martes, 29 de octubre de 2013

Escrito por Nicte Yuen en , , | 6:27 p. m. Sin comentarios
La extraña obsesión de Lewis Carroll por su Alicia
PARTE III



Ya llegó el momento que vayan por su libro de Alicia en el país de las maravillas, porque en está ocasión terminaré de contarles todo lo que aún tenía en el tintero sobre esas historias detrás de este clásico infantil; especialmente aquellas relacionadas con sustancias alucinógenas o drogas.

Niña de frente pura y limpia
y ojos soñadores de maravillas:
aunque el tiempo haya pasado
y tú y yo, separadamente,
a mitad de la vida estemos,
tu hermosa sonrisa aclamará, cierto,
la dádiva amorosa de un cuento de hadas.
Al otro lado del espejo y lo que Alicia encontró allí.

La pregunta que muchos se han hecho antes, durante y después de leer la tan famosa novela es la siguiente: ¿Aparecen síntomas de psicopatías y de consumo de drogas en Alicia en el país de las maravilla (1865) y Alicia a través del espejo (1871), las obras más famosas de Lewis Carroll?


Para ahondar en las posibles respuestas a la interrogante arriba mencionada, tomemos en cuenta los siguientes datos sobre Lewis Carroll; primero la salud del autor fue muy variada: tartamudo, sordo del oído derecho, tenía artritis y migraña crónica. De pequeño sufrió un trauma infantil porque era zurdo, lo que le obligó a contrarrestar su tendencia natural a utilizar el lado izquierdo. Además se dice, aunque no está demostrado, que en su infancia sufrió abusos sexuales. Es probable que, para combatir los fuertes dolores de cabeza que sufría tomara láudano, un medicamento común de la época compuesto por vino blanco, opio y azafrán; si se ingería en grandes dosis, producía efectos psicotrópicos. Por las referencias que aparecen en la obra sobre posibles sustancias psicodélicas, se cree que Carroll escribió “Alicia” bajo este brebaje. Y que con su obra intentó describir, a través de sus personajes, los efectos de las drogas alucinógenas.

Un segundo punto a tomar en cuenta, desde el primer capítulo se contemplan cambios y transformaciones en el tamaño de Alicia, bien por ingerir dulces, bebidas, o por un trozo de seta que le hace crecer unas cuantas pulgadas. “Un lado te hará crecer y otro menguar”, le dijo la oruga a Alicia. Es decir, que el sombrerete le haría aumentar y el talo disminuir. Estas propiedades se describen en ciertos hongos que al comerlos ocasionan alucinaciones relacionadas con el tamaño y las distancias. Por ejemplo con la Amanita Muscaria que produce macropsia o micropsia, un trastorno neurológico, también llamado síndrome de Alicia en el país de las maravillas, que altera la visión de las proporciones de las cosas. Esta enfermedad está relacionada con la migraña pero también con las drogas psicoactivas como el LSD o los hongos.

           
Y un último punto al respecto, la Oruga, tumbada en una seta, fuma de su misteriosa narguille (pipa oriental), bosteza, habla a Alicia con voz  soñolienta. Este insecto puede representar al fumador de opio, ya que, en la época de la sociedad victoriana inglesa, esta sustancia era legal. Uno de los efectos visuales más sorprendentes que la película de Disney ilustró fueron los anillos multicolores que exhalaba la oruga en forma de letras y objetos.

Dejemos a un lado el asunto de las drogas en la novela, para abordar el otro punto, los personajes y su simbolismo. Como ya les mencioné, Carroll era tartamudo y cuando pronunciaba su apellido decía Do-Do-Dodgson. El Dodo, este ave extinta que aparece en Alicia en el país de las maravilla, es la caricatura del propio autor.       El Conejo Blanco es el segundo personaje que aparece en el primer capítulo de la novela, se caracteriza porque lleva un reloj de bolsillo en la mano, siempre lleva prisa, y va vestido con chaqueta y chaleco. La rapidez de este pequeño mamífero se ha convertido en una frase popular, “seguir al Conejo Blanco”, lo cual significa seguir algo o alguien ciegamente, y cuya persecución desenlaza en aventuras.


Pasemos a otro de los personajes emblemáticos de la novela, el sombrerero loco. A mediados del siglo XIX los fabricantes de sombreros estaban todos desquiciados porque en su trabajo utilizaban mercurio, uno de los elementos más tóxicos. Los sombreros se hacían con dos materiales, o con piel de castor, para la gama alta, o de conejo, para los más baratos. Éstos precisaban de un proceso químico para convertirlos en sombrero. Primero se trataban con nitrato de mercurio para alisar el material y darles un tono mate, y después se sumergían en ácido hirviendo para endurecerlos. Los trabajadores estaban en talleres mal acondicionados, sin ventilación, respiraban constantemente vapores tóxicos. De hecho, existe la expresión inglesa, “loco como un sombrerero”, que resume este síndrome. Los síntomas por intoxicación con metales pesados son irritabilidad, hiperactividad, labilidad emocional, timidez y pérdida de memoria. Sin embargo, el Sombrerero Loco de Carroll no presentaba ninguno de ellos; era divertido y estaba obsesionado con el paso del tiempo.

            Ahora cada uno de ustedes puede hacerse de su propia respuesta a la pregunta arriba planteada, según la opinión que se hayan hecho después de estas tres partes sobre Lewis Carroll, publicadas aquí en el LIBRO ROJO. Pero principalmente, después de leer y disfrutar de estas dos novelas: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS Y AL OTRO LADO DEL ESPEJO. Esperamos gustosos sus comentarios. 
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