sábado, 27 de julio de 2013

Escrito por Karla Medrano en , , , , , | 8:02 p. m. Sin comentarios
Escritos multiautores

¿Alguna vez han escuchado hablar de un libro, o escrito multiautor? Con esto quiero decir, a que un mismo texto, sea escritor por varias plumas, varias personas. 

En esta ocasión, El libro rojo comienza con su primer trabajo colectivo, en el que cada sábado, Danz, Ale, Nic y yo, reuniremos ideas para crear una novela corta. Cuatro matices, cuatro estilos, pero sobre todo, cuatro cabezas trabajando en una misma historia, sin conocimiento de que será lo que cada quien planea escribir.

Esperamos que dicho proyecto sea de su agrado, y no olviden dejarnos sus comentarios.

°°°

El libro rojo presenta...


Capítulo 1
(Eco)

El silencio estaba claro, estaba explícito. Aun cuando su origen me quedara confuso, aun cuando la costumbre del ruido, se impregnara en mis parpados que se abrían visibilidad, entre las lagañas de un sueño casi milagroso entre tanto ruido de sufrir, aun así… no había duda del que todo estaba en silencio. Me asustó, más que sorprenderme, me fue fácil de percibir, más que de entenderlo. ¿Dónde estaba el llanto de Ana? El llanto con el que ya me había acostumbrado a dormir todos los días, y había logrado asociar a una canción que me arrullaba, que me cobijaba… ¿Dónde estaba, si no estaba en su lugar? ¿Dónde estaba sino hecha ovillo, en las sábanas que ni su cuerpo, ni el mío lograban calentar?... ¿Por qué había silencio? ¿Dónde estaban los gemidos? ¿el esporádico, pero siempre molesto ruido de su nariz aspirando?... ¿Dónde estaba Ana? y ¿Por qué había silencio?

¿Se habría levantado de la cama? ¿después de tantos años de haber estado casi pegada a ella? ¿habría atravesado la habitación y salido de ella? ¿le habría dado hambre? ¿estaría en el cuarto de Sofía? Pensé en la figura frágil que los años de no comer casi nada, le había dado, pensé en su cuerpo blanco, casi muerto, en sus piernas, que se rompían cuando caminaba al baño, ¿aun así? ¿se habría atrevido a levantarse? ¿a salir de nuestra habitación? Y sobre todo, ¿habría dejado de llorar?... ¿Por qué había tanto silencio?


(Continuará...)


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