sábado, 4 de mayo de 2013




Un reto literario.


Estando en clase de Escritura Creativa, constantemente llegaban los retos , de hecho en cada clase la maestra Caro nos presentaba algo que nos ponía a pensar y a veces a sudar…  la mayoría de las consignas eran para escribir durante clase, pero otras de acuerdo a la dificultad eran dejadas de tarea.

Aún recuerdo cuando nos dejó el “germinado de palabras”, pero ¿qué es eso? se dirán. ¿Qué no lo único que germina son las semillas? Eso fue lo que pensé cuando dio el tema. Pero una vez que nos explicaron de que trataba, cobró sentido. Está técnica trata de crear un texto coherente, el principal punto de todo esto es la coherencia, allí reside la dificultad. Pues todas las palabras exceptuando las conjunciones, preposiciones y artículos tienen que comenzar con la misma letra, ¿cómo? Bueno sería algo así como: Pepe pecas pica papas… claro que en este caso la extensión del texto era al menos tres párrafos.

La técnica es de los retos más complicados en los que he trabajado, pero pues tanto me gustó que después de realizar la tarea, escribí una poesía… a todo esto no soy una poeta, soy narradora, sin embargo es una muestra de la técnica.




Amar se afirma con A

Amar así, absteniéndose de la aversión
Abarcando los abismos con un abrazo
Acogiendo la adversidad con afección
Aferrándome a tu aire con agasajo

Amar así, sin alardear la afición
De tu amplía y alabastrina alma
Que asemeja al aloe y alivia mi aprensión
Y con agallas mis asperezas arranca

Amarte así, almíbar de mi adoración
Azúcar de mi acritud adquiriente
Abrigo de mi afilada alienación
Auxilio en el ahogo del amargo ambiente

Amor que con A es afirmante
Ambicionando tu amabilidad adjunta
Añorando tu apariencia apabullante
que a tu atisbo la ambigüedad aluza

~ * ~


Corazón de Cristal

Con cuidado camino cerca del cauce de la caudalosa corriente. Como  con una corona colocada en la cabeza, considero cruzarla.  Cocodrilos, culebras, capulinas y cucarachas curiosean en ese costado.  Cualquiera contemplaría no comparecer allí. Pero es el camino que conduce al cariño. Conservo la compostura, mi corazón condiciona continuar.  No se conformará con la carencia de caricias y cordialidad.

La cuerda color carmín que concreta la casualidad es caprichosa pero  mi corazón continúa confiado, se complace con el corto cariño que conserva.  No conoce el calvario concertado por el cordel. El corazón de cristal, ciego conduce a  su caída, la catarsis comienza y cual cruel crimen cimentado con el calor de la circunstancia, el confiado corazón en colosal combustión culmina. El cronómetro ha comenzado la carrera, el curso no cede, el ciclo cesa. El corazón de cristal cae. La casualidad ha clamado. El cariño ha concluido.

El corazón colapsado, conquistado, cuarteado,  contrariado y cansado, su coraza cambiará. No de chocolate cual confite al calor concluirá en un crisol. No de  calcita que al confrontarse se corroe. No de carbón que al clímax se consume. Ni de cobalto cual cárcel cerrará la compasión. La cabeza cree en su cargo cerebral conservarlo de cristal caduco que al chasquido es cortado, con carencias, cediendo a la compulsión, carcomiéndose de celos cual caleidoscopio de caprichos. Aun así es claro, y con capacidad de conmoverse al contrario de un cadáver cretino que colecciona cinismo que chantajea y se corrompe. El corazón de cristal ha caminado en contra, y aún conserva en las cicatrices el cadencioso cascabel que canta al compás del Calipso curador. Ha compartido congoja pero ha conseguido crecer y cual constelación del cielo continuará centellando.

Por Alejandra Maraveles

~ * ~





Silencios siniestros

Un silbido silencioso susurraste, un silbido que subió por mí ser, sucumbiste con tu simpleza la soberbia que se soldaba en mí. Sobornaste mis sombras, las sometiste soltándolas de mí, no te sacrifiques sustituyéndome, que no servirá.

Un susurro sirvió para serenar mis significado, mi soberbia, mi sed, seguramente que un solo soplo mío sería suficiente para sembrar en ti un sinfín de similitud con lo siniestro. Tus sentimientos no son suficientes para socorrer mi ser, y si sólo supieras un segmento de lo que soy, si sólo supieras los sentimientos que se sofocan en el silencio de mi sádico ser,  seguro sostengo que serias silenciada por los secretos,  seguido del sufrimiento que surgiría por saber lo que soy.

Si supones que seguirás situándote en mí, sólo suplico que me sostengas sin saber si siempre seré sincero, si tus sentimientos son suficientes para soportar mi silencio, si sientes que sobrevivirás a mis secretos; sin  sabotaje ni suspenso, te sentencio a sepultar mi sentido siniestro.

Por Karla Medrano
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