jueves, 8 de agosto de 2013

¿A mano o en computadora?

¿De qué manera es más cómodo escribir? ¿En una hoja de papel, a pulso; o en una pantalla de computadora, tableta, celular etc.?
Quizá, dentro del mundo de la literatura, el dónde se escribe no tiene una connotación tan tentadora como el resultado de lo que se escribe. 
Sin embargo, este aspecto práctico tiene una gran fuerza. 



Facilidad de uso de la tecnología. 

Sobre todo, esta fuerza viene acentuada por lo práctico que resulta escribir de una o de otra manera. 
La tecnología permite escribir mucho, corregir con solo apretar un botón y dar un formato a las letras que ya se han plasmado. 
Aún así, si a la inspiración se le ocurre subirse al camión contigo, ¿ahí qué?

Si bien ya existen dispositivos móviles donde se puede poner uno a escribir donde se le pegue la gana, se debe tener dichos aparatos. En mi caso no poseo ningún dispositivo de este tipo, así que si la inspiración me toma por sorpresa en un lugar lejos de mi PC. Recurro a mi memoria de pez. 


El siempre verde cadáver. 

O, si son sabios, tomarán una hoja en blanco, una pluma y anotarán en ella la colita del verso, de la historia o de la idea que acaba de traerles doña inspiración. Esta es la manera más sencilla de no perderse u olvidar el cuchicheo improvistos. 

Una libreta, pequeña, grande, cuaderno y una pluma, siguen siendo más prácticos y menos robables que cualquier dispositivo electrónico. 



La voluntad de necesitar. 

Hay muchas historias de autores a los que les han privado del papel y de la tinta por diversos motivos. Al final, la historia llega a la conclusión en las que el autor se las ingenia para escribir, donde sea y como sea. Hay casos donde la tinta es la sangre misma del escritor, o su comida, o sus heces. Lo que los mantuvo escribiendo fue su voluntad de hacerlo. 

Las necesidades de escribir no deberían estar emparentadas con las necesidades de consumir. Lo que se requiere es una voluntad de hacerlo, tomar las posibilidades propias, alcanzar de manera práctica una rutina y estar listo a las silbidos de doña inspiración, que en cualquier momento, puede murmurar el comienzo de lo que podría ser una gran historia. 

¿Los a tomado por sorpresa la inspiración? Sea para escribir, para hacer un regalo, para solucionar un problema. ¿Dónde ha sido eso? 

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