viernes, 27 de septiembre de 2013

La fecundidad de Hécuba y Príamo.

Estos dos troyanos son la reina y rey de Troya (Ilión). Tuvieron infinidad de hijos (en el lenguaje épico es importante la cantidad numérica), muchos pelearon y murieron en la guerra contra los Aqueos. Pero, en este post, nos enfocaremos en 3 solamente: Héctor (primogénito y héroe guerrero), Cassandra (maldecida por Apolo) y Paris (el infame causante del conflicto). 


Época de héroes. 

Es de gran importancia la presencia de héroes en las épicas antiguas. Héctor es el principal guerrero de la ciudad de Ilión. Como personaje, de manera mitológica y narrativa, es sencillo. De él se puede resumir su historia en: hijo primogénito de los reyes de Troya y favorito de sus padres. Casado con Andrómaca (hija del rey de los cilicios). Con un único hijo, que al momento de la guerra aún estaba en brazos de su madre. 

Es un guerrero, tenaz, fuerte, valiente y sanguinario. Sin embargo, desde un comienzo se opuso abiertamente a la guerra. Reclamó a su hermano Paris el rapto de Helena, tragó saliva cuando comprobó que Afrodita auspiciaba el rapto. Aguantó la humillación de que su hermano fuera un pésimo combatiente y llevó hasta las últimas consecuencias su papel de protector de la ciudad. 

Es, al final de cuentas, el arquetipo del guerrero épico. 

Una de las escenas más conmovedoras de la Iliada, Héctor se despide de su mujer y su hijo.

La maldición de Febo Apolo. 

La chica de esta historia, Cassandra, tiene otro tipo de características. Cuando llegó a la edad de casamiento, decidió volverse sacerdotisa de Apolo (algo así como monja en la actualidad). Así, durante los rituales hacia este dios, el Febo terminó enamorándose de ella. Le prometió a su sacerdotisa el don de la profecía si está yacía con él en un acto carnal. En palabras más soeces, le prometió poderes si permitía tener sexo con ella. En un principio Cassandra aceptó; pero arrepentida en el último instante dio una negativa al dios. 

Algo que los griegos aprendieron bien, es que darle una negativa a los dioses acarrea de manera inevitable, grandes consecuencias. Apolo maldijo a Cassandra; "Tendrás el don de la profecía, verás y sabrás lo que ocurrirá, más nadie creerá en tus palabras".

Cassandra se convierte en una profetiza tachada de charlatana. Lo interesante de esta historia es que sus profecías siempre se convierten en realidad, pero nunca creen en sus palabras a pesar de que la anterior visión se cumplió. La maldición de Apolo.

Cassandra; maldecida por Apolo fue considerada una charlatana.


La caída de la ciudad. 

En uno de sus numerosos embarazos, Hécuba recibió una profecía de su habladora hija Cassandra. La criatura llevaba consigo la destrucción de la ciudad. Como la maldición de Apolo dictaba, su madre la mandó a volar por mentirosa. 

El miedo no andaba en Troya, y Hécuba con las palabras de su hija loca en la cabeza, tuvo un sueño donde engendraba a una antorcha que incendiaba la ciudad completa. Dado este sueño, la reina de Troya consultó a un oráculo de confianza. El cual, profetizó lo mismo que su hija. 

Decididos, los reyes abandonaron a su hijo Paris en la naturaleza. Práctica común de los griegos. 

Hay varias versiones de como fue adoptado Paris. Algunos, dicen que fue adoptado y cuidado por un tío, otros que por un consejero real. Mi versión favorita es: el niño fue abandonado a campo abierto, momentos después fue encontrado por un campesino cuya mujer no podía tener hijos, lo adoptaron bautizándolo con el nombre de Alejandro. 

Jucio de Paris; la elección de la más hermosa a base de los regalos prometidos.


Efecto en masa. 

Alejandro se convirtió en un pastor con el porte de un príncipe. Sabía que era diferente, pero eso lo tuvo sin cuidado. Hasta que aparecieron las diosas en busca de su consejo. Eligió a Afrodita como la más bella (y cuyo regalo le convenía más).

Destacaba en la arquería, arma de caza y principal distractor de ocio en el campo. Durante una de las convocatorias a los juegos funerales (que se realizaban cada año) en honor de Paris hijo muerto del rey, Alejandro decidió participar en la sección de arquería. 

Su padres, presenciando su porte y hermosura (todo origen noble, divino, o personaje importante en la épica es hermoso) dudaron de sus ojos y de sus recuerdos. Tras verlo ganar lo convocaron ante ellos. Lo reconocieron como su hijo perdido y, pensando en que en estas nuevas circunstancias la profecía quedaba anulada, lo adoptaron de regreso como hijo legítimo del rey. 

Alejandro Paris, entonces, se une a una procesión diplomática con su hermano Héctor. Viajan a varias ciudades y principalias Aqueas. Incluida entre sus prioridades, Esparta. Es en esta ciudad, donde Afrodita regala a Helena como parte de su pacto con Paris. 


Es, en esta conjunción de circunstancias, donde la tragedia griega tiene su máxima expresión. Las diosas, para mi, son las principales causantes del conflicto. Su vanidad las acarrea a poner a los mortales en precaria situación y al final son las que, con apoyo total de Zeus, crean una de las masacres más grandes de la literatura épica. 

El regalo de una diosa; el amor que ocasionaría millares de muertes. Helena y Paris.


En el último post dedicado a esta obra, hablaré de lo correspondiente a los Aqueos. Espero y lo disfruten.



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