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jueves, 28 de enero de 2021

 


Empecé a leer la saga, hace muchos años, para mí era importante conocer la historia, pues era bien sabido que este libro había servido de inspiración a Kyoko Misuki, para crear Candy Candy, mi manga y anime favorito, ya les hablaré más adelante de esta historia.



¿De qué trata?

Para hablar de la saga, tenemos que decir que son 8 libros. Los cuatro primeros libros, es la vida de Ana hasta que se casa, el quinto libro habla de su vida de recién casada, el sexto libro habla casi exclusivamente de sus hijos, el séptimo es un libro que yo sacaría de la saga, parece más un Spin Off, porque Ana, pasa a ser un personaje terciario, casi de ambiente y el último libro tiene de protagonista a la hija menor de Ana, Rilla.

El primer libro habla de la llegada de Ana a la casa Tejas Verdes, ubicado en Avonlea, un par de hermanos de edad avanzada deciden adoptar un niño para que les ayude en la granja, pero por una confusión, llega Ana, en lugar de un niño, después de pensarlo bien, deciden adoptar a Ana, quien se vuelve la compañía de Marilla. En este libro explora la inteligencia de la niña y como compite contra Gilbert Blythe por el mejor puesto en la escuela, así como la amistad con Diana Barry.

En el segundo libro, “Ana, la de Avonlea”, se dedica a relatar cuando Ana comienza a dar clases en Avonlea y aparecen en escena un par de gemelos que son adoptados por Marilla, la historia transcurre entre los esfuerzos de la chica para convertirse en una buena maestra y en ayudar con la educación de los nuevos miembros de la familia.

En el tercer libro, “Ana, de la Isla”, es de los más entretenidos, porque ya toca temas más románticos y la posición de las mujeres a principios de siglo en Canadá, ya que asiste a la Universidad para estudiar pedagogía, comienza una vida como adulta, compartiendo casa con sus amigas quienes discuten y se ven envueltas en romances escolares y chismes. Por otro lado, vemos que en Avonlea su amiga Diana se ha casado y varias más de sus compañeras de juegos de cuando era niña.

El cuarto libro “Ana de los Álamos Ventosos”, vemos a Ana graduada, comprometida con Gilbert, en su primer trabajo como maestra, las relaciones con la gente con quien se hospeda y situaciones comunes de su trabajo.

El quinto libro, “Ana y la casa de sus sueños”, comienza con la boda de Ana y Gilbert, y parten a donde vivirán, en el puerto los cuatro vientos, el libro transcurre entre los chismes de los vecinos, en cómo Ana va tomando su papel de mujer casada en la sociedad.  Y la amistad con Leslie, una de sus vecinas.

El sexto libro, “Ana la de Ingleside”, hace una pequeña visita a Avonlea donde vemos de nueva cuenta a Diana, de allí se va a Ingleside, su hogar después de la casa de los sueños, allí vive con sus cinco hijos: Jem, Walter, Nan y Di (mellizas), Shirley… la historia va transcurriendo en medio de las travesuras de los niños, y nos presenta a Susan Baker su ama de llaves, también en este libro vemos el nacimiento de la última hija de Ana, Rilla.

El séptimo libro es “El Valle del Arco iris”, aquí Ana comienza a desaparecer de la historia, ya que en realidad aquí los protagonistas son los cuatro hijos del pastor, John Meredith: Jerry, Faith, Una y Carl, quienes son sumamente vagos y vuelven de cabeza a la población de Glen. Los niños de Ana se hacen amigos de estos niños y es así cómo conocemos lo que sucede con el pastor y sus hijos.

El octavo libro, “Rilla, la de Ingleside”, trata sobre Rilla, la hija de Anna, aunque lo más apropiado sería decir que sobre la primera guerra mundial, y cómo Rilla, y el resto del pueblo va viviendo los acontecimientos de la misma. Los enlistamientos, el racionamiento de alimento, las noticias de lo que ocurre en Europa y la muerte de muchachos en el frente.


Mi opinión sobre la Saga.

Seré honesta, los primeros cuatro libros, la autora nos presentó a un personaje entrañable, Ana, con su imaginación desbordada y su inteligencia, nos hace amarla y desear que con su personalidad rompa paradigmas dentro de la sociedad, no obstante, a partir del quinto libro, esa personalidad avasallante se va perdiendo, se convierten en la esposa de Gilbert, deja de trabajar, se dedica a ser el ama de casa perfecta, a pesar de sufrimientos ya que pierde a Joy su primera hija, no se muestra empática con la situación de Leslie… y aunque es evidente que la autora tocó un tema de violencia doméstica, comenzamos a ver a una Ana que antes rompía esquemas, con una Ana atada a las convenciones de la época, peleando con los protestantes metodistas y, al mismo tiempo, elevando su propio sistema moral. Comienza a ser una decepción, ver a una adolescente y joven que ha luchado, estudiado y quien se ha enfrentado a trabajar cuando no se esperaba eso de una mujer, reducida a una simple ama de casa, como todas las demás de aquellos tiempos.

La situación de la historia me parece incongruente, porque si vemos que lo más importante para Ana es su estatus de casada, podríamos esperar algo más romántico. Sin embargo, también la situación romántica, queda en un segundo plano, el climax al que llegamos en el tercer libro se va perdiendo a partir del cuarto, cuando se cartea con Gilbert donde la autora omite todas las conversaciones amorosas. Por esta situación en lo personal habría esperado ver un desarrollo más de una mujer de carrera, pero tampoco, todo comienza a girar sobre su vida de casada, con cero romance, porque no vemos interacción entre ella y Gilbert que al menos, para lectoras de novelas rosas pudiera gustarles.

El sexto y séptimo libro, en serio, sólo los terminé porque quería saber que ocurría con la vida de Ana, pero después de tocar temas adultos nos regresa a la niñez y todavía más atrás de los primeros libros, donde ella es casi una adolescente, sino a niños pequeños, y que aun así pinta a los hijos de Ana casi son unos santos y sus travesuras totalmente inocentes y donde en verdad casi ni se meten en problemas, mientras que el séptimo libro, vemos a un pastor que como padre es tan nefasto que ni siquiera se percata que sus hijos “adoptaron” a una niña huérfana, o sea, para mí mucho que criticar y poco por disfrutar de las lecturas de estos dos libros.

Ahora bien, el octavo, temo decir que es mi favorito de todos, además que presenta al primer libro escrito por una mujer que habla de la primera guerra mundial, la historia está mejor llevada y toca temas más adultos. El libro comienza un poco antes del inicio del conflicto bélico y termina un poco después de que termina. Es decir, acompañamos a Rilla por esta narración de lo que fue para las mujeres vivir esta guerra, ver partir a sus seres queridos al frente, a los futuros esposos, ver matrimonios apresurados y conocer a los primeros huérfanos de guerra. Rilla comparte su lado más íntimo al mostrar el dolor de perder a un hermano, de escuchar noticias desalentadoras todos los días, de sufrir por ausencias, así como el racionamiento de alimentos. Es un libro conmovedor que me sacó más de una lágrima.

Anne with an E.




Hace unos años, Netflix sacó una serie basada en esta saga de libros, yo no quise verla hasta haber terminado de leer la saga. Me imaginaba que iba a ser buena porque el sistema de streaming había apostado por esta historia. Sin embargo, me quedé con sentimientos encontrados. Como suele suceder se tomaron licencias “artísticas”, si podemos llamarlo así, agregan muchos episodios en la vida de Ana, que no aparecen en los libros.

Y como suele suceder en todos los programas que se deben volver “políticamente correctos”, introdujeron personajes LGBT y de diferentes razas… Creo que cambiar la historia para hacer eso no es correcto, hay que recordar que la literatura es un espejo de la visión del autor de una época determinada, agregar gente de color o personas LGBT, sólo porque hoy día parece ser un requisito para cualquier programa no lo hace verídico, borrando y reescribiendo la historia no evita que los sucesos hayan ocurrido. Si no conocemos nuestra historia estamos condenados a repetirla. Cambiar la situación de minorías en programas de época no hace que en su momento no hayan luchado y sufrido.

Por otro lado, congelan a Ana en el tiempo, en lugar de ir como los libros donde Ana va creciendo, pasan prácticamente tres temporadas viendo a una niña, en vez de ir cambiando los conflictos a medida que crece. Lo que hizo que la serie se volviera aburrida. Y por lo mismo, el libro apenas y alcanza a llegar a lo que sería el inicio del mejor libro de la saga (hablando de la vida de Ana) que en mi punto de vista es el tercero. Obvio ni siquiera pensar en los hijos de Ana, o en el conflicto de la primera guerra mundial.

Mi veredicto final

Si quieren leer la saga, les recomiendo leer, hasta el cuarto libro, el quinto léanlo preparados para ver a una Ana distinta a la que pintó en los primeros cuatro libros, omitan leer el sexto y el séptimo y lean el último de Rilla, éste no les decepcionará en absoluto.

Y si ven Anne with a E, ni siquiera piensen que está apegado a la saga.

viernes, 21 de febrero de 2020




Este año me propuse leer novelas escritas por mujeres, para mi primera lectura de este reto escogí esta obra de Clarice Lispector, ella fue una autora ucraniana-brasileña. Había leído varios cuentos de ella, pero no una novela, por lo que tenía mis expectativas muy altas

¿De qué trata?

Se trata de la vida de Joana (Juana), un personaje que cuando está rodeada de personas siente que nadie puede comprenderla de verdad y cuando está sola siente que algo le hace falta, habla acerca de la existencia de una mujer joven junto a sus pensamientos.

Trama.

La historia inicia con una Joana niña y como desde temprana edad va interiorizando su voz, no expresa abiertamente sus sentimientos, aunque por dentro sus pensamientos se agolpan y crean una maraña de los mismos.

A medida que va creciendo, conoce a un profesor que le atrae su inteligencia y la forma en que él logra sacar algo de lo que tiene encerrado dentro de ella.

No obstante, el profesor no es el único personaje masculino que aparece, ya que Joana, está casada con Octavio, su esposo es un hombre que externa su realidad y él considera que Joana habla muchas cosas sin sentido. Podemos ver que su relación es un poco aburrida y cotidiana, que no existe un sentimiento romántico excesivo, cosa que confirmamos al conocer a la amante de su marido.

Por su parte, Joana se siente atrapada en ese matrimonio, donde ni siquiera puede encontrar la forma de expresarse abiertamente, culpa a su esposo de haberle quitado la libertad, que tanto ama ella.

Opinión.
Lo primero que debo decir es que no me decepcionó nada, la lectura fue agradable, nadar en los pensamientos de Joana, es algo fluido, en una narración deliciosa que te lleva desde ideas sin mucho sentido, hasta pensamientos de aspecto filosófico.

Es un libro pequeño al que se le puede sacar mucho jugo y lo recomiendo ampliamente.

viernes, 8 de marzo de 2019




Una vez que se entra al mundo de las letras, siendo mujer, parece una obligación que tus escritores favoritos sean de tu mismo género, y se llevan una sorpresa cuando alguien te pregunta sobre recomendaciones y les respondes con una serie de autores hombres.




El gusto o el deber.

Para mí ha resultado un problema, tal vez, para un escritor hombre no lo represente de la misma manera, en mi caso, la mayoría de los escritores que me gustan son hombres, pero esto es, en medida, porque crecí leyendo a los clásicos. Y con el entendimiento de que el movimiento feminista tiene un poco más de cien años de iniciado.

Antes del siglo pasado, era difícil que se les permitiera a las mujeres estudiar, mucho menos realizar labores “exclusivas” del género masculino. Aunque bien es cierto que hay textos antiguos escritos por mujeres, la escritura, al igual que otras muchas actividades habían sido dominadas por el hombre.

Otro de los puntos, es que el gusto por la lectura es de cada quien, y que yo como mujer no debería de ser cuestionada si dentro de mis favoritos no apareciera ni siquiera una autora, obligar a una persona que por su género sólo guste de artistas de su propio género, es una discriminación igual, creo que lo que han buscado con el movimiento feminista, no es la superioridad sino la igualdad en derechos y la misma libertad, coaccionar esa libertad es un retroceso.

Las primeras escritoras.

Si hablamos de las autoras clásicas, debo reconocer que sólo conocía a unas cuantas, las hermanas Brönte, Lois May Alcott y Mary Shelley, además de las poetas, tampoco era que tuviera una gama impresionante de dónde escoger. Como ya mencioné en algún momento, a Jane Austen la conocí recientemente.

Durante mucho tiempo me agrado Lois May Alcott, de hecho, ella fue una de las razones por las que yo pensé que podría llegar a ser escritora. Y a veces escucho fuertes críticas sobre los temas tocados superficialmente, por su carácter moralista y la calidad casi autobiográfica de su obra. Sí, es difícil, las críticas la despedazan hoy día, sin embargo, ella fue una de las pioneras, si ella no se hubiera atrevido a escribir en su momento, tal vez, hoy día no habría tantas mujeres que se dedican a las letras.

De Jane Austen, dicen lo mismo, desde que no escribía bien, hasta el hecho de que sólo tocaba temas banales y asuntos ridículos, pero si tenemos en cuenta la época en la que vivió, podemos entenderla, no sólo a ella, sino a las mujeres y los problemas típicos por los que pasaban.

Mis autoras favoritas.

Y sí, aunque en mi lista de favoritos, hay muchos hombres, también hay mujeres, y
mientras más tiempo transcurre, voy descubriendo autoras, algunas que entran dentro de mi gusto y otras que difícilmente entraran, pero que no me quita la idea de seguir descubriendo escritoras y de promocionar cuando encuentro una que considero brillante.

Entre mis autoras favoritas están Jane Austen, Agatha Christie, Maya Angelou, Alfonsina Storni, Rosario Castellanos, Margaret Mitchel, Anne Rice, Margartet Atwood, Rosa Montero, Laura Gallegos Cornelia Funke y JK Rowling. Y deseo que esta lista se haga más grande.

En fin, sé que hay más autoras, no todas las mujeres que escriben me gustan, y tampoco es mi obligación que me gusten, pero siempre apoyaré a las mujeres que lo hacen, porque repito, la idea no es que me gusten, sino que cada quien ejerza la libertad de hacer lo que quieren en la vida, y tal vez, en algún momento el número de escritoras será igual al de escritores que tenga en mi lista de favoritos.

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