miércoles, 16 de octubre de 2013



Leer libros es un gran ejercicio.



Por allí decía Saramago “Siempre escucho que haga ejercicio, que es bueno para mi cuerpo, pero nunca he escuchado que le digan a un atleta, debes leer es bueno para tu cerebro”. Creo que las palabras de Saramago están llenas de verdad.

Vivimos en un país donde ir al Mundial de futbol, es más importante que estar enterado de las condiciones de pobreza, de las reformas educativas, de las reformas hacendarias, saber si los niños están nutriendo su cuerpo y su espíritu porque ellos serán quienes gobiernen mañana.

Muchos padres se dicen preocupados por sus hijos, se preocupan por darles los mejores juguetes, la mejor cama, la mejor ropa, llevarlos a la mejor escuela, posiblemente por darles incluso ejercicio con eso de que hay que cuidarles la línea desde pequeños. Y es bueno que se preocupen por todo eso pero ¿qué hay del alimento del alma? ¿qué hay del ejercicio para su mente?

Dando clases me he dado cuenta de eso, tengo chicos muy guapos en mi salón, uno de ellos parece que no sale del gimnasio, otra de las chicas no para de subir fotos a las redes sociales, otra de ellas se maquilla y se ve muy bien, todos son un reflejo de esos padres preocupados por darles todas esas cosas físicas, uno de ellos incluso de dinero.  Pero las clases que doy no son cualquier tipo de clases, son clases para “adultos” es decir mayores de quince años para que saquen su certificado de secundaria.  Son chicos que algunos por problemas familiares ya sea porque sus papás se separaron o alguno de sus padres murió o porque al mudarse perdieron años escolares no pudieron completar la secundaria.

De esos grupos, no hay uno sólo que lea, la misma situación se repite en aquellos que están sacando el certificado de bachillerato, y tal vez dirán, esos son grupos minoritarios, sin embargo yéndonos a grupos “normales”, podemos encontrarnos a centenares de chico de nivel básico, medio y medio superior, eso sin excluir que dentro de las escuelas universitarias, encontrar gente que lea es difícil, es extremadamente difícil.

Estos chicos son reflejo sino de todos en México si de una buena parte, la gente bien alimentada, con buenos cuerpos y guapos. Pero que han perdido la capacidad de pensar, de que su cerebro trabaje… y eso se debe, a que como sucede, sus padres se preocuparon por lo físico y dejaron a un lado una parte igual o más importante. Físicamente todos envejeceremos, algún día perderemos la salud, y entonces lo único que nos quedara es aquello que aprendimos, aquello que conocemos, aquello que nuestra mente nos permita. ¿Qué será de esas generaciones cuando envejezcan? ¿Cuándo no puedan sacarse más fotos para redes sociales? ¿Cuándo ya no puedan ir al gimnasio? ¿qué será de ellos si no han nutrido su espíritu?

Y sin irme a un futuro tan lejano, ¿qué futuro le espera a este país? Repleto de jóvenes
como ellos que no quieren pensar, que tienen el cerebro atrofiado por no ejercitarlo, que se han quedado discapacitados de igual formar a si tuvieran una pierna o mano que nunca hubiera sido usada.

Es alarmante ver esta situación. Y es más alarmante cuando veo a mis propios sobrinos que desprecian un libro por ver televisión, o mis primas que piensan que es más importante comprarse el teléfono más caro que invertir en algo que dure más que eso.

No he conocido a nadie que le guste leer que sea un mal estudiante, incluyendo al estudiar materias difíciles, que igual no será lo de ellos, pero al estar acostumbrados a leer, aquello lo pueden sacar adelante. Simplemente porque han estado ejercitando su cerebro.

Si los padres vieran eso, creo que se preocuparían igual o de mayor forma por fomentarles el hábito de la lectura, de dejarles libros para almorzar, para nutrir su alma que será su refugio para momentos malos.

Creo que Saramago tenía razón, ojalá más gente se percatara de la dura realidad de sus palabras.
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