El tiempo de la creación literaria.
No es que hable de un libro
mágico donde lo que escribes se convierte en realidad, sino que cuando
escribes, lo que estás escribiendo comienza a formar parte de tu vida diaria.
En lo personal no me ha sucedido cuando escribo un cuento, pero con la novela
sí.
Empezamos a escribir hace
varios meses, escribir una novela es un proceso largo, a diferencia de lo que
muchos pueden pensar. Un mes después de que les dije a unas personas que estaba
escribiendo una novela me preguntaron “¿ya la terminaste?”. No sabía que
responder sin llegar a ser sarcástica o grosera. Muchas de las mejores novelas
que han sido escritas han sido trabajos de toda una vida… Goethe por ejemplo,
tardó algo así como cuarenta años escribiendo Fausto.
Cuando alguien te hace una
pregunta de ese tipo, muestra el poco conocimiento que tiene sobre la creación
literaria, de hecho de la creación artística. Ya que tanto la pintura, como la
música y la escultura, son cosas que no se hacen de la noche a la mañana. Ya me
imagino lo que Miguel Ángel le habría respondido a quien sabía que estaba
pintando la Capilla Sixtina “pero si hace dos meses me dijiste que habías
empezado”.
Un trabajo artístico no
tiene un tiempo definido, ya que es crear de nada, sensaciones, colores,
imágenes, texturas…
En cuestión literaria, se
está creando un mundo con personajes y una historia, si quieres hacerles
justicia a tus personajes, tienes que tomarte el tiempo para crearles el mundo
que encaje con ellos, y darles una historia que merecen. Y hay ocasiones en las
que estás escribiendo y las letras
comienzan a surgir rápido con pasión y sentimientos, al momento en que parece
sobrenatural ver el aumento de hojas y hojas escritas. Cuando eso pasa es genial,
pero ese momento no dura para siempre ni es la solución rápida a escribir…
porque entonces llega la primera revisión.
La revisión comienza con una
lectura a conciencia de lo que se escribió, la mayoría de las veces ese proceso
es interno, es decir lo hace el mismo autor, sin embargo allí no para la cosa,
después de repasar una vez, se tiene que volver a hacer, para no caer en
omisiones lo mejor es presentarlo a alguien más para que lo lea y ayude con ese
proceso. En nuestro caso contamos con el taller de la SOGEM.
En un examen a profundidad del
texto podemos encontrar desde faltas de ortografía, errores tipográficos,
repeticiones, fallos en redacción, falta de coherencia, ausencia de condición
humana, exceso de acontecimientos y la lista sigue… los puntos débiles de lo
que estás escribiendo se vuelve una pesadilla. Hay que comenzar a corregir, y
sabemos que una vez corregido, se tendrá que pasar por otra revisión, que esa
revisión llevará a nuevas correcciones y se vuelve un círculo de nunca acabar.
Borges decía que él publicaba para dejar de corregir.
Sería estupendo escribir y
decir… “quedó a la primera” pero dudo
mucho que exista algo publicado que no haya sido revisado. Y si algo fue
revisado debió tener correcciones.
De esta manera la novela,
puede llevar meses, años… e incluso una vida entera. Escribir es más complicado
de lo que parece. No es simplemente ponerte a teclear en una computadora o
agarrar una pluma sobre el papel. Es un proceso complejo, difícil pero
eso sí… muy gratificante.
Para un escritor, tomar la
decisión de crear una novela, es duro. Porque sabe que una vez que comience,
tendrá que comprometerse, que trabajar por mucho tiempo en ella y que tal vez
se convierta en una gran parte de su vida.~
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