viernes, 26 de abril de 2019

Escrito por axlmar en , , , | 11:05 a. m. Sin comentarios





Cuando leemos un libro, muchas veces lo que más nos gusta no es la historia en sí, incluso hay veces que la historia es mala, pero hay algún personaje que se queda clavado en tu cabeza, ése que hace que llores y te emociones. Esos son los personajes memorables.

Ahora bien, por lo general, es normal que recordemos a los protagonistas de las historias, sobre todo, si éstas nos encantaron, pero ¿qué sucede con aquellos personajes que podrían ser lanzados al olvido? Aquellos quienes no son principales, no obstante, es imposible olvidarlos.

¿Cuáles son sus características?

Por lo general cumplen ciertas características. Son personajes muy reales, es decir, su personalidad podría compararse con gente de carne y hueso. Por lo tanto, te hacen sufrir, llorar, reír, es decir, emocionarte.

Su peso en la historia fue fuerte incluso si no fue protagonista. Los autores tratamos de darle nuestra atención al actor principal de nuestra obra, pero a veces sucede que creamos a alguien que no sólo se gana importancia, sino que demanda la atención. A muchos escritores estos personajes nos toman por sorpresa, y a todos nos ha pasado, quieres escribir la historia sobre A, pero D, salta del papel, te asombra y es cuando sabes que debes desarrollarlo más.

A veces ellos mueren, el escritor, una vez que reconoce quien es memorable, puede incurrir en asesinato, matar a este tipo de personaje, provocará dos cosas: que el protagonista tenga un trauma que superar, un conflicto extra en su vida y la segunda, el personaje quedará para siempre en la memoria del lector.

Mis personajes favoritos no protagonistas.

A lo largo de los años, he leído bastantes libros. Sería difícil que recordara con exactitud los nombres de las historias, con mayor razón de los personajes principales. Sin embargo, hay algunos que sin ser protagonistas, se han quedado grabados como si fueran tatuajes.

Beth March, de “Mujercitas” aunque la protagonista es Jo, Beth es entrañable, es por mucho, la chica más agradable de las cuatro hermanas, es una joven buena, no causa problemas, es simpática y lamentablemente de las que más te hacen sufrir.

Los gemelos Weasley, de la Saga de Harry Potter, en una saga con tantos personajes, la mayoría te dirán que ellos son los mejores, los gemelos George y Fred, son en extremo simpáticos, completan las frases uno del otro, con mente ágil y lengua suelta. Durante los 7 años que comprende la saga, hacen su aparición y obviamente se ganaron mi corazón como el de miles de fans.

Samsagaz Gamyi, de la saga del Señor de los anillos, es un personaje secundario, pero es uno de los que tiene un cambio positivo en la historia, además se vuelve el testigo principal de lo que hace el protagonista, comienza siendo un tanto cobarde, pero al paso de los libros esto cambia, y realmente se queda en la cabeza del lector.

Mammy, de “Lo que el viento se llevó”, sabemos que Scarlett O’Hara es super memorable,
ella es la protagonista, sin embargo, me llama la atención que teniéndola cerca, Mammy, su esclava negra, su nodriza cobre tanta fuerza, porque es la voz de la razón, es quien la cuida, quien está con ella de principio a fin, es como la sombra de esa muchacha irresponsable que va madurando, no bajo los ojos de su madre, sino de esta mujer fuerte que es la única que se atreve a decirle sus verdades.

Jacob Black, de la saga de Crepúsculo, el personaje ni siquiera es protagónico, pero podría decir que es mejor que los principales, tiene una historia redonda, él tiene evolución, al grado que en el último libro, prácticamente se lleva el peso del desenlace de la saga.

Goyo Vyc y Domingo Revolorio, de “Hombres de maíz” estos personajes, forman parte de un libro que maneja también muchos nombres, sin embargo, en lo personal se vuelven memorables cuando tratan de negociar con aguardiente de forma bastante graciosa, que no es sorpresa cuando fracasan en su intento.

Hay más, pero no quiero que esto se vuelva inacabable, aun así, podrán darse una idea a qué me refiero con que hay personajes que se roban el protagonismo. Así que si eres escritor, ten cuidado con ellos y si eres lector, atesóralos, no en todas las historias encontrarás a uno.

domingo, 21 de abril de 2019



Mi parte favorita de tener amigos lectores son las recomendaciones tan acertadas que me dan. Y en el caso del libro que les recomendaré en esta ocasión, llegó a mis manos, justamente porque me lo recomendó Ale cuando estábamos organizando algunos libros infantiles para reseñar por el día del niño durante el mes de abril. ¿Ya leíste El Libro Salvaje? Me preguntó Ale, yo me quedé con cara de no sé de qué me hablas. ¿El Libro Salvaje de Juan Villoro? Me insistió, pero yo ni siquiera sabía quién era Juan Villoro, seguramente lo había escuchado en alguna conversación con anterioridad, no más. Poco tiempo después de esa reunión de trabajo, Ale  y yo fuimos a la FIL a tener un divertido día de compras locas de libros, y fue ahí que decidí comprar El libro salvaje en el stand de Fondo de Cultura Económica, junto con otros libros infantiles que también me recomendó Ale, quien tiene mucha experiencia lectora con la colección A la orilla del viento (libros infantiles organizados por edades). Ahora, un par de meses después de haberlo adquirido y de haber disfrutado enormemente con su lectura, me toca a mí recomendárselo a ustedes. De más está decirles que amé cada uno de los capítulos que integran El libro salvaje, y que fui feliz en compañía de Juan y de tío Tito.


¿DE QUÉ TRATA?
            SINOPSIS: Juan ya tiene planeadas las vacaciones de verano. Sin embargo, su madre ignora sus planes y lo deja en casa de tío Tito, un bibliófilo empedernido que hace ruido cuando come y que le teme a los osos de peluche. Ahí, escondido entre los miles ejemplares de la biblioteca de su tío, Juan tendrá que encontrar el libro salvaje, un libro rebelde que se resiste a la lectura y que guarda entre sus páginas un secreto destinado al lector que sea capaz de atraparlo.


            El libro salvaje es una novela infantil del escritor mexicano Juan Villoro, publicada en el 2008 y reeditada en el 2013 por la editorial Fondo de Cultura Económica. Se trata de una historia de fantasía y aventuras que está narrada en primera persona, desde el punto de vista de Juan, un  adolescente de 13 años que vive en la ciudad de México junto a sus padres y su hermana Carmen.

Voy a contar lo que ocurrió cuando yo tenía 13 años. Es algo que no he podido olvidar, como si la historia me tuviera tomando del cuello. Puede sonar extraño, pero incluso siento las manos de la historia sobre mí, una sensación tan precisa que hasta sé que se trata de manos con guantes…
                                                                        EL LIBRO SALVAJE
                                                                       JUAN VILLORO

            Todo comienza cuando Juan se da cuenta que sus padres tienen problemas familiares y se van a divorciar, por lo que su madre decide dejar a Juan un par de semanas en casa del tío Tito, esto durante las vacaciones escolares, mientras resuelve todos los problemas de la separación. Juan se niega rotundamente a irse a vivir con su tío, a quien ha visto pocas veces, argumentando que es un hombre bastante raro y solitario, pero de cualquier forma su madre lo lleva con él.  Ya instalado en casa de su tío, éste le regala una pequeña campana para no perderse, pues la casa esta convertida en una biblioteca con infinidad de laberintos, donde un niño fácilmente podría perderse. Con el pasar de los días, Juan decide que es tiempo de recorrer la casa y es entonces que se da cuenta que los libros que su tío tiene en los estantes cambian de lugar cada noche.  Posteriormente  un día que su tío enferma de gripa, Juan tiene que ir a la farmacia que se encuentra justo frente a su casa por las medicinas, y es ahí donde conoce a Catalina, una niña de su edad que comparte su gusto por la lectura, y de quien termina enamorándose.


Hay gente que cree que entiende un libro sólo porque sabe leer. Ya te dije que los libros son como espejos: cada quien encuentra ahí lo que tiene en su cabeza. El problema es que sólo descubres que tienes dentro de ti cuando lees el libro correcto…
                                                                        EL LIBRO SALVAJE
                                                                       JUAN VILLORO

            Su tío Tito le cuenta a Juan que existe un libro que jamás nadie ha podido leer en su casa, un volumen bastante feroz y escurridizo: el libro salvaje. Juan lo visualiza un par de veces pero jamás logra alcanzarlo, por lo cual decide dejarlo en paz por un tiempo, al menos mientras piensa en una idea para atraparlo.

viernes, 12 de abril de 2019

Escrito por axlmar en , , , , , | 12:14 p. m. Sin comentarios



A lo largo de la historia, la escritura ha cambiado, la tecnología ha invadido también el ámbito de los escritores, por lo que parece que los utensilios utilizados por los mismos han variado al paso de los años.

¿Qué necesita para ejercer su oficio el escritor hoy en día?



Una computadora.
Aunque hay algunos que están evolucionando y han entrado a la idea de escribir incluso en sus teléfonos celulares, la mayoría aún nos decantamos por la computadora, de preferencia, con un buen procesador de textos. Es mucho más fácil desarrollar historias con un teclado en forma, donde nuestros dedos no se tropiecen unos con los otros.

Una libreta y pluma.
Aunque muchos pueden despreciar este método, hay una simbiosis maravillosa entre la pluma y el papel, un poco más sensorial que despierta la imaginación del escritor, la textura y el olor del papel, así como el de algunas tintas, revolotea en la mente de quien se dispone a contar una anécdota o darle vida a algún personaje.

Internet.
Sí, yo sé, existe una queja constante de que el internet te distrae más de lo que te ayuda, pero en lo particular encuentro fascinante cuando quieres saber un dato y está disponible a un click de distancia. Esta información antes costaba mucho obtenerla. Si lo vemos desde ese punto de vista, el internet es una herramienta estupenda. Obvio, debemos aprender a no distraernos con la diversión y el chisme que también representa.  

Grabadora de voz.
Yo tengo una que fue regalo de cumpleaños cuando dije que sería escritora. Es hermosa en color rosa y funciona a la perfección, Aun así, con las aplicaciones que existen en los smartphones ahora, esta función puede realizarse con un celular. Muchos ignoran lo asombroso que funciona, cuando escuchas en voz alta tus propias ideas, puedes eliminar aquellas que suenan extremadamente ridículas y desarrollar más las que tienen sentido.


Lentes.
Me dirán que eso sólo es para quienes lo necesitan, bueno, en parte así es, la verdad es que la mayoría de mis amigos escritores usan lentes, pero incluso los que no los utilizan, es bueno mantener lentes para la computadora y cuidar la vista, además hay que recordar que el tiempo no perdona a nadie, por lo que tarde o temprano terminaremos usando lentes para lectura, así que es un utensilio que algunos usarán toda la vida, y otros a partir de cierta edad.

Ánimos.
Sonará un poco extraño que coloqué esto en la lista, tal vez, porque estamos tan embebidos con la idea romántica del escritor que se sienta delante de su máquina de escribir cuando tiene el corazón roto y termina con la mejor novela del mundo. Es muy diferente en la vida real, cuando has tenido una pérdida, tienes que llevar un duelo, igual que los demás… una vez que el tiempo pase, entonces sientes la necesidad de escribir, eso es el ánimo, las ganas o el mood. Tal vez un escritor no haga una historia de inmediato de algo doloroso, pero tarde o temprano lo hará, como dicen por allí, “Ten cuidado con los escritores porque si los hieres terminará en alguna historia”.

Un lugar para escribir.
Ciertamente ya hablé de esto en algún momento, pero no puedo omitirlo en esta lista, es algo necesario, un lugar donde te sientas libre, con seguridad, con confianza y sobre todo, cómodo. Escribir puedes ser algo de minutos, de horas, de días, de semanas, de meses y de años. Cada quien a su tiempo lo va haciendo. Hay autores que tardaron hasta 20 años escribiendo un libro, hay quienes claman que en meses lo hicieron, eso en lo referente a libros completos. No obstante, cuando se escriben cuentos, puede ser de minutos a horas. En cualquiera de los casos es necesario estar en una posición cómoda, con luz adecuada y un ambiente propicio para desatar la imaginación.

Silencio.
Ya mencioné las distracciones del internet, pues las distracciones no sólo aparecen de forma virtual, porque es horrible estar emocionado escribiendo cuando alguien te hable por teléfono o los ruidos de las camionetas que venden o compran cosas por la calle, los perros ladrando, el vecino con su carro viejo o la música a todo volumen. En general, si no puedes encontrar momentos de silencio es recomendable buscar música calmada, un buen par de audífonos que eliminen el ruido exterior y escuchar un violín o piano armonioso en su lugar.


Bebidas.
Hay amigos míos que para empezar a escribir se sirven una copa de vino, en lo personal prefiero el café o si hace mucho calor, un vaso de refresco con mucho hielo, no obstante, creo que la mayoría tenemos alguna manía en lo referente a tener algo para beber a un lado, habrá quien prefiera un té o alguna limonada, quien un vaso de vino o una cerveza... mantenerse hidratados si es con algo que te agrada, es probable que las historias vengan más fácilmente. 

Inspiración.
Creo que ésta es la más deseada de las herramientas, sin embargo es la más difícil de obtener, así que muchos escribimos aún sin ella, y hacemos caso a lo que escuchamos todo el tiempo, que mientras estés tecleando o con la pluma en mano te llegue de repente.

Y tú, ¿qué necesitas para escribir?

viernes, 5 de abril de 2019





A diferencia de lo que muchos piensan, la escritura cambia de acuerdo al público al que va encaminado, es por eso que han surgido como en tiendas departamentales segmentos de obras específicas por edad.

Durante mucho tiempo la literatura infantil, fue dejada a un lado, era difícil que se publicarán nuevos autores, porque los cuentos clásicos de los hermanos Grimm o de Perrault eran los conocidos por todos, y esto se nota, cuando hasta hace unos años no había grandes nombres que se escucharan o que sobresalieran del resto.

Esto ha cambiado, en las últimas décadas y creo que hay mucho que agradecer a JK Rowling, la creadora de la saga de Harry Potter, porque a partir de la publicación de la saga del niño mago, las editoriales voltearon a ver como algo lucrativo el escribir para niños.

Después de Harry Potter, resurgieron muchos títulos que habían sido olvidados, y aprovecharon la ocasión para salir a la vista, así como nuevos libros, autores que vieron una gran ventana abierta y pudieron por fin ser editados.

Hoy día, la literatura infantil es una de las más lucrativas y de las más proliferas, entonces, ¿qué se necesita para escribir para niños?

Hay muchos puntos a notar. Pero hay algunos que debemos tener en cuenta, cuando se escribe para niños:



1 Escribe historias interesantes, si a ti como adulto escribes algo tonto, porque crees que eso es correcto para niño, pues estás en un error. Los niños son el público más honesto que hay, si no les gusta la historia lo dirán, así que las historias tienen que ser interesantes, si la encuentras entretenida, es muy posible que el niño también lo encuentre igual.

2 Utiliza un lenguaje adecuado. Recuerda, que los niños son como esponjas, tienes que evitar el uso de lenguaje vulgar, y al mismo tiempo no excederse con términos técnicos. Lo mejor es usar un lenguaje simple, con metáforas sencillas pero ingeniosas.

3 Trata al niño como a una persona. Es decir, no olvidemos que antes de ser niños son humanos, que sienten, que piensan, que tal vez, no tienen una comprensión completa de la forma en que la tiene un adulto, pero la mayoría de las personas comienzan a cuestionarse la vida desde una edad temprana. Esto nos da pie para escribir sobre elementos filosóficos y tenemos grandes ejemplos con sólo mencionar: El principito, Alicia en el país de las maravillas o Momo.  

4 Toma un viaje a tu niñez. Lo mejor de escribir para niños, es que como escritores ya pasamos por esa etapa y podemos recordar lo qué se sentía con ciertas situaciones, la idea es detenernos en esos sentimientos y tratar de reflejarlos en la historia que estemos escribiendo. Una recomendación, si no recuerdas bien, checa viejos álbumes de fotos, o una llamada a tu mamá para hacer preguntas de tu niñez.

5 Atrévete a tratar temas “tabúes”. Es decir, hablar de cosas que normalmente lo consideran demasiado fuerte o inadecuado para los niños. Hay que ver a autores como Etgar Keret, quien habla de muerte y a veces incluye imágenes fuertes en sus cuentos. Debemos tener claro cuál es nuestro público, él escribe para niños que han crecido en medio de la guerra. Aquí en México, lamentablemente vivimos en medio de una ola de violencia que no se había visto antes… entonces es aceptable hablar de violencia, claro que siempre que conservemos el lenguaje apropiado. Tenemos que recordar que la literatura infantil, además de entretener, tiene la función de preparar al niño para una vida adulta.

6 Utiliza diálogos reales. Sé que eso es para cualquier género, pero en este caso es necesario, los niños de inmediato notan cuando algo es falso. Si no tienes a niños cerca, trata de rememorar cómo hablabas a su edad, o trata de escuchar a tus sobrinos o preguntarles a quienes tienen hijos, algunas de sus pláticas.

En fin, una vez que tengas el tema, trata de tomar en cuenta estos puntos, seguro te ayudarán para escribir literatura infantil.



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