jueves, 31 de octubre de 2013

En compañía de los más terroríficos.

A lo largo de los años, la cantidad de literatura de terror acumulada se ha vuelto más que un excedente, un tesoro al que podemos recurrir cuando tenemos la necesidad de sentir la adrenalina que sólo algunos autores de thriller son capaces de trasmitirnos. Tenemos la suerte de tener al alcance grandes joyas del terror, cuyos alcances no sólo se limitan a un ser sobrenatural únicamente, tenemos escritores que se han dado a la tarea de explorar a cada ser en sus facetas, y ponernos la piel chinita. ¿Quién a olvidad la sensación de angustia que “Corazón delator” de Edgar Allan Poe nos hizo sentir? ¿o el latido de nuestros corazones con la terrorífica historia del mexicano Carlos Fuentes “Chac Mool”? ¿y más contemporáneamente, quién no ha saboreado con terror la famosa historia de “Carrie” de  Stephen King?



Existen muchos criterios sobre los máximos exponentes de la literatura de horror, o el thiller, y desde luego que hay un alto porcentaje de ellos, ¿por qué será lo sobrenatural un lugar que inspira tanto a los autores?



Haciendo un pequeño análisis sobre el tema, podríamos llegar a la conclusión de que el miedo es un sentimiento común, algo universal que cada ser en esta tierra es capaz de sentir, y sobre todo de padecer, este sentimiento no sólo es fácil de atrapar, si no también es una de las sensaciones que orillan al hombre a muchas de las más grandes barbaries o locuras, pensando todo eso, y retomando que la tarea de un escritor, circula en transmitir al lector un sentimiento que sea capaz de sentir, ¿suena más lógico que existan tantos escritores de este género?



La respuesta, por supuesto, sería un rotundo: No. Y no sólo eso, leer literatura de terror sería sin duda una buena idea cuando se quiere experimentar en carne ajena (la de algún personaje), estas sensaciones, que al hombre, no siempre le son agradables. A propósito de la fecha, les dejo algunos autores y cuentos que pueden consultar si este género les llama la atención:


Howard Phillips Lovecraft 

Carlos Fuentes

Edgar Allan Poe

Stephen King

¡Feliz Halloween!

miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Quién es ese guey?

Es posible que dentro de la cultura noventera, se conozca más las películas basadas en los libros de Crichton que los propios libros (y esto lo digo en Latinoamérica). ¿Cómo olvidar las películas Parque Jurásico, 13 Guerreros o Congo? Esas películas marcaron mi infancia y no fue hasta los 20 años que descubrí que estaban basados en libros. Su escritor era un tal John Michael Crichton. 

Michael Crichton estudió medicina y ha publicado obras científicas como parte de su carrera.

La ciencia. 

Algo que es determinante dentro de la ficción de Crichton, es la ciencia detrás de la misma. En un mundo literario se intenta dar verosimilitud (las reglas del juego) a los personajes y sus relaciones con el entorno. En la ciencia ficción, estas reglas están dadas por teorías que existen en la realidad pero que son llevadas a niveles ficticios para darle un tono narrativo a la historia. 

Así en Parque Jurásico, la teoría de la clonación, la segmentación del código genético, la evolución selectiva y la teoría de los picos ecológicos; se conjugan para dar al libro sus reglas y de ahí crear un conflicto y hacerlo verosímil. 

Una cosa interesante me ocurrió durante la lectura de parque jurásico. Estaba por terminar mi quinto semestre en la carrera de biología, ya había cursado las materias básicas de genética y evolución. Al estar leyendo el libro, que por cierto es mucho más interesante que la película, me di cuenta de que Crichton utilizó teorías biológicas de manera certera para crear el conflicto dentro de la historia. Para ser más concretos, hay ciencia en su ficción.

Fue un prolífico autor, tanto de libros como de guiones para la televisión y el cine.


La ficción.

En cuanto a su calidad narrativa y de creación de tramas hay dos cosas por decir. La primera es que no se puede comparar los libros con las películas, ya que varían considerablemente, siendo la trama del libro mucho más estructurada y concisa con la calidad narrativa. La película de parque jurásico,por ejemplo, el atractivo era ver a los dinosaurios moverse, gruñir, comer a los personajes y toda clase de actividades de efectos especiales. En el libro, la trama central es el "caos" como fenómeno natural y utiliza el parque y a los dinosaurios como motor narrativo. 

La segunda cuestión es que en técnica narrativa como tal, no ofrece nada nuevo, su fuerte esta en el contar la historia y mezclarla con esos elementos de ciencia que tanto lo caracterizan. 

Los libros de Crichton son difíciles de encontrar ya; solo he leído los relativos a parque jurásico.

Por último cabe aclarar que es un autor bastante localizado y popular en su rancho. Lo cual no significa que sea totalmente disfrutable el leerlo, si es que logran obtener un pdf o un libro en tiendas. Son difíciles de conseguir, pero recomiendo que si ven uno barato le den una oportunidad a este narrador que mezcla interesantemente la ciencia con la ficción. 





martes, 29 de octubre de 2013

Escrito por Nicte Yuen en , , | 6:27 p. m. Sin comentarios
La extraña obsesión de Lewis Carroll por su Alicia
PARTE III



Ya llegó el momento que vayan por su libro de Alicia en el país de las maravillas, porque en está ocasión terminaré de contarles todo lo que aún tenía en el tintero sobre esas historias detrás de este clásico infantil; especialmente aquellas relacionadas con sustancias alucinógenas o drogas.

Niña de frente pura y limpia
y ojos soñadores de maravillas:
aunque el tiempo haya pasado
y tú y yo, separadamente,
a mitad de la vida estemos,
tu hermosa sonrisa aclamará, cierto,
la dádiva amorosa de un cuento de hadas.
Al otro lado del espejo y lo que Alicia encontró allí.

La pregunta que muchos se han hecho antes, durante y después de leer la tan famosa novela es la siguiente: ¿Aparecen síntomas de psicopatías y de consumo de drogas en Alicia en el país de las maravilla (1865) y Alicia a través del espejo (1871), las obras más famosas de Lewis Carroll?


Para ahondar en las posibles respuestas a la interrogante arriba mencionada, tomemos en cuenta los siguientes datos sobre Lewis Carroll; primero la salud del autor fue muy variada: tartamudo, sordo del oído derecho, tenía artritis y migraña crónica. De pequeño sufrió un trauma infantil porque era zurdo, lo que le obligó a contrarrestar su tendencia natural a utilizar el lado izquierdo. Además se dice, aunque no está demostrado, que en su infancia sufrió abusos sexuales. Es probable que, para combatir los fuertes dolores de cabeza que sufría tomara láudano, un medicamento común de la época compuesto por vino blanco, opio y azafrán; si se ingería en grandes dosis, producía efectos psicotrópicos. Por las referencias que aparecen en la obra sobre posibles sustancias psicodélicas, se cree que Carroll escribió “Alicia” bajo este brebaje. Y que con su obra intentó describir, a través de sus personajes, los efectos de las drogas alucinógenas.

Un segundo punto a tomar en cuenta, desde el primer capítulo se contemplan cambios y transformaciones en el tamaño de Alicia, bien por ingerir dulces, bebidas, o por un trozo de seta que le hace crecer unas cuantas pulgadas. “Un lado te hará crecer y otro menguar”, le dijo la oruga a Alicia. Es decir, que el sombrerete le haría aumentar y el talo disminuir. Estas propiedades se describen en ciertos hongos que al comerlos ocasionan alucinaciones relacionadas con el tamaño y las distancias. Por ejemplo con la Amanita Muscaria que produce macropsia o micropsia, un trastorno neurológico, también llamado síndrome de Alicia en el país de las maravillas, que altera la visión de las proporciones de las cosas. Esta enfermedad está relacionada con la migraña pero también con las drogas psicoactivas como el LSD o los hongos.

           
Y un último punto al respecto, la Oruga, tumbada en una seta, fuma de su misteriosa narguille (pipa oriental), bosteza, habla a Alicia con voz  soñolienta. Este insecto puede representar al fumador de opio, ya que, en la época de la sociedad victoriana inglesa, esta sustancia era legal. Uno de los efectos visuales más sorprendentes que la película de Disney ilustró fueron los anillos multicolores que exhalaba la oruga en forma de letras y objetos.

Dejemos a un lado el asunto de las drogas en la novela, para abordar el otro punto, los personajes y su simbolismo. Como ya les mencioné, Carroll era tartamudo y cuando pronunciaba su apellido decía Do-Do-Dodgson. El Dodo, este ave extinta que aparece en Alicia en el país de las maravilla, es la caricatura del propio autor.       El Conejo Blanco es el segundo personaje que aparece en el primer capítulo de la novela, se caracteriza porque lleva un reloj de bolsillo en la mano, siempre lleva prisa, y va vestido con chaqueta y chaleco. La rapidez de este pequeño mamífero se ha convertido en una frase popular, “seguir al Conejo Blanco”, lo cual significa seguir algo o alguien ciegamente, y cuya persecución desenlaza en aventuras.


Pasemos a otro de los personajes emblemáticos de la novela, el sombrerero loco. A mediados del siglo XIX los fabricantes de sombreros estaban todos desquiciados porque en su trabajo utilizaban mercurio, uno de los elementos más tóxicos. Los sombreros se hacían con dos materiales, o con piel de castor, para la gama alta, o de conejo, para los más baratos. Éstos precisaban de un proceso químico para convertirlos en sombrero. Primero se trataban con nitrato de mercurio para alisar el material y darles un tono mate, y después se sumergían en ácido hirviendo para endurecerlos. Los trabajadores estaban en talleres mal acondicionados, sin ventilación, respiraban constantemente vapores tóxicos. De hecho, existe la expresión inglesa, “loco como un sombrerero”, que resume este síndrome. Los síntomas por intoxicación con metales pesados son irritabilidad, hiperactividad, labilidad emocional, timidez y pérdida de memoria. Sin embargo, el Sombrerero Loco de Carroll no presentaba ninguno de ellos; era divertido y estaba obsesionado con el paso del tiempo.

            Ahora cada uno de ustedes puede hacerse de su propia respuesta a la pregunta arriba planteada, según la opinión que se hayan hecho después de estas tres partes sobre Lewis Carroll, publicadas aquí en el LIBRO ROJO. Pero principalmente, después de leer y disfrutar de estas dos novelas: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS Y AL OTRO LADO DEL ESPEJO. Esperamos gustosos sus comentarios. 

lunes, 28 de octubre de 2013

Escrito por axlmar en , , | 11:30 p. m. Sin comentarios


Para los quisquillosos.



¿Alguna vez escucharon este término? Es probable que no, ya que son una categoría muy rara dentro de los libros, los libros intonsos son aquellos que no tienen bordes refinados, es decir aquellos que no han pasado por el último proceso de corte.

¿Qué quiero decir con eso? Los libros intonsos son los libros que vienen con las hojas pegadas, no porque sea un error de edición o este mal hecho el libro, sino porque es una particularidad de este tipo de libros. Al venir las hojas pegadas, hacen que el libro sea muy especial, sobre todo para el primer lector, ya que éste asegurará que nadie más haya leído el libro antes.

¿Cómo se leen estos libros? Bueno quien quiera leer un libro intonso, tiene que hacerlo con una navajilla o abrecartas, ya que para poder pasar la página tendrá que cortar la parte que está pegada. Además de saber que es el primer lector del libro, no se necesitará un separador ya que las mismas páginas pegadas irán indicando donde ha quedado la lectura. 

Estos libros, no son muy populares, sin embargo existen ediciones especiales de ciertos títulos en que las editoriales sacan una pequeña porción de una edición con esta modalidad, ¿para qué? Bueno, hay muchos coleccionistas que tienen sus libreros llenos de este tipo de libros.

Mucha gente los guarda sin intención de leerlos, sólo por la rareza del mismo, algo así como los que coleccionan juguetes, donde éstos no pueden ser abiertos o pierden su valor, pues algo así sucede con los libros intonsos, no obstante para un lector empedernido dejar un libro sin leer sería algo así como imposible, es por eso que ese tipo de libros al caer en manos de un lector tendrá que romper sus páginas para convertirse en un libro normal.

Entonces si alguna vez alguien les regala un libro así, no piensen que es un error y hagan como un amigo que terminó rompiendo todas las páginas pensando que le habían visto la cara cuando compró un libro para regalar.  Por lo contrario, cuando se encuentren con una edición intonsa, sabrán que son los primeros lectores que ese libro tendrá. Un privilegio que nadie más gozará.

domingo, 27 de octubre de 2013



Las alas de la libélula
Capítulo 10.Viaje



Iba a camino a Tlacocotlpan, mientras manejaba por la carretera cubierta de un verde húmedo, pensaba en que había sido muy oportuno el viaje de mis “amigos” a Mazamitla, ellos me habían invitado, pero yo había declinado la tan efusiva invitación, ellos me pedían muchas veces que los acompañara, lo hacían, a veces con demasiada insistencia. 

“Es que si vas con nosotros, todo nos irá bien”… me decían, como si con decirme eso pudieran convencerme mucho más fácil, lo que no sabían es que eso era contraproducente, ya que tenía un efecto desagradable para mí.

Lo Odiaba, odiaba eso, odiaba ese continúo acercamiento hacia mi persona. ¿Por qué se me acercaban? ¿acaso era porque todo salía bien? ¿acaso era yo algún tipo de amuleto de la suerte? A diferencia de lo que los demás podrían pensar, yo creía que no era así, ¿de qué otra manera podía explicarme el estar sola y nunca haber tan siquiera recibido un beso? Así sucedía, las mujeres se me acercaban, muchas con un objetivo en específico, Sí… todas parecía obtener novios estando cerca de mí, pero yo… yo siempre había permanecido sola. Y tanta cercanía de parte de todas ellas me hacía sentirme un poco usada. Los hombres… ellos me buscaban para también obtener novias, o porque decían que estando cerca de mí conseguían mejores calificaciones, mejores empleos, mejores tratos con sus padres. Pero ninguno de ellos parecía tener intención romántica conmigo. Eso lo odiaba aún más… en parte porque me hacía pensar en cuantos de todos esos que me seguían tenía esa misma sensación. Cuando eso pasaba, casi podía imaginar a mis “amigas” diciendo “inviten a Sofía, así todo saldrá bien” o un “hay que hacerse amiga a Sofía, si lo haces la fortuna te favorecerá” ¡Rayos!, eso sonaba a infomercial de medianoche, como si yo fuera algún tipo de producto para comprar.

Suspiré, tal vez no era sólo los “amigos”, los vecinos y demás personas que se acercaban a mi padre, que por cierto en los últimos años habían ido en crescendo, yo no quería creer así, pero lo más seguro es que pensaran de la misma manera. Era raro, no que no me hubiera dado cuenta nunca antes de esa situación, pero ahora hacía mella en mí, a pesar de tener tantos “amigos”, me sentía sola, tan sola como alguien en medio de una multitud podía sentirse. Y en ese momento en que necesitaba de alguna mano amiga, de alguien que me auxiliara, la soledad había quedado palpable, esa gente quería sacar algo de mí y yo no podía sacar ni siquiera simpatía, toda la situación era triste, era desolador… esa era mi vida.

Por eso no me había sentido culpable al ponerlos como coartada delante de mi padre, y había tomado todas las precauciones para que mi padre no sospechara. Fui lo suficientemente cuidadosa para no dejar huellas en el sótano. Sólo en caso de que a él se le ocurriera revisar por allí, sabía que él no bajaba allí por obvias razones, la sola memoria de mi madre parecía pesar más que una roca sobre su cabeza, prefería escuchar las palabras de la abuela, y mantener las falsas sonrisas con los vecinos que afrontar esa realidad que él suponía yo desconocía.

Tal vez por mucho tiempo logró mantenerme con mentiras, con esa verdad a medias, con ese eufemismo de realidad, para que yo mantuviera un recuerdo falso, un origen digno de una chica perseguida como faro en medio de una noche tormentosa, de alguien que era “la representación viva de la buena fortuna”, a alguien que más bien era merecedora de la más profunda conmiseración.

Manejaba, envuelta en todos esos pensamientos, por esa carretera repleta de curvas, de giros y ese bosque que parecía meterse por los ojos para no querer salir más. Rogando a mis adentros no haber perdido el camino que me llevaría a aquel pueblo, a aquel lugar en el que estaba registrada las placas de la camioneta que había pegado y escapado. De esa camioneta a nombre de ella, de la que por nombre era mi madre. Llevaba ese pensamiento arrastrando a lo largo del camino “tal vez ella estaba viva”, todo podía esperar, tantas mentiras, tantas verdades a medias, tantos secretos…

Conduje, diez kilómetros más en medio de la espesura verde que cubría en forma de arco la única vía que llevaba a ese pueblo, que parecía tan alejado como la presencia de mi madre en mi vida.

Según mi GPS ya estaba dentro del pueblo, lo cual era estúpido, ya que no había ningún pueblo allí, sólo la carretera que seguía y seguía. Me detuve un momento a la orilla, a unos centímetros del barranco que se extendía en vertical por más de un kilómetro. Miré mi teléfono celular, la señal se había extraviado, comprendí que el navegador no funcionara tampoco, en aquel barranco cerca de la cima de aquella montaña parecía no llegaba servicio satelital o de ningún otro. Pensé varios segundos si continuar por el camino que ya había tomado o en si regresarme.

Delante de mí tenía la incertidumbre, pero quizá si era ese amuleto de buena suerte que todos clamaba lograría encontrarme con la realidad, atrás sólo quedaba ese saco lleno de mentiras, de falsedades, suspiré, la decisión era fácil, pero aun así ese temor me trepo por las piernas y se instaló cerca de mi corazón haciéndolo palpitar más aprisa de lo normal. Subí de nuevo a la camioneta, pensando en los pasos a seguir una vez que entrara al pueblo.

Iba tan ensimismada en mis pensamientos que no vi ese bache a mitad del camino, un golpe una pequeña explosión que enseguida asocié con una de las llanta, un rechinido del freno y el resto de las llantas, la visión de la barranca delante de mí, el cinturón de seguridad comprimiéndome contra el asiento, y mis manos aferrándose al volante. Algo menos de un segundo pasó, sintiendo esa parálisis en mi cuerpo lo que me hizo pensar que quizá jamás llegaría a mi destino

jueves, 24 de octubre de 2013

¿Hay literatura que explote el folklore mexicano?

Esta interrogante me acompañó durante gran parte de mi adolescencia y juventud.

Hace tiempo, mientras veía Cronos (de Guillermo del Toro), me pregunté: ¿Cómo es posible que la literatura mexicana no tenga ideas y conceptos como los del gordo del Toro? Pensaba, en esos años experiencia localizada, que el estilo fantástico se incluía de una manera abstracta en toda narrativa que incluyera; fantasmas, vampiros, entes malignos, ciencia ficción, monstruos imaginarios... etc.

Todo este concepto, que en mi mente tenía todo el sentido del mundo, se basaba en lo que conocía de literatura extranjera, sazonado con la larga fila de películas clase B del cine norteamericano. Mi malinchista lectura se fue acabando conforme entró, de manera sutil, la lectura de cuentos latinoamericanos. Cortázar y Borges siendo los pioneros en reclamar atención hacia lo escrito en español. Aun así, ese gusto quinceañero por las historias de espantos y esperpentos cinematográficos no se vio completamente extasiado por estas lecturas.

Mi duda crecía sobre todo en la época del día de muertos, celebración altamente folclórica. 


Entra en escena la literatura de Fuentes

En esa continúa búsqueda llegó, batiendo sus alas, Vlad. Una historia del clásico vampiro pero ubicada completamente en el D.F. Carlos Fuentes, autor de esta novela, se me antojó a un autor de realismo mágico dado a la locura de sus últimos años. Pensaba al terminar de leer la novela “lástima que sea de las últimas y que apenas estaba iniciando en lo fantástico”.

Uno de los grandes placeres que me da la vida, es el que los paradigmas se me caigan a pedazos, provocando que enriquezca mi conocimiento del mundo. Conforme escarbé, en la literatura de Fuentes, descubría esos elementos que estaba buscando desde hacía tiempo. En Aura, la narrativa se me antojo novedosa, indescriptible, incluyente. Fuentes, me demostró que el producto narrativo “mixto” de lo fantástico viniendo de un mexicano, era posible. No solo eso, sino que ya existía desde la mitad de los cincuenta. Fuentes tomó mi malinchismo en un abrazo fraterno y le dijo despacito “estás chavo”.


Curiosamente llegué a leer Vlad; porque creía que aquí venía el personaje llamado Aura.


Entre cuentos te veas

La literatura de Carlos me sigue llenando de sorpresas y buenos momentos. De manera más reciente en sus cuentos (incluidos en “los días enmascarados”) he descubierto el epitome de lo que es la combinación perfecta de mis gustos adolescentes y la adicción a la buena literatura.

Está primera antología de cuentos de Fuentes vienen incluidos; Chac Mool, En defensa de la Trigolibia, Tlactocatzine del jardín de Flandes, Letanía de la orquídea, Por boca de los dioses y El que inventó la pólvora. Todos ellos cuentos fantásticos, inclusive el último con toques de ciencia ficción..

Es en los cuentos donde he descubierto el disfrute de la literatura fuentina (y en Aura, pero es una novela lo suficientemente corta para leerse en una sentada). Darle una oportunidad a los primeros pasos de este gran cuentista es una experiencia que no dejarán de disfrutar. 

A mi parecer, lo fantástico le sale genial a Fuentes en su narrativa corta. 



martes, 22 de octubre de 2013

Escrito por Nicte Yuen en , , | 7:09 p. m. Sin comentarios
La extraña obsesión de Lewis Carroll por su Alicia
parte II



Y como lo prometido es deuda, en esta ocasión continuaré contándoles sobre la historia o las historias detrás del clásico infantil: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS.

Alicia empezaba a sentirse cansada de estar al lado de su hermana, sentada en el banco, y de no hacer nada. Una o dos veces había echado una mirada al libro que su hermana leía, pero no tenía grabados ni diálogos.

Charles Dodgson mejor conocido en el universo literario como Lewis Carroll, regaló a la pequeña Alicia Lidell un manuscrito bellamente ilustrado con el título Alicia en el subterráneo. Dicho manuscrito era algo extraño, alejado totalmente de los cánones que regían la literatura infantil por aquella época victoriana del 1862, donde ninguna de las aventuras estaba rematada con una moraleja, que además estaba siendo ridiculizado por la propia Alicia dentro de la novela, porque la mera idea de una literatura didáctica era disparatada. Sin embargo, la historia gusto a cuantos la leían, empezando por las hermanas Lidell y su padre, el decano de Christ Church hasta los amigos de la familia, entonces surgió la propuesta de imprimirse, sugiriendo la idea al autor. Poco después, el propio Carroll le pidió a ilustrador Tanniel, que gozaba con gran prestigio por aquella época, para que realizará las ilustraciones de su obra, lo cual el mismo pagaría. A partir de ese momento, comenzó a reelaborar la historia, añadiendo nuevos capítulos, ampliando otros, agregando sus famosos poemas humorísticos, para finalmente salir a la luz en el año de 1864, bajo el título que actualmente conocemos. El éxito fue inmediato, todos en Inglaterra lo leyeron, no sólo los niños, también los adultos estaban encantados con la Alicia de Carroll; además la propia reina Victoria estaba entusiasmada con la historia, pese a que muchos la identificaban con la reina de baraja a quien tanto gustaban las decapitaciones.
            
Pero la crítica de aquellos años, no consideraba como un autor serio a Carroll, para ellos no tenía ningún prestigio, especialmente porque se apartaba de todas las convenciones literarias. No había alguna corriente o escuela al cual ascribirlo, pues no encajaba con ninguna. Y no fue hasta después de la primera guerra mundial cuando la obra de Carroll comenzó a reconocer la importancia literaria, sobre todo por el uso y creación de un nuevo lenguaje, y por  implementar los más revolucionarios experimentos literarios.
            

La obra permitió al autor evadirse de ciertas manías y obsesiones profundas; al crear un mundo donde el absurdo era el único principio aplicable, y la incomunicación la regla. Con esto Carroll exorcizaba el absurdo de su tiempo y la incomunicación de su propia vida. La excentricidad de Charles Dodgson encontró la válvula de escape que necesitaba, a través de la creación de Lewis Carroll y sus obras infantiles.

O el pozo era muy profundo o ella caía muy lentamente, porque tuvo tiempo suficiente, mientras caía, de ver todo cuanto había en su derredor y de preguntarse qué sucedería después.

            En el mundo que encontramos al leer las obras de Carroll, encontramos los opuestos, lo grotesco y lo tierno, existe una mezcla de elementos lógicos con elementos oníricos, es una realidad distinta a la real. Además sus obras pueden leerse de varias maneras, y tener múltiples interpretaciones. Los críticos amantes de las teorías psicoanalíticas parecen coincidir en que el viaje de Alicia es un intento por reintegrarse al seno materno, donde los encuentros con los diferentes personajes grotescos del relato, representan los impedimentos que el mundo real le anteponen para poder regresar a la raíces de la vida; incluso dicen que el lago de las lágrimas representa el líquido amniótico. Porque bajo el disfraz de la locura, el autor nos muestra lo efímero.


           


Y como aún no terminó de contarles, la próxima semana continuaré hablándoles sobre las drogas y las sustancias alucinógenas dentro de la novela de Alicia. No dejen de leernos aquí en el LIBRO ROJO.

lunes, 21 de octubre de 2013



Esas historias escritas por fans



Tal como lo dice la palabra es una fiction hecha por fans de alguna historia ya consolidada y que obviamente tiene ya muchos fans.

A diferencia de lo que algunos piensan. No es colgarse de los personajes o las historias de alguien más, por el contrario, pienso que son escritos hechos de gente que ama tanto una historia o unos personajes que quieren seguir alargando lo que aman.

Te puedes encontrar historias de todo tipo tal como hay historias que tienen seguidores, podemos encontrar fanfictions de animes, de películas, de series, de videojuegos o incluso de libros. Y ese mundo es igual de difícil que cualquier otro, es muy competitivo. No cualquiera puede escribir fanfictions de la misma forma que no cualquiera escribe libros, hay gente que de repente quiere escribir y nadie los lee porque tienen una pésima narrativa además de ideas absurdas.

¿Qué busca la gente que lee fanfictions?

Lo principal es continuar o bien sea la historia de la que se es fan, o al menos encontrar un personaje con el que se siente identificado aunque sea en situaciones que el autor original nunca lo hubiera puesto, en pocas palabras, es extender la experiencia que obtuvo al leer la historia original lo más que pueda.

¿Hay calidad en fanfictions?

Sí, la hay, al grado que en la actualidad muchas editoriales están girando su cabeza hacia los que escriben allí para localizar nuevos talentos, hay escritos que tienen muchísimos seguidores, pero llegando a las palabras de YouTube, el tener views no es tan importante como tener suscriptores, en este caso las páginas que albergan fanfictions, entre ellas la más importante fanficition.net tiene la capacidad de que puedas suscribirte, a las historias, o al autor, hay autores que son muy leídos o al menos en teoría así parece, mientras que hay otros que sin tener tantos lectores tienen más suscritos.

La calidad como en todo es un poco subjetiva, y no hay una entrega de premios de fanfictions, de repente me ha tocado ver que en algunas páginas o foros hacen unas sobre fanfics escritos de alguna serie o película en específico, pero la página fanfiction.net no da premios.

¿Es una violación de derechos?

No lo creo, porque desde el momento en que se dice que es un fanfiction, es evidente que se está diciendo que los personajes pertenecen a alguien más, y mientras no se lucre con ello, no le veo un punto malo.

Sé que ha habido autores de libros que de repente se han mostrado en descontento con este tipo de actividades, pero es algo que no se puede controlar y además creo yo debería ser algo de que sentirse orgullosos, una mala historia o una película mala jamás tendrá fanfictions, porque recuerden para tenerlos debe de tener fans inicialmente, así que es una muestra de afecto de parte de los fans.

¿Y ustedes han leído un fanfiction?

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