viernes, 21 de marzo de 2014

Escrito por Nicte Yuen en , , , , | 6:26 p. m. Sin comentarios

simplemente goethe


JOHANN WOLFGANG GOETHE:
La historia literaria presenta muy pocos ejemplos de vida de un escritor tan minuciosamente conocida y estudiada como la de Goethe. Nació en Frankfurt sobre el Main un 28 de agosto de 1749, murió un 22 de marzo de 1832. Su padre era un consejero imperial de justicia, hombre severo y minucioso, cultivado y fanático del orden  hasta la pedantería. Su madre, Katharina Elisabeth Textor, veintiún años menor que su marido, era de un carácter alegre, jugaba con sus hijos como una hermana mayor, bromeaba y les contaba cuentos de su propia invención.

Cumplidos los dieciséis años el joven Goethe se inscribió en la Universidad de Leipzing con el propósito de estudiar leyes, al mismo tiempo que estudió teoría del arte; pero en 1768 regresa a la casa de sus padres tras caer enfermo de vómitos de sangre. Duró convaleciente por año y medio. Fue hasta el año de 1770 que regreso a la Universidad de Estrasburgo, donde por fin obtuvo la licenciatura en derecho. Es en este período de su vida en Estrasburgo que comienza a germinar y desarrollarse algunas de sus obras posteriores, y ya por esos días cobra expresión dramática la leyenda de Fausto.



En Wetzlar, donde vivió hacia el año de 1772, Goethe se enamoró de Charlotte Buff sin ninguna esperanza, y sobre esta experiencia escribió su novela  Werther que vio la luz en el año de 1774. Werther desató por toda Europa una verdadera epidemia de sentimentalidad, hasta el punto que no solo se imitaba la indumentaria, el lenguaje, los gestos del desdichado amador, sino también la forma en que se metió una bala en la cabeza.  La prosa de Goethe por momentos se trasforma en un acento hímnico que nos recuerda a Ossian o que refleja la luminosa naturalidad homérica. Por aquellos años Goethe escribió sus más hermosas obras: Werther, Clavijo y Stella, y comienza escribir Fausto y Prometeo.


De nuevo aparecéis, formas flotantes,
como ya antaño ante mis tristes ojos.
¿Debo intentar ahora reteneos?
¿Se inclina aún mi pecho al viejo encanto?
¡Acercaos, llegad, dulces imágenes,
desde el callado reino de las sombras!
¡Mi corazón de nuevo se estremece
al hechizo que deja vuestro paso!
Dedicatoria.
Inicio de la novela Fausto.


Por el año de 1788 vivía en permanente retiro, alejado de sus obligaciones; pero continua escribiendo poemas, llamadas Elegías romanas, las cuales son poemas de forma impecable inspirados en Catulo, Propercio y Tibulo. Continuó al mismo tiempo con sus investigaciones científicas, que lo llevaron a descubrir el hueso intermaxilar en el hombre. Hacia estos años escribe otras de sus obras: El dios y la bayadera, El aprendiz de brujo, la novia de Corinto y el buscador de tesoros.


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