viernes, 22 de marzo de 2019

Escrito por axlmar en , , , , , , | 11:27 a. m. Sin comentarios




Cuando se lee un libro, si está bien escrito, es entendido que debe provocar algo en el lector, desde una emoción, evocar un recuerdo o invocar algo que estaba escondido en el mismo. 

Obtener este tipo de emociones y sentimientos, es la aspiración máxima de un escritor, pues como autores esperamos que cada lector viva en carne propia lo que se está escribiendo, mantenerlo pegado a las páginas del libro, que se sienta relacionado con la historia, o que bien empatice con alguno de los personajes. 

Entonces, ¿qué pasa cuando un escritor consigue esto? Pues podemos entender que esto sería la buena literatura, no obstante, para el lector puede llegar un mar de sentimientos que a veces no logra descifrar y, en ocasiones, le deja pensando después de la lectura. 

Aquí les dejamos un listado de las principales frustraciones de un lector. 



1. Matan a tu personaje favorito. 
Es bien sabido que los buenos escritores no temen matar a sus personajes, muchas veces como lector, tu peor miedo, sobre todo, cuando ya te encariñaste con un personaje, es que el autor haya decidido matarlo y que a medida que pasan las páginas, compruebes que tu miedo se hizo realidad.

2. La historia no termina bien. 
Somos una generación Disney, por lo tanto, esperamos que las historias terminen con un “y vivieron felices por siempre”, sin embargo, los escritores en sus libros hacen un reflejo de la vida, y recordemos que la vida no siempre es justa. Es muy probable que los personajes no encuentren la felicidad… lo que provoca una frustración a los lectores. 

3. Odias al protagonista.
Muchas veces, cuando nos encontramos un libro que nos evoca muchos sentimientos, tiene un protagonista odioso o incluso repulsivo, te dan ganas de ahorcarlo y desaparecerlo de la historia… y lo peor del asunto, es cuando este tipo de personaje se sale con la suya, entonces aquí entran dos tipos de frustración, no tiene un final que te guste y gana a quien odias. 

4. No te puedes sentir identificado con ningún personaje. 
A veces, hay historias muy buenas, pero no las disfrutas como debería, porque no te puedes sentir identificado con nadie, no sientes empatía por los personajes, ya sea porque son muy distintos a ti, o por la cantidad de equivocaciones que cometen… y sí, sucede, puedes sentir emoción por lo que pasa pero cierta indiferencia por los actores de los sucesos.

5. Tu pareja favorita termina separada.
Ocurre también, que la historia termina bien, no matan a tu personaje favorito, no odias al protagonista y te sientes identificado con más de un personaje, pero tu pareja favorita termina separada, o incluso decidieron no estar juntos, o las circunstancias los aparta… y eso es sumamente frustrante. 

6. La peor pareja termina junta.
Por el contrario del punto anterior, resulta que, en ocasiones, la peor pareja, la que no te agrada para nada, es la que se casa, la que incluso tiene hijos, ese par que tú sabes no saldrían bien librados ni de una cita romántica, pero que el autor se empeñó en juntar y que por hacerlo, viene todavía la peor pesadilla, deja separados a los que si deberían estar juntos. 

7. La historia es una saga no avisada.
Comienzas a leer súper a gusto un libro, pero a medida que lo vas leyendo, te percatas de que hay muchos conflictos, no han resuelto ni la mitad y ya estás a unas páginas del final, entonces, cuando llegas a la última página ves que no hay final. Y más adelante el autor anuncia que es la primera parte de una saga. 

8. La historia no tiene final. 
Todavía peor que leer una saga no anunciada previamente, está el leer un libro sin final, que no tiene continuación, por lo que jamás sabrás qué pasó después de la última página y te dan ganas de ir a buscar al autor para que te diga qué sucede con los personajes. 

9. El libro tiene un final abierto.
Aunque algunos consideran muy elegante el dejar un final abierto, para muchos lectores es una pesadilla, porque la historia no termina ni bien ni mal, simplemente te han dejado confundido como si fuera un examen de opción múltiple. 

10. El libro te encantó, pero no encuentras con quien platicar.
Los puntos anteriores podrían ser malos y aun así, como lectores podemos soportarlo, sin embargo, lo peor que nos puede pasar es haber descubierto una historia, un autor, encontrar el personaje más entrañable y no tener con quien discutirlo, está es una de las razones por las que los clubes de lectura y del libro son creados, porque no hay una insatisfacción más grande que el querer compartir algo maravilloso y no encontrar con quien platicar al respecto. 




En fin, éstas son algunas de las frustraciones de los lectores, aunque hay que entender que provienen de libros bien escritos, por lo general si el libro está mal escrito, la mayor frustración es la de estar corrigiendo la ortografía, la gramática o incluso la sintaxis mal usada, en lo personal, cuando así me pasa, dejo la lectura, porque leer para mí debe ser una delicia, un disfrute, y si me pongo a corregir y a pensar en lo mal escrito que está un texto, pues deja de ser disfrutable o tan siquiera entretenido. ¿Y para ti, cuál es tu peor frustración como lector?

viernes, 8 de marzo de 2019




Una vez que se entra al mundo de las letras, siendo mujer, parece una obligación que tus escritores favoritos sean de tu mismo género, y se llevan una sorpresa cuando alguien te pregunta sobre recomendaciones y les respondes con una serie de autores hombres.




El gusto o el deber.

Para mí ha resultado un problema, tal vez, para un escritor hombre no lo represente de la misma manera, en mi caso, la mayoría de los escritores que me gustan son hombres, pero esto es, en medida, porque crecí leyendo a los clásicos. Y con el entendimiento de que el movimiento feminista tiene un poco más de cien años de iniciado.

Antes del siglo pasado, era difícil que se les permitiera a las mujeres estudiar, mucho menos realizar labores “exclusivas” del género masculino. Aunque bien es cierto que hay textos antiguos escritos por mujeres, la escritura, al igual que otras muchas actividades habían sido dominadas por el hombre.

Otro de los puntos, es que el gusto por la lectura es de cada quien, y que yo como mujer no debería de ser cuestionada si dentro de mis favoritos no apareciera ni siquiera una autora, obligar a una persona que por su género sólo guste de artistas de su propio género, es una discriminación igual, creo que lo que han buscado con el movimiento feminista, no es la superioridad sino la igualdad en derechos y la misma libertad, coaccionar esa libertad es un retroceso.

Las primeras escritoras.

Si hablamos de las autoras clásicas, debo reconocer que sólo conocía a unas cuantas, las hermanas Brönte, Lois May Alcott y Mary Shelley, además de las poetas, tampoco era que tuviera una gama impresionante de dónde escoger. Como ya mencioné en algún momento, a Jane Austen la conocí recientemente.

Durante mucho tiempo me agrado Lois May Alcott, de hecho, ella fue una de las razones por las que yo pensé que podría llegar a ser escritora. Y a veces escucho fuertes críticas sobre los temas tocados superficialmente, por su carácter moralista y la calidad casi autobiográfica de su obra. Sí, es difícil, las críticas la despedazan hoy día, sin embargo, ella fue una de las pioneras, si ella no se hubiera atrevido a escribir en su momento, tal vez, hoy día no habría tantas mujeres que se dedican a las letras.

De Jane Austen, dicen lo mismo, desde que no escribía bien, hasta el hecho de que sólo tocaba temas banales y asuntos ridículos, pero si tenemos en cuenta la época en la que vivió, podemos entenderla, no sólo a ella, sino a las mujeres y los problemas típicos por los que pasaban.

Mis autoras favoritas.

Y sí, aunque en mi lista de favoritos, hay muchos hombres, también hay mujeres, y
mientras más tiempo transcurre, voy descubriendo autoras, algunas que entran dentro de mi gusto y otras que difícilmente entraran, pero que no me quita la idea de seguir descubriendo escritoras y de promocionar cuando encuentro una que considero brillante.

Entre mis autoras favoritas están Jane Austen, Agatha Christie, Maya Angelou, Alfonsina Storni, Rosario Castellanos, Margaret Mitchel, Anne Rice, Margartet Atwood, Rosa Montero, Laura Gallegos Cornelia Funke y JK Rowling. Y deseo que esta lista se haga más grande.

En fin, sé que hay más autoras, no todas las mujeres que escriben me gustan, y tampoco es mi obligación que me gusten, pero siempre apoyaré a las mujeres que lo hacen, porque repito, la idea no es que me gusten, sino que cada quien ejerza la libertad de hacer lo que quieren en la vida, y tal vez, en algún momento el número de escritoras será igual al de escritores que tenga en mi lista de favoritos.

viernes, 1 de marzo de 2019


La pregunta que nos han hecho varias veces es: ¿cómo acercar a los adolescentes a la lectura?, para muchos maestros y padres es una inquietud. Hay varias maneras y lamentablemente las más efectivas debieron ser impuestas mucho tiempo antes de llegar a la adolescencia.



1.    Con el ejemplo.

Los niños imitan, así que si en una familia, los padres son lectores, los hijos también lo serán. Y es por dos razones, ven que es una actividad que pueden compartir con ellos (aunque cada quien lea cosas diferentes) y no es una imposición sino algo que harán por su propio interés.

2. Platicar sobre libros.

Cuando no estamos en el primer caso, es decir, no se tuvieron padres lectores, entonces tenemos un problema más complicado, porque en una edad de por sí difícil, hay que tratar de interesarlos en algo que no es común y que muchos encuentran aburrido. No obstante, se puede conseguir de varias maneras.

En mi experiencia personal, he tenido mucha efectividad cuando les platico de un libro, evidentemente, aquí tienes que contarles una historia que conozcas bien (de preferencia que te guste para que puedas transmitir ese gusto mientras hablas de la misma), al momento de hacerlo debemos evitar demasiados detalles, pero tocar los puntos clave con la intención de que el argumento se entienda.

Por lo general, si la síntesis de la historia está bien elaborada y hablas con emoción de ella, lograrás captar la atención de más de uno, y si no es inmediato, al cabo de unos días tratarán de leer el libro.

3. Conocer a la persona.

La lectura es una especie de regalo. Y de igual manera que cuando se hace un regalo, hay que conocer los gustos de a quien se le va a recomendar un libro.

Si es alguien que no lee nada y nunca ha leído algo fuera de los libros de texto, debemos averiguar las películas y programas de televisión que ve, porque así podrás saber qué género de la literatura podría interesarles. Hay que recordar que los géneros del cine nacieron de la literatura, por lo que vamos a encontrar libros para cada uno de ellos.

4. Historias breves.

Sé que nuestro interés prevalece en que alguien lea clásicos, ansiamos ver a alguien que nunca ha leído con “El Quijote” en sus manos, sin embargo, eso no tiene sentido. Debemos tomar el caso de un joven no lector, parecido a un caso de anorexia, a una persona anoréxica, por más que nos gustaría verla comiendo un filete, si tiene mucho tiempo sin comer, debemos conformarnos con que coma un paquete de papas fritas. De igual manera, con un no lector, debemos conformarnos con que lea historietas.

Con el tiempo la persona anoréxica irá comiendo mejor hasta llegar al filete, pues igual con el no lector, de las historietas pasará a libros pequeños y eventualmente entrará a los clásicos.


5. No imponer una lectura.

La adolescencia es un periodo de transiciones, de revolución hormonal, donde los jóvenes tienden a la rebeldía, si se les impone la lectura como obligación, será lo último que harán, así que decirles hay que leer tal o cual libro, hará que ellos sientan cierta aversión hacia el mismo. Debemos conseguir que por sí mismos deseen leer, no imponerles la actividad.


6. Historias de acuerdo a su edad.

Estamos en un momento importante para la lectura, porque ahora tienen muy bien definido el público para quienes van dirigidas las historias, hace años había libros para niños y libros para adultos, pero ya ha cambiado eso, en las librerías tienen ya bien clasificados los públicos, hay secciones para cada una, infantil, juvenil, adultos jóvenes, adultos contemporáneos, adultos mayores. Si eres alguien no lector y quieres que tu hijo lea, entonces podrías sentir que no sabes ni qué comprar o por dónde empezar, así que es momento de ir a una librería, dirigirte a la sección juvenil, allí verás las sagas juveniles o adolescentes, que están encaminadas para chicos entre 13 y 20 años, hay sagas que ya están terminadas y sagas que están en proceso de escribirse, si la portada no te dice mucho, en la contraportada podemos encontrar una sinopsis de la historia.

Estos libros ya tienen la clasificación porque están diseñados en específico para que sean leídos por jóvenes de esas edades, es como la ropa en una tienda departamental, no llevarás a tu hija de15 años a comprarse ropa de adulta, pues exactamente eso sucede con los libros, hay historias para cada edad.


7. Dejar los clásicos para el final.

En mi caso, yo crecí leyendo los clásicos, Mark Twain, Julio Vernes, Emilio Salgari, Charles Dickens, Lois May Alcott... Por eso de repente se me hace casi increíble que haya personas que no los disfruten. Mas al paso del tiempo, me he dado cuenta de que en una sociedad consumista donde la brevedad es la sensación, los clásicos parecen quedar a un lado. Los libros contemporáneos, aunque a primera vista se vean gruesos, la mayoría (sobre todo, sagas o bestsellers) están escritos con palabras simples y de uso común, que no representarán un reto para el lector.

En el caso de los clásicos utilizan palabras y tiempos verbales compuestos, son muy descriptivos y, a veces, no tienen tanta acción como los libros actuales.

Esto no quiere decir que sean malos, sólo que son libros que tienen que ser apreciados, son clásicos por algo, porque han logrado atravesar la barrera del tiempo, porque emplearon técnicas que fueron precursoras a lo que se escribe ahora, porque fueron pioneros en géneros literarios o porque las historias se han vuelto una referencia para los escritores de todo el mundo.

Por lo que llegar a los clásicos, tiene que ser de forma orgánica, sin presiones, para que cuando pase sea una satisfacción leerlos.






Ahora bien, éstas son algunos pasos a seguir para llevar a un adolescente a leer. Ya más adelante hablaremos de títulos de libros que pueden ser interesantes para las nuevas generaciones.

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