martes, 7 de mayo de 2013

Escrito por Karla Medrano en , | 3:24 p. m. Sin comentarios

Cierto o falso


Cuando se escribe, es bien sabido que una forma de obtener recursos es utilizando los apoyos que algunas instituciones ya sean públicas o privadas otorgan al arte o en pocas y entendibles palabras: Metiendo nuestros textos a concurso.



Nunca he estado en contra de ellos al contrario, pienso que son un estímulo bien merecido al esfuerzo de muchos escritores, incluso he metido varios textos a uno que otro concurso, creo que si bien no siempre se gana, no está de más hacerle la lucha.

Existen concursos de TOOOODO, lo digo en serio, desde minificciones, hasta de poesía, de cuento, novela, periodismo, en algunos el premio es monetario, o de publicación, o ambos, lo cierto es que los concursos bien o mal, siempre te darán algo además de los beneficios materiales, y es prestigio.

El propósito de este post, es con referencia a los concursos que no siempre son gratificantes, si, en los que se pierde. Quise hablar de ello, porque he conocido a muchos amigos y escritores, que siempre al entrar a este tipo de concursos en los que los resultados no le favorecen, sufren de cierto bajón.  



Ahora, entra mi joven experiencia, un día una maestra nos invitó a su casa, la maestra nos había pedido, le ayudáramos a revisar unos cuentos, porque la habían invitado a ser jurado de una escuela primaria, “Karla Ilusa” pensó <<Será pan comido, ¿qué tantos pueden ser?>>, ahora me río de mí, era un altero enorme de cuentos, y al principio, comencé a tratar cada texto como me gustaría que se tratase el mío, leyendo a pesar de que no me convencía, para muy a mediados del trabajo descubrir que la maestra solo leía los encabezados, si no le gustaba, lo desechaba de inmediato, al principio me sorprendió un poco, pero después entendí, que era imposible, que con la cantidad de trabajos que era se leyera todo.

La siguiente vez que no gané un concurso pensé en eso, perder o ganar no quiere decir que sea un mal trabajo, esa es sólo una entre muchas cosas. Hay que recordar que muchas veces, el cómo sintamos una lectura tiene que ver mucho con cómo nos encontremos internamente, si estamos cansado, molestos, tristes, incluso acalorados o con hambre ahora imaginen cómo se pondrá el juez de leer cientos, incluso miles de trabajos, sin duda no es una tarea sencilla.



Así que la próxima vez, que les regresen un trabajo, que ustedes consideren bueno, no será sino un indicador, de que hay que seguir probando, hasta que algún juez, esté en la misma sintonía de nuestro texto.
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