese libro, de esa historia, de esos personajes, decidimos que ya era un buen momento para compartir lo que hemos descubierto de este viaje de escritoras, uno que no sabemos por dónde nos llevará o a que recovecos nos meteremos, pero algo es seguro, y es que llegaremos un lugar.

Lo primero que descubrimos fue que no sería nada fácil…

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