miércoles, 18 de septiembre de 2013

Escrito por Karla Medrano en , , , , | 2:55 p. m. Sin comentarios
¿Qué es la lectura rápida?

Mucho se dice sobre la lectura rápida, ha sido criticada por unas personas, alabada por otras y practicado por unas cuantas más. La lectura rápida, reúne una cantidad de métodos y ejercicios, que permiten al lector agilizar la práctica a una velocidad mucho más eficiente y desde luego sin disminuir el índice de comprensión.

Dicho así, desde luego que la propuesta suena interesante, ¿será posible leer 2000 palabras por minuto? y lo que es aún más importante ¿por qué razón leer más aprisa?



Hoy en día se lee por pocos motivos, uno y el más dinámico es la lectura que se realiza por gusto propio (novelas, cuentos, poesía), otro motivos hace alusión sin duda a las veces que tenemos que leer por fuerza (tareas, trabajos, investigaciones). Es lógico, que la práctica que se hace por gusto propio no implica necesidad de velocidad, porque al hacerlo se está disfrutando y algo que se disfruta se busca prolongar, al contrario, se busca un ritmo para tomarle mejor sabor a lo que se está leyendo. Pero cuando vemos una pila de expedientes, lo primero que viene a nuestra mente es la necesidad por terminar pronto.

Es allí cuando entra la lectura rápida, misma que únicamente proporcionará al lector inhábil, métodos para agilizar la práctica. Quizá sin alcanzar las 2000 palabras por minuto que las promociones prometen, ya que leer no es una práctica que se perfeccione de la noche a la mañana. Leer bien, comprendiendo, a una velocidad que se ajuste naturalmente a la misma dificultad del texto, son características de un lector que tiene un hábito formado por muchos años.

Es ingenuo creer que un curso aportará en meses lo que se ha obtenido con una práctica constante de mucho tiempo, una práctica natural y nada forzada. Por otro lado tampoco son cursos que no aporten nada, son cursos que proporcionan al lector una serie de métodos para no cometer los errores de un lector inhabitual y que desde luego irán paulatinamente ayudando a la mejora.

Una buena forma de comenzar a agilizar la lectura es conociendo en qué nivel de lectura nos encontramos. Para lo cual se realiza una sencilla actividad que consiste en poner el cronómetro en un minuto y leer como habitualmente se hace, pausado y pretendiendo comprender todo el contenido del texto. Terminando esto, se pasará a tomar el renglón que a simple vista contenga más palabras y se realizará la siguiente operación.



En base a esto, será más fácil podernos localizar en un nivel y así saber cuál es nuestra capacidad lectora.
Leer y comprender rápido, no es más que cuestión de solucionar los siguientes problemas:

  • Leer todo a una misma velocidad: La velocidad del texto se tiene que adaptar a la dificultad de este mismo.
  • Subvocalización: Vocalizar las palabras según se vayan leyendo, ya que esto hace más lenta la práctica.
  • Concentración: Dejar de pensar en otras cosas al mismo tiempo que se lee.
  • Realizar movimientos ineficientes con los ojos: No fijar la vista en las letras, hacer regresiones, poca superficie de movilidad.


Algunos de los consejos que pretenden dar solución a estas fallas son:

  • Seguir el dedo: usarlo como puntero, como si se estuviera subrayando, para ir adquiriendo una mejor velocidad, así como ir adquiriendo una mayor superficie.
  • Buscar lugares silenciosos: para disminuir las distracciones y aumentar la comprensión.
  • Marcar objetivos: fijar metas, leer un capítulo por día, o un número de páginas.
  • Ir aumentando el hábito: una buena forma de aumentar el hábito de la lectura es sin duda leyendo cosas de interés.



Lo más importante es, comenzar a hacerlo, la rapidez se irá dando poco a poco conforme la comprensión vaya tomando más fuerza, de nada servirá una lectura veloz si no se entendió, por lo que lo que este es el factor principal en  el que el lector debe perseguir.
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