sábado, 20 de abril de 2013

Escrito por Karla Medrano en | 12:05 p. m. Sin comentarios

Un buen inicio

Últimamente, ha venido a mi mente mis primeros pasos en la lectura, era… digamos pequeña, tenía ocho año cuando todo comenzó, me llevaron a la FIL (Feria Internacional de Libro) mi abuela me compró los libros de Narnia de C. S. Lewis, así que si a alguien debemos culpar de que a mí me encante este mundo de letras es: al bolsillo de la abuela y a ese gran escritor.





Mis inicios con la escritura fueron muy curiosos, mi abuela después de abrirme el mundo de fantasía, se esmeró en quitármelo, y me daba libros que a esa edad ni de chiste iba a entender. Hace poco, cuando estaba trabajando en la misma feria, no era raro que padres y madres se me acercaran para decirme “Disculpe, quiero que mi hijo lea, ¿qué me puede recomendar?”, a veces salía de pleito con mis jefes, porque terminaba recomendando libros de otras editoriales, pero en verdad quería darle algo a esos padres, algo que realmente fuera a atrapar a sus hijos en este mundo.

Cuando iba a recomendar uno, me generaba varios pensamientos… lo primero que pensé fue que la lectura como hábito se forma… desde pequeños… pero también grandes, medianos, enanos, cirqueros, cantantes, de todo un poco, no hay requerimiento para esto, solía pensar que lo que había era una invitación y deduje que si iba a encargarme de esa invitación, me gustaría hacerlo con una que sepa, será bien recibida. No se puede recomendar un libro, si no se conoce a la persona, yo conozco bien a mis hermanos, y por eso les compro los libros que sé van a leer (eso quisiera, pero solo uno de mis pequeños me sigue la corriente… por ahora…) una sugerencia si son pequeños, sería la extraordinaria saga de la británica J. K. Rowlling, o los libros de Lewis, ¿por qué?, son libros accesibles, de una buena historia, y una historia adictiva, son historias que los llevaran a otras y a otras y a otras.


Siempre me ha gustado mucho la selección infantil del Fondo de Cultura Económica, así que si son aún más pequeños, allí es donde más libros podrían encontrar para ellos, títulos como “La peor señora del mundo” o “El abuelo ya no duerme en el armario”, son de mis favoritos, no importa donde los lea, siempre me traerán una sonrisa.



Así que ya saben, no importa la edad, sexo o religión, los libros siempre van a encajar en nuestra anatomía, y no hay mayor satisfacción para mi, que la de ver a un niño pidiéndome le alcance un libro, una vez alguien me dijo, que leer era tan importante por un ciclo pequeño y sencillo: leer, da sabiduría, conocimiento, agilidad y todos esos elementos, son quizá capaces de salvar países, siempre que veo un libro abierto, pienso en ello.

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