viernes, 31 de mayo de 2013

Escrito por axlmar en , , | 5:28 p. m. Sin comentarios


Una tarde de lecturas y conversaciones.

Todavía recuerdo aquella tarde de Mayo de hace dos años, cuando me invitaron por primera vez a una lectura de fin de cursos. Por aquel entonces sentía que todo lo que escribía era malo, y odié tener que pararme frente a una sala llena de alumnos, maestros e invitados para leer algo que en lo personal no me gustaba. Ese día llevé una carpeta con varios trabajos porque iba indecisa sobre que leer, aun así llena de inseguridad tomé el micrófono y comencé con minificciones. Tal vez fue mi impresión pero mi lectura no fue buena, en realidad mi impresión fue la correcta, estaba tan ansiosa por regresar a mi lugar que al dar un paso, estuve a punto de caer, tiré la carpeta y todos los papeles volaron.

Sí, mi primera lectura fue un desastre, a pesar de eso le tengo un recuerdo cariñoso. Si no me hubiera atrevido tal vez hoy no estaría escribiendo en este blog. 



Muchas veces pensamos que el escritor simplemente se dedica a eso… a escribir. Pero entonces la SOGEM también te prepara para esas otras facetas que tiene que enfrentar quien escoge este oficio como forma de vida. Las presentaciones en público son parte del escritor, o tal vez tengo que aclarar de quien escribe y que tiene la fortuna de editar y publicar un libro.



Cada fin de curso, es decir cada seis meses, la SOGEM organiza una lectura con estudiantes de la escuela. La lectura es de los trabajos de los alumnos, generalmente de las clases de creación literaria como son escritura creativa y talleres de cuento. Casi siempre el maestro es quien escoge que es lo que los alumnos leen teniendo en cuenta la longitud del cuento y de la calidad del mismo. 



Este año, no fue la excepción, y vimos desfilar desde alumnas muy jóvenes hasta aquellos de más edad pero de igual manera estudiantes de la SOGEM, quienes nos deleitaron con cuentos sobre la vida diaria, otros con crítica social, algunos con pensamientos muy profundos y aquellos cuentos divertidos  que soltaron las carcajadas de los presentes.



Y pues como es ya tradición, la tertulia terminó con un convivio lleno de bocadillos, bebidas y pláticas muy interesantes.

Mi Autofoto o Selca (como le dicen los Coreanos)


Por cierto, también yo leí, y no, no se me cayeron las hojas y la reacción de los asistentes a mi cuento de terror fue la esperada. Así que, se va aprendiendo con el tiempo, con la práctica y con la experiencia de varias presentaciones.
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