viernes, 30 de agosto de 2019



Fue una sorpresa cuando Guillermo del Toro anunció que traería esta exposición a Guadalajara, los tapatíos sabemos que él oriundo de aquí, pero por lo general, ese tipo de eventos los llevan a la Ciudad de México.

Voy a platicarles cómo fue mi experiencia, lo bueno y lo malo. Para esto debo aclararles que otras personas que han ido me han platicado distinto, sobre lo mismo que yo viví.



Para empezar, yo fui en un horario especial, o al menos así lo llamaron. La exhibición abre de 10 de la mañana a 6 de la tarde. Los boletos los clasifican por horas, porque no puedes entrar si no vas con un guía. Por lo tanto, el horario más tarde de venta de boletos es a las 17:00 horas. Cuando hablaron de “especial”, se referían a un horario extra abierto de 6 a 7 de la noche.  Desde allí, mi situación fue negativa, el acceso tiene un costo de $180.00, con credencial está a $150.00… pues mi entrada costó prácticamente el doble.

Pensé, que valdría la pena, además si era especial, sería mejor. Debo empezar a no tener altas expectativas. Te pide que llegues media hora antes. Para quienes habían ido antes que yo, me decían esperas unos veinte minutos y ya te están formando para ingresar, en mi caso no fue así. Esperamos 40 minutos para formarnos e ingresar al MUSA, una vez allí, esperamos otros 15 minutos a que la guía se dignara aparecer.




La exposición está dividida en salas, en cada una hay objetos de las películas de Guillermo del Toro, pero no sólo eso, hay muchos artefactos y artículos que el director de cine ha ido acumulando a lo largo de su vida. Estos son presentados porque además de que Guillermo los tiene en su casa, han servido de inspiración para los monstruos que nos ha presentado en sus historias.



El recorrido es largo y dependiendo de su guía, puede ser ameno o no tanto, en mi caso nos tocó una guía que apenas explicaba y esperaba que nosotros le diéramos respuestas como si fuéramos clase de primaria. Mientras que yo alcanzaba a escuchar al guía que iba delante de nosotros y las risas continuas de su grupo. Repito, mi caso no es el de todos quienes han asistido a la exhibición.



Cada elemento tiene una placa con explicación y sí tienes tiempo de verlo todo, aunque poco tiempo para sacarte fotos con las piezas que la mayoría espera, como es con las figuras de tamaño natural de los monstruos de las películas.



Lo mejor de la exhibición, además de las obras de arte y los monstruos de tamaño natural, debo decir que es muy interesante entrar a la mente del director de cine, porque vas viendo cada elemento que desde niño ha ido inspirándolo y, en lo personal, encuentro fascinante eso. Es una especie de intimidad, es como si te hubiera dejado pasar no sólo a su casa, sino dentro de su cabeza.



Lo bueno, la ubicación céntrica del MUSA, el periodo de exhibición que da píe a que puedas programar la visita sin muchos problemas (de mayo a octubre). Hay estacionamiento cerca o puedes ir en transporte público.



Lo malo, lo caro que está todo allí dentro, más caro que en restaurantes las bebidas incluso el agua y todavía más caro los souvenirs ofertados en la tienda de recuerdos. Tampoco es agradable que no puedas pasar bolsas o mochilas. Y un tanto lo largo del recorrido, porque no puedes ir a tu ritmo tienes que ir con un guía.




Lo peor. La tremenda desorganización, el hacer esperar tanto tiempo y el exigirte ir con guía quienes no van sincronizados unos con otros, en varias ocasiones nos tocó esperar a que el guía previo desocupara el área para poder ingresar y que ese tiempo de espera en el recorrido ya de por sí largo no se haga donde hay espacios con bancas para que puedas descansar.



Por mi parte yo les sugeriría, que si ya invirtieron en un evento así, podrían haber invertido en guías virtuales y darles la opción a los asistentes de ir con guía presencial o no. A mí me agrada ir a mi paso, detenerme donde me interesa y habrá quien prefiera a una persona que les vaya explicando. Así se ahorrarían esos problemas de que sólo con guía puedes pasar y los atrasos de tiempos.




Fuera de esa desorganización y pues el elevar tanto el precio por un horario “especial” que terminó siendo peor que los horarios regulares, creo que serían mi queja, fuera de eso, como dije, una mirada a la mente de un genio de la industria cinematográfica, es bastante atractivo, muy recomendado el paseo por la casa con mis monstruos.




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