jueves, 1 de mayo de 2014

Escrito por Nicte Yuen en , , , , | 6:13 p. m. Sin comentarios







Celia Yuen Duran

Nacida en Guadalajara, pero de ascendencia China por parte paterna, ha trabajado por más de 15 años en los mejores Circos de México y del Mundo, declarándose  en contra de esa ley que prohíbe  a los  circenses que trabajen con animales.

A la señora Celia Yuen le agrada la idea de una charla sobre su experiencia en el Circo, con 18 años de vida circense, sabe que tiene algunas cosas que revelar sobre lo que sucede tras la carpa.  Ella vivió en la ciudad de Guadalajara durante 27 años, edad que tenía cuando dejó su casa en la colonia Morelos para irse de gira con el circo Unión,  de los Hermanos Fuentes Gazca, esto en el año de 1991. Doña “Ce” como es bien conocida, se casó con el representante del circo, el Sr. Medina, y se enfrasco en un larguísimo viaje a través de toda la República Mexicana, visitando cada uno de los Estados que integran este país, incluidos cantidad de pueblos, cuyos nombres en su mayoría recuerda.  Hace énfasis en los circos que trabajo: El circo Unión, el circo Atayde Hnos. el circo de la Chilindrina y el circo Suarez. Este último le abrió la posibilidad de viajar hasta Centroamérica y las Islas del Caribe, incluyendo dos años en Puerto Rico y Jamaica, respectivamente. 

Según ella misma cita: “Los circos han cambiado a lo largo de estas dos décadas, antes las carpas eran de tela, las gradas eran puras tablas de madera, pero actualmente la tecnología avanzó tanto que ya se han hecho lonas especiales resistentes al agua y al fuego, tenemos sillas de plástico, y maquinaria que levanta el circo, cuando antes era trabajo de los elefantes y los empleados, esto ha hecho que al transportarse de un lugar a otro, o sea el cambio, sea más rápido”.

Los actos circenses también se han visto modificados, unos han desaparecido y otros han nacido, entre aquellos que han pasado al recuerdo de quienes los disfrutaron son: el acto del hombre bala, el tiro de arco, la fuerza capilar y los osos polares; estos últimos, debido a la intervención de la sociedad protectora de animales, apoyada desde México por el grupo ecologista Maná, han visto terminados sus días en los actos circenses.  Doña “Ce” aún se molesta  cuando recuerda lo sucedido con los seis osos polares del circo Suárez, pues alegando que sufrían de maltrato al interior del circo, los retiraron de buenas a primeras, mientras estaban de gira por las islas del Caribe. El destino de estos osos fue el exilio en los zoológicos, principalmente en Estados Unidos; sin embargo, lo que nunca salió en las noticias fue lo siguiente: “me da coraje porque un día se aparecieron por el circo, alegando que se iban a llevar a los osos, entonces los pendejos de los veterinarios no le supieron a la dosis para dormirlos y se les murieron, ¿cuál mejor vida para los osos en los zoológicos?” 

            Los asistentes al circo suelen guardar gratos recuerdos de su vista, risas y palomitas, la voz del presentador anunciando los actos; pero también suceden trágicos acontecimientos, según nos hace mención no es tan frecuente; pero los que ha ella le toco presenciar le han llenado de horror.  Pocos, repite, casi dos décadas y fueron pocos: en una ocasión el león se comió los dedos de un albañil que asistió esa tarde a ver la función, y como iba medio borracho, metió la mano a la jaula. El hombre bala al salir disparado del cañón, no cayó en la red y se estrelló contra el suelo, quedando en estado de coma por un largo tiempo, afortunadamente logró recuperarse. Uno de los trapacistas durante el acto se resbaló y cayó, quedando inválido, tras el impacto.  En el acto llamado “el aro áreo” participan dos chicas, una de ella se desprendió  de la mano que la sujetaba, tuvo serias lesiones en su columna, impidiéndole volver a ejecutar dicho acto. Finalmente relata, un trapecista, amigo suyo, durante el ensayo de su acto, se mató al caer fuera de la red.

            Sin duda el circo es tan atractivo para chicos y grandes por los animales que puede uno observar haciendo toda clase de suertes: entre los animales tradicionales a los que recurren los más famosos circos en nuestro país (Union, Atayde, Vázquez, Suarez) son: los elefantes, leones, tigres, changos, caballos, camellos, perros, aves. Lamentablemente, considera que el circo tal y como lo conoció décadas tras está desapareciendo, las asociaciones ecologistas, luchan porque  prohíban que los animales sean usados para los actos circenses, alegando crueldad, maltrato, mala alimentación, explotación y el sacarlos de sus hábitats naturales para recluirlos en jaulas. La Sra. Yuen aclara que ella jamás presencio ninguna clase de maltrato hacia la gran variedad de animales con los que convivió diariamente; al contrario, comían mejor que los mismos empleados, lo primero que se aseguraba era el alimento de los animales, cuando se llegaba a un pueblo nuevo, mandaban a uno a localizar donde vendían buena pastura para los caballos, terrones de azúcar, frutas y demás, el trato no podía ser mejor, se les apreciaba. Incluso señala, que su hija, Monserrat, llegó a pasearse con los animales del circo, y jamás fue atacada por ellos, estando dentro de las mismas jaulas de los leones, lobos marinos, tigres y elefantes; fue tratada con cariño, viéndola como parte de su familia, porque eso son dentro y fuera de la carpa, parte de la misma familia: artistas, payasos y animales.



            El circo Solei también está contribuyendo para que el circo tradicional desaparezca, porque ha integrado a sus funciones actos para adultos que los niños han dejado de disfrutar, todo es danza y luces de colores, perdiéndose la esencia. Se ve espectacular, pero es más teatro que circo, quizá una evolución que aleja de la raíz.  Entre los circenses, se repite el dicho siguiente: “mientras se escuche la risa de un niño, el circo seguirá existiendo”. Y quienes arrancan más sonrisas, sin duda los tigres saltando por aros en llamas, los payasos, los trapecistas girando a esa altura donde un niño quisiera llegar.

            Si uno se para de frente al circo, y lo mira todo parece igual aunque los años pasen y pasen, filas de gente formada para entrar, la señorita de la taquilla,  los cojineros que buscan acomodarte en los mejores lugares, el olor a palomitas, risas y voces asombradas, las voces de los animales, el brillo de los trajes con lentejuelas, el maquillaje recargado en los rostros de los artistas que pueden ser igualmente mexicanos que chinos o rusos. Toda la vida al interior del circo fue y será igual mientras este permanezca.
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