martes, 5 de agosto de 2014




Muertes literarias.


Desde hace tiempo hemos tenido esa discusión en clases de novela, ¿matar o no matar? Los personajes que un escritor crea, son tan reales a veces como las gentes que conocemos, cuando se está escribiendo, los personajes van tomando vida propia, a veces son vulnerables, muchas veces agarran características propias y en otras ocasiones se vuelve caprichosos al grado que no hacen lo que el autor quiere.

Tal vez esto les suene de locos, pero es la realidad, cuando comienzas a escribir, así pasa, los personajes a veces se salen de control, darles un destino no siempre es lo más correcto porque ellos no lo siguen y si lo fuerzas la historia no suena natural, se ve demasiado increíble y muy cuestionable. Por eso es que los escritores decimos que los personajes toman vida propia.

Entonces, si aclaramos que ellos no obedecen órdenes, ¿cómo podemos hacer para matar de repente a un personaje? Al igual que se vuelven independientes, para el escritor matar un personaje es doloroso, es perder una parte de ti, por eso es asombroso ver como algunos autores se despegan tan fácilmente de aquellos que han creado.

En varias entrevistas JK Rowling comentaba lo difícil que había sido escribir la saga a partir del libro cuarto, que es cuando las muertes en Harry Potter comienzan, que cada vez que algún personaje moría lloraba a lágrima viva y tenía que ir con su esposo para que la consolara. 


Y creo que en esa saga en específico es muy notorio ya que cuando estás leyendo puedes sentir el dolor, la autora logró plasmar ese sentimiento a la perfección, cuando van llegando cada una de las muertes ya te has encariñado con cada uno de los personajes, así que al verlos partir de la historia dejan ese hueco y a más de alguno han arrancado lágrimas. Recuerdo que cuando llegó el tan esperado libro siete una de mis amigas, de las primeras que lo leyó, me dijo: “tienes que leerlo con una caja de pañuelos desechables al lado”, por un momento pensé que estaba siendo exagerada, pero ¡oh sorpresa!, así fue. De hecho hubo un instante en que tuve que parar la lectura porque estaba llorando tanto que ya no podía leer, me tomé unos minutos para calmarme y seguir leyendo. Aún hasta el día de hoy me sigue asombrando lo mucho que esta autora consiguió transmitir emociones a través de sus palabras, se supone que son libros para niños, pero yo como adulta los disfruté enormemente, de hecho los sigo disfrutando. Y las muertes, bueno aunque puedes odiar a JKR por matar a personajes tan entrañables, al mismo tiempo aplaudes la calidad narrativa con la que trasmitió primero la empatía hacía cada uno de ellos, para luego darnos el dolor al perderlos.

Sin embargo no fue mi primera experiencia con muertes dentro de los libros, en los libros de Charles Dickens, es el pan de cada día, el inglés mataba con certeza, como si su pluma fuera una espada filosa, en muchas ocasiones mandó a la tumba a alguno de los protagonistas o a personas cercanas a ellos, lo que siempre me ha hecho pensar que este autor no es para los débiles de corazón.

Otra de las autoras, y que se nota que era fan de Dickens, fue Lois May Alcott, hace unos años, sufrí una pérdida familiar, me sentía triste y me dije voy a leer algo que me anime y me puse a leer una historia de Alcott, cuando lo decidí no recordé que dentro de la historia moría uno de los personajes, cuando llegué a esa parte, lo lamenté, porque uní mi dolor personal al dolor de la muerte en la novela. Ella en especial hacía eso, mataba a protagonistas dejándonos un vacío enorme.

En uno de mis cuentos favoritos, que es “La Sirenita”, Hans Christian Andersen también hace de las suyas, ya que la protagonista tiene un triste destino, de hecho él en sus cuentos suele ser muy oscuro en estos aspectos, ya que en más de una de sus historias terminan con la muerte del o de los protagonistas.

De las sagas actuales, una de las  autoras que más respeto por esta misma razón de no tener miedo a matar a un personaje es Suzanne Collins, en su saga de “Los juegos del Hambre”, se encarga de matar no a uno sino a casi todos porque la historia gira alrededor de la muerte, su gran mérito es hacer que te encariñes rápido con ellos, porque sino que los desaparezca de la historia no tendrían ningún tipo de conflicto. 


A diferencia de George RR Martin, con su “Juego de Tronos”, donde a veces (al menos en lo personal) no ha hecho que me enamoré de casi la totalidad de personajes que ha matado, (que debo decir son muchísimos), mata sin ton ni son, y a veces, por no decir siempre, no ha logrado que sienta empatía por ellos, lo que desde mi punto de vista particular no le da esa fuerza para realmente apreciar las muertes.

Y tenemos también a una autora que tuvo miedo, fue una gran cobarde e hizo lo que ningún autor debería hacer, que es no matar a ningún personaje principal, estoy hablando de Stephenie Meyer, con su saga de “Crepúsculo”. La historia de por si no era la gran cosa, se centró en el romance juvenil de una adolescente y un vampiro (al cual le quita todas las características de la mitología vampírica), y el triángulo amoroso que se forma con un hombre lobo. Y le damos el beneficio de decir, no todos pueden escribir cosas épicas, entendemos la novela rosa, pero la situación es que ni siquiera se quedó rosa, ya que se fue desentintando hasta quedar en un aburrido color blanco, como si hubiera aplicado la censura tipo Disney donde le hubieran prohibido matar a alguien. A la historia fantástica le quitó la única posibilidad que tenía para reivindicarse un poco, al decidir dejar vivos a todos los personajes con un “vivieron felices para siempre”.

Entonces, me he dado cuenta, como escritora tengo la responsabilidad, ya que se supone que las novelas siempre son un reflejo de la sociedad en la que se vive, y la vida está conformada de pérdidas y muertes, entonces es necesario matar para crear condición humana. Repito esto no puede ser al estilo Martin donde se mata sin sentido, o quizá tampoco cruel al estilo Collins, lo único que es necesario es crear una empatía, para que el lector pueda sentir la pérdida de la misma manera que los personajes sobrevivientes.

Lo que me pregunto es, ¿querrán esos personajes que han tomado vida propia que se les mate?

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