jueves, 17 de noviembre de 2016

Escrito por axlmar en , , | 2:11 p. m. Sin comentarios

Muchas veces escuché hablar de los egos de los escritores, me resultaba un poco difícil hablar de esto, porque aunque escribo, yo carezco de dicho ego, en realidad me cuesta mucho creer que lo que escribo sea algo bueno.

Pero cuando tus amigos y compañeros son escritores, comienzas a entender eso, tal vez no de manera tan palpable, pero mientras más ingresas al mundo literario este monstruo va tomando forma.  

Recientemente ingresé a una asociación de escritores, todo pintaba para ser fabuloso, la ilusión de lograr un montón de objetivos, con la ayuda de todos aquellos intelectuales, de esas personas dedicadas a las letras… era como un sueño hecho realidad.

He de ser franca, la ilusión me duró menos de lo que hubiera creído. La realidad fue la que me hizo despertar de ese sueño, hubo tal enfrentamiento de egos, de ver quién podía más, que se convirtió en una batalla campal. Pues a diferencia de la gente que no se dedica a escribir, los insultos se vuelven casi una forma de arte, y estos, no se hicieron esperar, correos iban y venían, entre amenazas y ofensas.

Tengo que admitir que estar en  medio de una pelea entre estos egos, al menos si me hizo notar algo, que la palabra es sumamente poderosa, y pueden hacer tanto bien como daño.

La asociación, se puso en el banquillo de espera, las discusiones hicieron que dos miembros salieran, y dejaron a su paso, algunos daños permanentes, algunos no tan graves y otros más ligeros. Aun en contra de que nos reunimos creyendo que como escritores, estamos obligados a defendernos y a protegernos… utilizaron las palabras que nos iban a ayudar para atacarnos mutuamente.



Los egos inflados, en esta ocasión fueron los principales culpables, porque ninguna parte quiso ceder, porque cada involucrado pensó que tenía la razón y al final, unos abandonaron porque no lograron que sus deseos fueran cumplidos.

Ahora puedo decir con certeza, los escritores tienen egos, algunos más inflados que otros, son artistas de la pluma, algunos incomprendidos, otros que cargan mucho dolor, pero sobre todo, aquellos que consiguieron hacer que ese dolor e incomprensión se volcaran en uno o varios libros, les ha hecho creer que tienen el derecho a ser recompensados por ello.

En lo personal, me da un poco de miedo, llegar a tener un ego infladísimo, a pensar que yo tengo la verdad absoluta, sin embargo, he elegido para vivir las letras, y tal vez, yo esté condenada a sufrir este mismo mal.


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