lunes, 9 de diciembre de 2013




El poder privado.



Es muy difícil encauzar a alguien para que lea, al menos aquí en México, aunque creo que no sólo aquí sino en el resto de Latinoamérica, en la pasada FIL, en una de las conferencias Laura Restrepo, escritora colombiana, decía “En Colombia, hay un programa gubernamental que se aplica en las escuelas primarias, donde cada año, la escuela adopta a un autor local” comentaba que la experiencia era fascinante, ya que en los pueblos hacían igual a una fiesta patronal cuando el autor adoptado iba a visitar la escuela, “Organizan recitales, obras de teatro, lecturas en voz alta, manualidades y pinturas basadas en la obra del autor”, terminó diciendo que era porque veían lo que va a pasar con los escritores, que estamos en peligro de extinción, al igual que los pandas…

Pero no es que no haya escritores, creo como dice la maestra Caro, que hay más escritores que lectores y eso es el verdadero problema. Los lectores serían más bien los que están en peligro de extinción.

Eso sucede por múltiples razones, porque vivir un país que no tiene la cultura de la lectura, que en televisión abierta está prohibido el subtitular películas extranjeras, que en las escuelas tengan malos planes de promoción de lectura, porque promocionan más a los futbolistas que a pintores, escritores o artistas plásticos…no ayuda a crear nuevos lectores. Y en parte es porque al gobierno le conviene que siga así, no quiere ciudadanos pensantes, no quiere a ciudadanos que le interroguen, que les exijan un mejor gobierno.

Ya hemos hablado de la importancia de la lectura como ejercicio para el cerebro, también hemos hablado de como iniciar a la lectura a niños, a adolescentes e incluso a adultos. Pero como escritores tenemos un deber para la sociedad, plasmar los sentimientos humanos, criticar los errores, exponer las injusticias. Alzar la voz por medio de la palabra escrita…

Por otra parte, el querer compartir el gozo de la lectura, demostrar que leer es un disfrute, que es mucho más barato que ir al cine, que rentar películas o que pagar internet… aclarar que un libro te da muchas horas de entretenimiento, de complicidad, de emociones… decirlo para alguien que lee es fácil, comprenderlo para alguien que no lo ha hecho nunca es difícil.

¿Por qué? Porque, leer es un acto privado, nadie puede leer por ti, nadie puede experimentar por uno, lo que yo sentí al leer un libro no será lo mismo que sienta otra persona al leerlo, no se puede hablar de tal o tal libro es bueno, o que el otro libro es malo, no se puede generaliar cuando se sabe que no todos vivirán las mismas cosas al hacerlo.

Leer un libro, es así, porque además de  generar emociones, puede generar otras cosas entre ellas se puede hablar del poder, ya que cada libro da poderes especiales a quien los lee, el poder de convertirte en parte de la historia que se lee, el poder de sentir empatía u odio hacia un personaje, el poder de controlar el tiempo ya que cada quien lee a su paso, el poder de revivir la parte que más te gusto, leyéndola cuantas veces uno crea necesario, el poder de encontrar respuestas a interrogantes que nos hayamos hecho en nuestra vida diaria.

Leer un libro por goce, es un poder individual maravilloso, pero por lo mismo, no se puede transmitir tan fácilmente, no se puede experimentar por otros, es algo que debe ser personal y lo convierte en un acto solitario.

Tal vez es por eso que mucha gente odie leer, ya que hacerlo implica tomarte un tiempo a solas, conversar con uno mismo, repensar las cosas y activar nuestro cerebro, algo que no todos están dispuestos a hacer.

Podemos hablar de miles de manera de acercarnos a la lectura, sin embargo, nos recomendaba una de nuestras maestras, la mejor forma de promocionar un libro no es platicando si nos gustó o  está bien escrito, porque eso es irrelevante para quien no ha leído, la mejor forma de conseguir nuevos lectores es demostrando la pasión, las emociones, incluso si fue de enojo, todo aquello que se sintió al leer tal o tal libro, mostrar la condición humana de las historias para que la gente pueda sentirse relacionada y le den ganas de leer.

No es una tarea fácil, y puedo asegurar que éste no será el último post sobre lectura, porque mientras los lectores seamos una especie en peligro de extinción tendremos la obligación de protegerlos y de tratar de crear nuevos lectores.
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