Mostrando entradas con la etiqueta Escritura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escritura. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de noviembre de 2019

Escrito por axlmar en , , , | 9:03 p. m. Sin comentarios




Para los autores, siempre nos llega ese momento en que queremos escribir sobre las estaciones, no obstante, en un país tropical, como lo es México, resulta difícil diferenciar una estación de otra.

Yo acostumbro decir que aquí tenemos una semana de invierno y 11 meses de calor, incluso en pleno otoño, las temperaturas, aquí en Guadalajara oscilan entre los 28 y 33 grados a medio día, aunque a diferencia del pleno verano, en la noche y madrugada llega a bajar hasta los 15 o 16 grados, ya en invierno, esta temperatura baja unos dos o tres grados, a excepción de los días que llegan los frentes fríos.

Obviamente esto se vuelve un problema, en una ocasión un amigo escribió sobre una primavera en España parecida a la de aquí, sin tomar en cuenta de que la primavera en los países donde nieva, es muy lluviosa y de agua fría, mientras que el estío aparece seco, aquí en México, el verano es el que es lluvioso, lluvias que todos esperan con ansías, porque la primavera es seca y caliente, en Mayo, llegamos a los 40 grados, obvio, aquí, porque en partes de México llegan a temperaturas cercanas a los 50, sobre todo, en las partes desérticas.

Ahora bien, me ha tocado leer mucho sobre inviernos con nieve, primaveras húmedas, de veranos cálidos y secos y un otoño en que la temperatura comienza a bajar… evidentemente quienes escriben de eso, son autores que viven en lugares del mundo donde de una estación a otra las temperaturas y el clima varía de manera en que se puede distinguir con claridad en que estación transcurre la historia.

Por mi parte, me gustaría decir lo mismo, pero aquí, si tomo la temperatura real tendría que hablar de un otoño en que si no prendes el aire acondicionado del carro, te asarías dentro y más si quieres verte a la moda y ya te pusiste el suéter delgado que en el maniquí se veía maravilloso, pero que te arrepentiste de habértelo puesto a eso del mediodía cuando el calor se siente con fuerza. O de un invierno, en que apenas puedes usar esas botas lindas y tomas la decisión de o ponerte las botas o el saco, porque ambas son una elección de estar sudando como si estuvieras en pleno verano.


Creo que para nosotros que vivimos en este tipo de países, la forma más clara de diferenciar las estaciones sería por medio de las frutas, porque siempre aparecen las frutas o verduras de la temporada, sabes que es primavera porque hay mangos, ciruelas y pitayas… el verano llega con la sandía, el melón y los duraznos, en otoño disfrutamos de la cosecha de elotes y calabazas, mientras que en invierno aparecen las mandarinas, los limones y las manzanas. Claro que esto lo sabes porque son las frutas baratas, porque todo el año puedes encontrar prácticamente de todas, aunque la mayoría sea de importación, por lo tanto más caras de lo normal.

En fin, algún día escribiré sobre las estaciones, buscando las pequeñas características que diferencian, de forma sutil los cambios en mi México, esperando en algún momento poder estar en algún país donde se note y poder escribir desde mi perspectiva lo que he leído muchas veces.


viernes, 12 de julio de 2019

Escrito por axlmar en , , , | 10:00 a. m. Sin comentarios


Como maestra muchas veces llegan los alumnos y me dicen: “Tengo algo escrito, ¿podría revisarlo y decirme qué es?”, la pregunta, aunque resulte extraña, es más frecuente de lo que me gustaría. Cuando escribimos empíricamente, es decir sin haber tomado clases previas de escritura y que nuestros cursos de literatura en las escuelas las tomamos sin prestar mucha atención, se vuelve un problema el saber distinguir qué es lo que escribimos, ¿es poesía?, ¿es un cuento?, ¿es una narración o prosa poética?



Géneros Literarios.

Para poder saber qué es lo que escribimos, debemos conocer los géneros literarios. En la actualidad se manejan tres: Épico, Lírico y Dramático.

Épico

La épica, este género se divide en verso y en prosa que es en donde encontramos los géneros del cuento y la novela.

Hay que recordar que el verso era usado por los primeros narradores, que transmitieron de forma oral las historias, de boca en boca, de oído en oído, esas historias cobraron vida y, en algún momento, fueron impresas para dejar testimonio para la posteridad.

Es por eso que la épica tiene en su forma de verso, a la Epopeya, donde su principal característica es que se cambia la historia de un pueblo, como ejemplo podemos ver “La Iliada”. Mientras que el poema épico sólo resalta los valores patrióticos, como es el caso de “La Odisea”. Los cantares de gesta vienen después, sobre todo durante la edad media, donde se narra sobre personajes famosos que sí existieron, para terminar con los Romances que giran en torno a la reconquista, es decir todos esos libros de caballería de los que hablaba el Quijote.

Ahora bien, en la prosa tenemos el cuento y la novela. El cuento es una narración corta donde ocurre algún conflicto al protagonista, por su lado la novela puede tener múltiples protagonistas y una gran diversidad de conflictos, lo que hace que su extensión sea mucho mayor.



Lírico
La lírica, pertenece a la poesía, para esto necesitamos saber de ritmo, de rima, de métrica… al menos para la poesía clásica y saber que ha ido cambiando conforme el paso del tiempo. Y tenemos una división entre poesía épica, lírica y dramática.

La poesía épica, trata de hechos ajenos al autor, es decir cuando un poeta habla sobre los héroes, reyes, personalidad o algún pueblo o ciudad. La dramática, es la poesía escrita con el fin de ser representada de forma teatral, encontramos muchas poesías que incluso mantienen personajes como si se tratara de una obra de teatro. Y por último la poesía lírica, aquella que más se conoce, donde el autor habla de sí mismo, de sus emociones y sentimientos.



Dramático

La Dramaturgia, es referente al teatro, a obras y representaciones, si hay puesta en escena, no cabe duda, que estamos hablando de dramática, aquí también hay sus divisiones. Tragedia, comedia, drama, auto sacramental y entremés.

La tragedia es cuando hay grandes conflictos con problemas sin solución. La comedia mantiene conflictos interesantes con finales sencillos, por lo general felices. El drama es una mezcla entre tragedia y comedia. El auto sacramental presenta obras de carácter bíblico o alegórico, aquí en México las pastorelas o la representación de la pasión de Cristo, serían vestigios de este subgénero. Y por último tenemos el entremés, eran pequeñas obras que se representaban en entreactos de una comedia, las cuales mostraban críticas al gobierno o la sociedad, serían lo que hoy día conocemos como sketches.


En fin, es una pequeña descripción de los géneros de la literatura, así que la próxima vez que se pregunten a qué género pertenece lo que están escribiendo, simplemente conozcan la intención inicial para lo cual escribieron y sabrán catalogar al género correcto.


viernes, 12 de abril de 2019

Escrito por axlmar en , , , , , | 12:14 p. m. Sin comentarios



A lo largo de la historia, la escritura ha cambiado, la tecnología ha invadido también el ámbito de los escritores, por lo que parece que los utensilios utilizados por los mismos han variado al paso de los años.

¿Qué necesita para ejercer su oficio el escritor hoy en día?



Una computadora.
Aunque hay algunos que están evolucionando y han entrado a la idea de escribir incluso en sus teléfonos celulares, la mayoría aún nos decantamos por la computadora, de preferencia, con un buen procesador de textos. Es mucho más fácil desarrollar historias con un teclado en forma, donde nuestros dedos no se tropiecen unos con los otros.

Una libreta y pluma.
Aunque muchos pueden despreciar este método, hay una simbiosis maravillosa entre la pluma y el papel, un poco más sensorial que despierta la imaginación del escritor, la textura y el olor del papel, así como el de algunas tintas, revolotea en la mente de quien se dispone a contar una anécdota o darle vida a algún personaje.

Internet.
Sí, yo sé, existe una queja constante de que el internet te distrae más de lo que te ayuda, pero en lo particular encuentro fascinante cuando quieres saber un dato y está disponible a un click de distancia. Esta información antes costaba mucho obtenerla. Si lo vemos desde ese punto de vista, el internet es una herramienta estupenda. Obvio, debemos aprender a no distraernos con la diversión y el chisme que también representa.  

Grabadora de voz.
Yo tengo una que fue regalo de cumpleaños cuando dije que sería escritora. Es hermosa en color rosa y funciona a la perfección, Aun así, con las aplicaciones que existen en los smartphones ahora, esta función puede realizarse con un celular. Muchos ignoran lo asombroso que funciona, cuando escuchas en voz alta tus propias ideas, puedes eliminar aquellas que suenan extremadamente ridículas y desarrollar más las que tienen sentido.


Lentes.
Me dirán que eso sólo es para quienes lo necesitan, bueno, en parte así es, la verdad es que la mayoría de mis amigos escritores usan lentes, pero incluso los que no los utilizan, es bueno mantener lentes para la computadora y cuidar la vista, además hay que recordar que el tiempo no perdona a nadie, por lo que tarde o temprano terminaremos usando lentes para lectura, así que es un utensilio que algunos usarán toda la vida, y otros a partir de cierta edad.

Ánimos.
Sonará un poco extraño que coloqué esto en la lista, tal vez, porque estamos tan embebidos con la idea romántica del escritor que se sienta delante de su máquina de escribir cuando tiene el corazón roto y termina con la mejor novela del mundo. Es muy diferente en la vida real, cuando has tenido una pérdida, tienes que llevar un duelo, igual que los demás… una vez que el tiempo pase, entonces sientes la necesidad de escribir, eso es el ánimo, las ganas o el mood. Tal vez un escritor no haga una historia de inmediato de algo doloroso, pero tarde o temprano lo hará, como dicen por allí, “Ten cuidado con los escritores porque si los hieres terminará en alguna historia”.

Un lugar para escribir.
Ciertamente ya hablé de esto en algún momento, pero no puedo omitirlo en esta lista, es algo necesario, un lugar donde te sientas libre, con seguridad, con confianza y sobre todo, cómodo. Escribir puedes ser algo de minutos, de horas, de días, de semanas, de meses y de años. Cada quien a su tiempo lo va haciendo. Hay autores que tardaron hasta 20 años escribiendo un libro, hay quienes claman que en meses lo hicieron, eso en lo referente a libros completos. No obstante, cuando se escriben cuentos, puede ser de minutos a horas. En cualquiera de los casos es necesario estar en una posición cómoda, con luz adecuada y un ambiente propicio para desatar la imaginación.

Silencio.
Ya mencioné las distracciones del internet, pues las distracciones no sólo aparecen de forma virtual, porque es horrible estar emocionado escribiendo cuando alguien te hable por teléfono o los ruidos de las camionetas que venden o compran cosas por la calle, los perros ladrando, el vecino con su carro viejo o la música a todo volumen. En general, si no puedes encontrar momentos de silencio es recomendable buscar música calmada, un buen par de audífonos que eliminen el ruido exterior y escuchar un violín o piano armonioso en su lugar.


Bebidas.
Hay amigos míos que para empezar a escribir se sirven una copa de vino, en lo personal prefiero el café o si hace mucho calor, un vaso de refresco con mucho hielo, no obstante, creo que la mayoría tenemos alguna manía en lo referente a tener algo para beber a un lado, habrá quien prefiera un té o alguna limonada, quien un vaso de vino o una cerveza... mantenerse hidratados si es con algo que te agrada, es probable que las historias vengan más fácilmente. 

Inspiración.
Creo que ésta es la más deseada de las herramientas, sin embargo es la más difícil de obtener, así que muchos escribimos aún sin ella, y hacemos caso a lo que escuchamos todo el tiempo, que mientras estés tecleando o con la pluma en mano te llegue de repente.

Y tú, ¿qué necesitas para escribir?

viernes, 5 de abril de 2019





A diferencia de lo que muchos piensan, la escritura cambia de acuerdo al público al que va encaminado, es por eso que han surgido como en tiendas departamentales segmentos de obras específicas por edad.

Durante mucho tiempo la literatura infantil, fue dejada a un lado, era difícil que se publicarán nuevos autores, porque los cuentos clásicos de los hermanos Grimm o de Perrault eran los conocidos por todos, y esto se nota, cuando hasta hace unos años no había grandes nombres que se escucharan o que sobresalieran del resto.

Esto ha cambiado, en las últimas décadas y creo que hay mucho que agradecer a JK Rowling, la creadora de la saga de Harry Potter, porque a partir de la publicación de la saga del niño mago, las editoriales voltearon a ver como algo lucrativo el escribir para niños.

Después de Harry Potter, resurgieron muchos títulos que habían sido olvidados, y aprovecharon la ocasión para salir a la vista, así como nuevos libros, autores que vieron una gran ventana abierta y pudieron por fin ser editados.

Hoy día, la literatura infantil es una de las más lucrativas y de las más proliferas, entonces, ¿qué se necesita para escribir para niños?

Hay muchos puntos a notar. Pero hay algunos que debemos tener en cuenta, cuando se escribe para niños:



1 Escribe historias interesantes, si a ti como adulto escribes algo tonto, porque crees que eso es correcto para niño, pues estás en un error. Los niños son el público más honesto que hay, si no les gusta la historia lo dirán, así que las historias tienen que ser interesantes, si la encuentras entretenida, es muy posible que el niño también lo encuentre igual.

2 Utiliza un lenguaje adecuado. Recuerda, que los niños son como esponjas, tienes que evitar el uso de lenguaje vulgar, y al mismo tiempo no excederse con términos técnicos. Lo mejor es usar un lenguaje simple, con metáforas sencillas pero ingeniosas.

3 Trata al niño como a una persona. Es decir, no olvidemos que antes de ser niños son humanos, que sienten, que piensan, que tal vez, no tienen una comprensión completa de la forma en que la tiene un adulto, pero la mayoría de las personas comienzan a cuestionarse la vida desde una edad temprana. Esto nos da pie para escribir sobre elementos filosóficos y tenemos grandes ejemplos con sólo mencionar: El principito, Alicia en el país de las maravillas o Momo.  

4 Toma un viaje a tu niñez. Lo mejor de escribir para niños, es que como escritores ya pasamos por esa etapa y podemos recordar lo qué se sentía con ciertas situaciones, la idea es detenernos en esos sentimientos y tratar de reflejarlos en la historia que estemos escribiendo. Una recomendación, si no recuerdas bien, checa viejos álbumes de fotos, o una llamada a tu mamá para hacer preguntas de tu niñez.

5 Atrévete a tratar temas “tabúes”. Es decir, hablar de cosas que normalmente lo consideran demasiado fuerte o inadecuado para los niños. Hay que ver a autores como Etgar Keret, quien habla de muerte y a veces incluye imágenes fuertes en sus cuentos. Debemos tener claro cuál es nuestro público, él escribe para niños que han crecido en medio de la guerra. Aquí en México, lamentablemente vivimos en medio de una ola de violencia que no se había visto antes… entonces es aceptable hablar de violencia, claro que siempre que conservemos el lenguaje apropiado. Tenemos que recordar que la literatura infantil, además de entretener, tiene la función de preparar al niño para una vida adulta.

6 Utiliza diálogos reales. Sé que eso es para cualquier género, pero en este caso es necesario, los niños de inmediato notan cuando algo es falso. Si no tienes a niños cerca, trata de rememorar cómo hablabas a su edad, o trata de escuchar a tus sobrinos o preguntarles a quienes tienen hijos, algunas de sus pláticas.

En fin, una vez que tengas el tema, trata de tomar en cuenta estos puntos, seguro te ayudarán para escribir literatura infantil.



viernes, 15 de febrero de 2019

Escrito por axlmar en , , | 11:00 a. m. Sin comentarios




La mayoría dice que para poder crear arte tienes que tener sufrimiento en la vida, se cuenta que las divas de la música triunfaron cuando estaban solas, después de un rompimiento fuerte. Nos platican de un Van Gogh que además de vivir en pobreza, ya de por sí suficiente sufrir es eso, que también estuvo enamorado de alguien que no le correspondía por lo que se cortó su oreja en señal de amor, aunque debo agregar que hay quienes dicen que ésa no fue la razón. La mayoría de los clásicos, lo son, porque tuvieron la certeza de hablar sobre la condición humana.

La condición humana, no nos habla sobre la casa, el clima o las cosas materiales, la condición humana es referente a los sentimientos, a las emociones, a aquello, que siente una persona en China y en Brasil, como el amor, el odio, la venganza, la tristeza, etc.
Por lo tanto, si nos apegamos a esta premisa, escribir con el corazón roto debería ser la receta del éxito.

En lo personal, creo que hay algo de razón, porque cuando me siento muy feliz, difícilmente me dan ganas de ponerme a escribir. Cuando estoy en ese estado prefiero salir, ponerme a leer, disfrutar el momento… las demás emociones me dan para escribir sobre muchas cosas.

Cuando estoy enojada, aunque suene irónico, me hace escribir cosas un tanto cursis, creo que esos textos pareciera que vivo sobre una capa de miel. Aunque eso es muy personal, hay quienes, en un estado de enojo, escriben sobre lo que les hizo enojar. Para mí, siento que es como una válvula de escape, dejó salir la emoción de otra forma.



En un estado de tristeza, allí si me involucro y me resulta muy fácil escribir sobre cosas tristes. Ha habido ocasiones en que me han reclamado: “Me hiciste llorar”. Tal vez como claman los actores que mencionan seguido que es más fácil hacer llorar que reír. Mis textos humorísticos no todos los entienden, tal vez, porque manejo un sentido del humor ácido, o porque las situaciones que colocó en los textos no todos lo encuentran divertido, pero la tristeza, tal vez sea más universal, porque es más fácil sentir o porque, por lo general, a todos nos da tristeza el mismo tipo de cosas. 

Escribir con el corazón roto, habla de un tema universal que es el amor, y más aún, del amor no correspondido o la pérdida del mismo. Los griegos hablaron de ello, Shakespeare inmortalizó la idea del amor y no hay un sólo autor que no maneje el tema. Catalizar la pérdida amorosa en un texto, hace que quien la lea sienta por sus propias experiencias, es por eso que es lo más parecido a una receta del éxito.

Como dije en un inicio, canciones que han catapultado a la fama a muchas cantantes, hablan de rompimientos. Si recordamos a Adele con su Rolling In The Deep, podemos entender que la gente se relaciona con los corazones rotos, con la ausencia del amor y los rompimientos amorosos.

Así que la próxima vez que te rompan el corazón, no desperdicies la oportunidad, podrías tener en tus manos aquello que hará que aquello que escribas se convierta en un triunfo seguro.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Escrito por axlmar en , , , , , | 2:20 p. m. Sin comentarios




Escribir, te lo enseñaron desde tus primeros años de vida, algunos desde el kínder, para otros en la primaria, cómo sujetar el lápiz, en cuadernos pequeños, y con letra grande. Sí, como todos los demás, así comienzan los escritores también.

Al paso del tiempo, es que comienzan a verse las diferencias, los escritores desarrollamos una necesidad intrínseca de escribir, de plasmar sobre el papel nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestros sueños y nuestras vivencias.

Algunos escuchan el llamado y lo desoyen, otros lo escuchan y comienzan a escribir de inmediato, pero como dirían los griegos, si es tu destino no puedes huir de él, porque tarde o temprano, el que nació para este oficio se enfrentará a él.

Cuando tomas conciencia de lo que eres, decides aumentar el nivel de conocimiento, por medio de instituciones, en talleres o de forma autodidacta, que te ayudarán para este efecto, para conseguir las herramientas necesarias.

No obstante, aunque aprendas a hacerlo rodeado de compañeros, el proceso de la escritura es solitario, tal vez, ésta sea la razón por la cual la mayoría de los escritores amamos la soledad, no todo el tiempo, pero la soledad se vuelve una sana compañera para cuando estás en obra, ya sea pensando, planeado, o en su última instancia, plasmando las historias sobre una hoja en blanco.

Por esto, encontrar un lugar para escribir se vuelve una odisea, cada uno es distinto; hay quienes pueden escribir en medio del ruido; otros, necesitan silencio absoluto; otros requieren cero distracciones, no teléfono, no redes sociales, no nada, que pueda hacerles perder la concentración; y hay quienes forman una especie de burbuja, que te desconecta de todo.

El lugar designado para la actividad de escribir, ha variado con los años, así como han ido desarrollándose tecnologías nuevas que ayudan en el proceso, en la antigüedad, la mayoría de los escritores, designaban un espacio con un escritorio lo suficientemente amplio para tener un montón de hojas, plumas y tinta, lugar con buena iluminación para escribir durante el día, y un buen recaudo de velas para quienes lo hacían de forma nocturna.


Esta situación cambió con la máquina de escribir, de allí en adelante, era indispensable contar con una de ellas, y si no tenían dinero para comprar una, como en el caso de Ray Bradbury, acudían a lugares donde las rentaban por horas, o en el caso de JK Rowilng que compró una usada que tenía algunas de las letras pegadas, lo que caracterizó los primeros borradores de "Harry Potter". Las máquinas fueron evolucionando, desde muy finas y bromosas, hasta esas portátiles, pero el uso de las mismas tenía que ser exclusivo del día, porque eran muy ruidosas, sólo aquellos autores quienes vivían solos y sin vecinos quejumbrosos.

La máquina eléctrica vino a suplir la mecánica, menos ruidosa, más eficiente, aunque eso sí, más cara, pero aún exigía un escritorio para su uso, una silla cómoda. Pero con la posibilidad de estar horas y horas en la noche, ya sin ruido y con un buen foco para iluminar.

A partir de finales del siglo pasado, la situación volvió a evolucionar, la computadora personal y los procesadores de texto, hicieron que el escritor pudiera trabajar hasta en la oscuridad, la pantalla con luz propia hacía posible este cambio, el ruido casi inexistente de los teclados hacían el trabajo casi imperceptible.

No obstante, con las laptops, esto revolucionó el lugar del escritor, porque volvió innecesario el tener un escritorio, el estar anclado a un lugar, ahora se puede escribir en el jardín, en el parque, en la playa, en el café, en la sala, en la cocina, en la cama, además de que los procesadores ya tienen sus propios diccionarios, ya ni siquiera se requiere llevar uno consigo.

Me gustaría no hablar de aquellos que ni siquiera usan una laptop, hoy días, de aquellos que escriben en sus smartphones, si la idea de no tener un lugar establecido me preocupa, el suplirlo por el teléfono me parece que vuelve más difícil establecer una rutina, una disciplina real.



Los escritores clásicos, tal vez carecían de la tecnología, pero sabían lo que requería el oficio, un lugar tranquilo y específico para escribir, para dedicarle horas a esta labor. Los escritores de hoy, hemos obviado el tener un lugar exclusivo para realizar nuestra actividad, por eso, nos resulta fácil distraernos, por eso exigimos silencio, y no podemos concentrarnos ni siquiera con el ruido común de la naturaleza.

Tal vez sea necesario redescubrir un lugar para escribir, uno propio, uno que nos permita hacernos a la disciplina, porque hay que recordar que el talento si no se cultiva no sirve de mucho, y para disciplinarnos, encontrar el lugar ideal para desatar nuestros pensamientos, emociones, historias y sueños, debe ser tan importante como el de obtener las herramientas y técnicas que nos ayuden con este proceso.

viernes, 20 de julio de 2018

Escrito por axlmar en , , , | 1:50 p. m. Sin comentarios


El “yo” dentro de lo que escribimos.



Para convertirse en escritor, hay muchos factores y a cada quien le detonan diferentes circunstancias. Por lo mismo, tenemos una gran variedad de escritores, así como géneros que existen en la literatura.

No obstante, de la variedad de escritores, hay algo que todos tenemos en común, todos dejamos algo nuestro, dentro de los escritos.

En una ocasión, le preguntaron a Flaubert, que quién era Madame Bovary, pregunta que él respondió con un simple “Madame Bovary, soy yo”. Y es una realidad, es posible que tus personajes tengan una inspiración externa, que incluyas características físicas y psicológicas de alguien que conozcas, pero al fin de cuentas, lo que escribes forma parte de ti.

Este aspecto es lo que hace tan difícil, al menos para los escritores tímidos y, sobre todo, novatos, el poder compartir lo que se escribe. Porque mostrar tus textos, es como quitarte la máscara con la que vivimos, aquella, con la que vamos por la vida, la que tiene la cordialidad, las palabras políticamente correctas y las fórmulas de cortesía. Muchas veces, leer en público o dar a conocer nuestros textos, se siente peor que si te quitaras la ropa frente a los demás, porque estás exponiendo tus sentimientos, tus opiniones, tus miedos, tus monstruos… tu alma.

Como escritores, podemos mentir e inventar muchas de las historias, pero siempre, tendrán algo que te haya pasado, algo que has visto, algo que muestre lo que hay muy dentro de ti, y tan sólo pensarlo, es atemorizante, por eso tenemos una profunda sensibilidad ante las críticas, ante los “no me gustó”, “no es verosímil”, “está aburrido”, porque esas frases entran por debajo de la piel, y llegan hasta nuestra psique.

¿Se puede escribir sin exponerse?, la verdad, lo dudo, porque aunque sea una pequeña parte de ti, queda en los textos, es por eso que se puede identificar quién escribió algo, porque va más allá de las palabras, que también son una parte de cada quien, de repente, los escritores nos casamos con ciertas palabras o frases, pero además de eso, es porque leer el texto de alguien, y si conoces al escritor, de inmediato notas en sus párrafos, esa mirada, ese guiño, esa sonrisa, ese pensamiento que lo hace enojar, es como leer una parte de él mismo.  

Por esto, muchas veces he considerado que los escritores somos un poco egocéntricos, porque queremos vivir para siempre. Por medio de lo que escribamos, si estos textos sobreviven la marca del tiempo, entonces, en nuestras palabras, por ende, como escritor podemos vivir por siempre.

Así que, la próxima vez que lean las obras de un escritor que ya falleció, podrían asegurar, que no lo ha hecho por completo. Que el escritor sigue vivo por medio de sus obras, y que puedes conocerlo a través de sus palabras y frases. Porque él, dejó una parte de sí en cada una de las letras que escribió.



miércoles, 23 de mayo de 2018

Escrito por axlmar en , , , , | 2:43 p. m. Sin comentarios




Cuando empezamos a escribir, tenemos una falsa concepción de lo que es el proceso creativo, muchas veces nos imaginamos como nos presentan en películas a los autores, sentados frente a una máquina mecánica, de preferencia, en la cual los dedos manipulan las teclas a tal velocidad digna de Usain Bolt.

No obstante, la realidad de la escritura es mucho menos romántica que eso, pues gran parte del proceso creativo, se hace antes de tomar una pluma.

¿Cómo inicia el proceso?

Pues es simple, con una idea… y a esto es, a lo que yo llamo Inspiración. El momento en que tienes la idea de una historia… es tan rápida, que parece que es un mito, porque a veces sólo dura unos segundos, el resto del proceso es lento, es engorroso y, a veces, frustrante.

Ahora bien, ¿qué es lo que puede detonar ese preciso momento? Puede resultar de haberlo soñado, de ver algún suceso en la calle, de escuchar alguna anécdota, de leer una frase, o preguntándose el “hubiera” de algo que ya conocemos. No hay una receta que nos diga, de esta manera tendrás una idea, éstas son caprichosas y aparecen a cualquier hora y en cualquier lugar, lo que dificulta su realización, sobre todo, si tienes mala memoria. Hay quienes llevan consigo una pequeña libreta para anotar esas ideas, o llevan una grabadora para dejar la huella del destello de inspiración que nos pegó como un rayo.

El resto del proceso, se vuelve algo tedioso, ya tuviste la inspiración, ésa, por la que anhelan los artistas, pero ahora queda llevarla a la práctica, hacerla historia, llenarla de palabras para que cobre vida. Esta parte cuanta con mucha planeación, y no indica que de inmediato te vas a poner a teclear para acabar la historia en un dos por tres.

En algunas ocasiones, la idea es buena, pero sabes que no te dará para que sea una novela, y así empiezan las decisiones como autor, ¿será un cuento?, ¿será una novela?, ¿será para niños?, ¿será para adultos?, ¿será para adolescentes?, ¿en qué formato la escribo?, ¿quién será el narrador?, ¿qué quiero que ocurra además de la idea principal?... las preguntas pueden seguir y seguir hasta ir estructurando mentalmente, muchos prefieren hacer esta planeación de forma escrita y sacan hojas donde anotan este tipo de datos.

Una vez terminada la planeación, entonces sí empezamos a escribir, no obstante, es muy distinto a esa idea romántica, aunque habrá quien aún use la máquina mecánica o incluso escribir a mano, la mayoría escribimos en la computadora, y a pesar de tener ya la estructura bien pensada, suele suceder que al empezar a estampar las palabras en la hoja, nos damos cuenta de que algo no funciona, y entonces, borrar, escribir, acomodar, investigar, volver a borrar, escribir un poco más, y así… se convierte en un ciclo difícil y frustrante, porque es raro que las palabras fluyan rápido.

Sí, el proceso no es rápido, un cuento, ya muy bien pensado, puede tomar hasta 3 horas en concretarlo, y todavía sin estar listo, ya que es sólo el borrador, el que llevará correcciones, revisiones y más trabajo. Una novela puede tomar varios meses, a veces, años… cuentan que Goethe tardó 20 años en escribir “Fausto”, o que ése fue el tiempo que le tomó a Fernando del Paso, realizar la investigación para su novela “Noticias del imperio”.

Así que, si me preguntan, podría decir con certeza, de que la inspiración sí existe, aunque es tan rápida que muchos la consideran un mito, no obstante, una recomendación, si quieres ser escritor, es mejor que la inspiración te llegué cuando tengas una pluma en la mano, al final, la disciplina y el trabajo duro, suele ser más productivo que unos segundos de inspiración.

viernes, 31 de marzo de 2017

Escrito por axlmar en , , , | 12:05 p. m. Sin comentarios



En la escuela de escritores, lo primero que nos enseñan es que las palabras son nuestra herramienta, que con ellas podemos pintar los más hermosos retratos, describir los mejores lugares, argumentar de forma contundente una opinión, exponer las emociones más profundas  y narrar las acciones de un héroe o villano.

Las palabras para un escritor, son como los colores para un pintor, hacemos uso de ellas, a veces de forma indiscriminada y abusiva. Las empleamos para comunicar lo que queremos o para anunciar como nos sentimos. Sí, los maestros tenían razón.

No obstante, a medida que vas utilizando el lenguaje para escribir, te vas dando cuenta, de que las palabras que conoces no te alcanzan y comienzas a usar el diccionario de sinónimos para lograr expresarte de mejor manera.

La recomendación para ampliar el vocabulario, siempre será leer más. Y tal cual, la lectura es también parte de un escritor, es nuestro alimento. Cada lectura nos dejará más herramientas para trabajar, nos originará más sentimientos sobre los cuales hablar y nos hará entender mejor nuestra propia vida.

Leer a los contemporáneos no exige mucho esfuerzo, tal vez, porque ellos utilizan las mismas palabras que nosotros, y es por eso que la lectura de los clásicos se ha vuelto tan difícil.

En lo personal, leer a autores como son Carpentier o Borges, se vuelve un reto, pues tengo que realizar la actividad con un diccionario al lado… Ellos eran unos maestros de la lengua, conocían el idioma y lo paladeaban al plasmar sus historias en papel.

Eso me ha hecho pensar mucho, pues tenemos uno de los idiomas más vastos del mundo, pero el porcentaje que conocemos del mismo es mínimo. ¿Estará entonces destinado el idioma español a desaparecer? La RAE, elimina las palabras de su diccionario, una vez que entran en desuso, eso causa un problema para investigadores, ya que cuando se enfrentan a libros de español antiguo, para entenderlo, tienen que recurrir a diccionarios igual de antiguos que la obra que están investigando.

Sí, eso es un problema, y más cuando te das cuenta de que incluso alguien que se dedica a escribir, carece de un conocimiento intenso del lenguaje.

Por allí una vez escuché que conocer algo implica amar ese algo, creo que eso es la complicación principal, no amamos nuestra lengua, por eso no la conocemos. Y estamos destinando a que nuestro idioma se vuelva simple y pequeño.

De esto me nacen varias preguntas, ¿si queremos evitar la desaparición de nuestro lenguaje, tendremos que revivir esas palabras olvidadas?, ¿si las revivimos, las generaciones nuevas la apreciarán, o preferirán hacer de lado aquellos textos que las contengan?,  y ¿Cómo podría un escritor revivir palabras que no conoce?


Cuando estuvimos en la escuela nos dijeron que las palabras eran nuestras herramientas, pero olvidaron decir, que para usarlas, primero debemos amarlas… y que amarlas significa no olvidar aquellas que ya nadie usa. 

miércoles, 30 de noviembre de 2016




El pasado domingo, fui a la inauguración del salón literario de la FIL 30, donde el escritor y ganador del premio FIL, Norman Manea se presentó.

Puedo hablar mucho de la organización, que como decía mi hermana, no parece que estén cumpliendo 30 años, por los errores de novatos que siguen cometiendo, cada año han ido atrasando la hora de inicio, pero me limitaré a hablar sobre lo que sucedió este día,  , el evento tenía hora de inicio a las 12:30 horas, tuvieron a la gente haciendo fila por más de una hora, el escritor y su comitiva llegaron más de diez minutos tarde, tiempo que el mismo Norman, echó de menos al final de la presentación.

Norman Manea, no charló con la gente, tampoco lo hizo Mercedes Monmany, quien fuera jurado del premio FIL, ambos se limitaron a leer las páginas que traían como discurso. Mientras Mercedes leyó una semblanza de Norman Manea, éste leyó un ensayo de aproximadamente 20 páginas, mismas que no pudo concluir.  Por consecuencia, la hora y media de la apertura, se convirtió en tiempo doloroso para los asistentes, ya que estar escuchando a alguien que lee por ese tiempo, se vuelve un poco tedioso.

La lectura, porque no se le puede llamar de otra manera, fue en parte en español, la que hizo Mercedes. Y el resto fue en rumano, para esto les entregaron a los asistentes los audífonos, donde se recibiría la transmisión del traductor simultaneo.

Después de la lectura hecha por Mercedes, Norman Manea, hizo el reclamo de la ineficiencia del traductor al rumano, una vez que el resto de asistentes usaron el dispositivo, se entendió el porqué de su reclamo, la traductora tuvo fallas muy notorias.

La lectura de su ensayo, radicó en el tema del escritor y la lengua en la que escribe, donde hizo alusión a las traducciones y cómo un texto al cambiar el idioma, puede perder gran parte de lo que el escritor quiso decir.

También hizo hincapié en que un escritor siempre tendrá más facilidad de escribir en su lengua materna y en las desventajas que muchos escritores exiliados enfrentan al tratar de utilizar las palabras de un idioma extranjero.

En gran medida, el texto giró en ese mismo tono, el cual fue leído durante más de una hora. Mientras transcurría el tiempo, se podía notar en la cara de los asistentes como iban perdiendo el interés, pues siento que debió ser un poco más interactivo, el escritor casi nada habló con el público. 

Puedo estar en parte de acuerdo con Norman, sin embargo creo que también ha habido escritores que por necesidad o incluso por gusto han escrito en otros idiomas, como sucede en otras áreas, cada persona es distinta y cuando se aprende un lenguaje distinto, para quien quiera escribir es apropiárselo, sino tal como expresó el señor Manea, será como si le hubieran quitado sus herramientas básicas a quien pretenda escribir.

Búsqueda

Comparte esta página

Delicious Digg Facebook Favorites More Stumbleupon Twitter