viernes, 5 de octubre de 2018



Pare este mes el reto era leer un libro de un autor clásico, aunque leí otros libros de autores clásicos, tenía este libro en mi librero desde hace ya más de un año, del autor Mark Twain, yo había leído la edición de clásicos ilustrados juveniles, que era una especie de historieta donde hacían un resumen de la misma, pero hace un poco más de un año encontré una edición de ésta y decidí comprarlo.



Argumento:

Antes de la Guerra de Secesión de los Estados Unidos, David Wilson llega a un pequeño pueblo, donde pronto se ganaría el mote de “cabezahueca” o “mentecato”, por sus ideas un tanto fuera de lo común, y mismo lugar en que Roxy una esclava de piel blanca realiza un cambio en la cuna de dos niños, su propio hijo un blanco con un 1/32 partes de negro, y el hijo de su amo, para proporcionarle a su hijo el destino distinto para el que nació.

¿De qué trata?

El libro también es conocido con el nombre de Cabezahueca Wilson o la Tragedia de Wilson Cabezahueca. Twain nos ubica en Estados Unidos antes de la guerra de secesión, lugar donde todavía había esclavos, con más precisión en Dawson’s Landing, un pequeño pueblo cerca del río Mississippi, allí veremos como David Wilson un abogado llega al pueblo, y de inmediato es catalogado con el apodo de “cabezahueca” o “mentecato”, ya que sus ideas científicas de vanguardia, lo colocan en una posición extraña ante una sociedad cerrada y repleta de tradiciones.

En este pueblo vive Roxy, una esclava de piel blanca del venerable Sr. Percy Driscoll. Ella es sólo 1/16 de negra, pero por esa fracción de sangre no ha podido desprenderse de su estigma de negra, quien acaba de dar a luz a Valet de Chambre, conocido por todos como “Chambers”, además es la nana de Tom Driscoll, hijo de su amo, el niño ha quedado huérfano de madre al nacer, por lo que desde su nacimiento Roxy lo ha estado cuidando.
Wilson, quien ha caído en desgracia por sus comentarios extravagantes, ahora sobrevive llevando contabilidades, y al mismo tiempo comienza una afición que continuará a lo largo de la historia, la recolección de huellas dactilares de toda la población, incluidos los dos niños, así como Roxy.

Un buen día, los negros de la casa donde sirve Roxy cometen un robo, y al ver el trato que les da el amo, Roxy sufre y más al pensar en el destino de su hijo, no quiere verlo vendido ni que sea esclavo, aunque el niño sólo sea 1/32 negro y su piel sea tan blanca como la nieve, sus cabellos rubios como el oro y sus ojos azules como el cielo, no lo exentará del destino de los negros.

Así que con temor, pero decidida, cambia a los dos niños en la cuna, su hijo se convierte a partir de ese momento en su amo Tom, y su amo tomaría el lugar de Chambers, el hijo esclavo nacido de una esclava. Ella se siente segura porque el amo ni siquiera mira mucho a su hijo y el parecido entre ambos niños también es grande.

Después del cambio, todo parece ir bien, al menos en un principio, porque a medida de que los niños fueron creciendo, las diferencias entre ambos también lo hacen, Tom (Chambers) se vuelve débil, déspota y malcriado, mientras que Chambers (Tom) se vuelve fuerte, noble y sencillo. Cuando están por entrar a la adolescencia, Percy Driscoll muere, le da la libertad a Roxy y deja en manos de su hermano el Juez Driscoll la educación de su hijo. Roxy, cansada de los malos tratos de su hijo hacia ella, decide tomar su libertad para trabajar como doncella en los barcos que navegan por el río, cosa que hace durante 8 años. En ese tiempo, Tom (Chambers) se vuelve más malicioso, entra a estudiar a Yale, donde aprende modales, sarcasmo y adquiere el vicio del juego y el alcohol. Lo que se volverá un problema más grande, puesto que sus deudas de juego comienzan a superar los ingresos que le proporciona el Juez.

Para poder cubrir las deudas, Tom (Chambers)  no ve otra salida que cometer robos, para evitar sospechas se disfraza de mujer cuando los realiza, lo que vuelve al pueblo de cabeza, puesto que la policía y el mismo Wilson quien ha tomado la labor de detective, no logran descifrar quién está robando. Y en ese momento su afición de Wilson por tomar huellas dactilares comienza a cobrar importancia.

Por ese tiempo llegan al pueblo varias personas, primero Roxy, quien después de trabajar durante ocho años, sufre un terrible revés al ver que el banco donde tiene sus ahorros ha quebrado, por lo que va a buscar ayuda en su hijo, quien en un principio la desprecia y esto obliga a Roxy a contarle la verdad sobre su nacimiento, con la promesa de que reformara su madre decide no contarle nada al juez. Así mismo, también llegan un par de condes italianos, que se vuelven famosos, y Tom (Chambers) les toma cierta aversión, que desembocará en una ofensa, misma que se tiene que tratar en el campo del honor, es decir por medio de un duelo de pistolas, el joven, miedoso e irresponsable, decide huir.

El juez cansado de la conducta de su sobrino, le amenaza con sacarlo del testamento, Roxy se enoja mucho con su hijo, porque su actitud hará que eche por la borda su sacrificio y el sufrimiento que ha padecido. Además de que la sombra de que alguien más averigüe quién es en realidad Tom (Chambers) comienza a pesar por sus cabezas.

Opinión.

Bueno, traté de resumir la historia, pero la verdad hasta que lo intenté me percaté de lo compleja de la misma. Aun así, hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto una lectura, puedo decir con certeza de que Mark Twain logró atravesar la barrera de tiempo, y que no paró de asombrarme con su narrativa y la evolución de la historia, así como la psicología de los personajes, todos estos elementos van tejiendo una red de la que parece el falso Tom tomará ventaja.

No sólo el autor me vuelve a sorprender con su idea del doble, que ya había leído previamente en el libro “El príncipe y el mendigo”, sino por sus descripciones tan concretas y ricas, algo que lo separar de los autores de la época que rebosaban en descripciones largas y poca acción, mientras que Twain, más parecido a los escritores contemporáneos, en un párrafo puede resumir la personalidad de un personaje y  esto sumado a todos los acontecimientos sucedidos, pues no es una novela muy larga para la cantidad de acción que tiene.

También hace énfasis en la situación vivida por los negros, el racismo, un tema tan de moda hoy día, lo pinta de forma realista y podemos ver la crueldad de la división de razas, los privilegios por un lado y las desventajas por el otro. Y cómo aquí va más allá de la apariencia, porque tenemos a dos negros de piel blanca, y uno de ellos de ojos claros que podría pasar por un blanco, pero que tiene marcado su destino por esa mínima parte de otra raza que corre por sus venas. Una raza despreciada y esclavizada.

Hace además, una crítica mordaz a las tradiciones de la época, los duelos, el honor y en pocas palabras las mentes cerradas de la gente, lo que nos contrasta con la sagacidad, la mente curiosa del personaje de Wilson, quien por cierto, aunque tiene un papel más bien secundario, cobra importancia en el transcurso de la historia.

No les quiero platicar el final, porque la verdad vale mucho la pena que lean el libro. Que se adentren al humor característico con el que Twain narra historias, que se adentren a ese mundo racista que pareciera tan lejano, pero que es tan actual y a una novela de misterio con tintes policiacos que estoy segura disfrutarán tanto como yo.

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