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martes, 2 de marzo de 2021

Escrito por axlmar en , , , | 3:05 p. m. Sin comentarios

 



Es raro que un tema te vaya persiguiendo, en mi caso, tengo varios días hablando de esto, por lo que decidí platicarles cómo fue que inicié en mi proceso de escritura.

Desde temprana edad comencé a escribir historias, las primeras que vieron la luz, fueron cuando yo tenía entre once y doce años, escribí unos cuentos, no tengo los originales, porque los escribí a máquina mecánica y se los regalé a una prima mía, pero recuerdo de qué trataban y podría decir que eran malas copias de los cuentos que tanto había leído.

En aquella época me daba mucha pena que otras personas leyeran lo que yo escribía, eso cambió cuando entre al Candymundo, una comunidad de fans de Candy Candy, (les dije que hablaría más de ello). Una serie de circunstancias se reunieron, tenía tiempo libre y una computadora y comencé a escribir un fanfiction (una historia basada en un libro, serie, anime, o película) del anime. Pasé dos años escribiéndolo al final fueron 56 capítulos y un poco más de 350 mil palabras. Durante ese periodo recibía comentarios (la mayoría buenos), y obtuve muchos seguidores. Pero yo me preguntaba, si les gustaba lo que escribía, o les gustaba porque era sobre los personajes de los que los lectores ya eran fans.

El Candymundo, tenía un evento anual (no sé si sigan con esta costumbre), al que llamaban “Guerras Floridas”, donde los fans se dividían en bandos de acuerdo al personaje a quien apoyaban…algo así como Team Edward o Team Jacob, Team Godzilla o Team Kingkong. Y durante el mes de abril, los grupos defendían a su personaje favorito por medio de canciones, dibujos, ensayos, poesías y fanfictions. Este evento hizo que desatara mi creatividad y participé varios años seguidos.

Yo sentía que mis textos eran buenos, pero no estaba segura, y fue en medio de estas guerras que yo entré a Sogem, porque deseaba saber más, deseaba saber si mi escritura era buena. En Sogem obtuve validación como escritora, así como conocimiento de técnicas y me presentaron autores y libros que yo desconocía y fue un proceso, que hasta la fecha sigo tratando de incrementar mi acervo literario.

Mi participación en el Candymundo, terminaron por muchas razones, algunas dicen que el ambiente se había tornado muy tóxico, tal vez, tengan razón. En mi caso, fue en parte falta de tiempo, por otra parte, deseaba empezar a escribir cosas propias, donde no tuviera que usar personajes o basarme en una historia que alguien más había creado. No obstante, siempre estaré agradecida de ese periodo, conseguí amigas increíbles y al mismo tiempo, me dieron el empujón que yo necesitaba para que se me quitara la pena de que alguien más leyera mis textos.

Mientras tanto en la escuela tuve la fortuna de salir en tres las publicaciones, que me animó a comenzar a escribir aquí en el Libro Rojo, y más adelante en el grupo literario Literoblastos, donde hemos publicado ya tres antologías de cuentos.

El proceso ha sido largo y, a veces, exigente, las dudas siempre te persiguen, ¿soy lo suficientemente buena? ¿No estaré perdiendo el tiempo? Pero quiero pensar, que si algo te hace feliz y te da bienestar, entonces no es pérdida de tiempo y que si los premios o el reconocimiento nunca llega, al menos me quedara la satisfacción de que cumplí un deseo y no hay nada más gratificante que saber que no te quedaste de brazos cruzados, que venciste el miedo y luchaste por algo que querías.

Cada proceso de inicio es distinto y cada escritor tiene sus propias anécdotas… el mío fue éste.

viernes, 14 de febrero de 2020

Escrito por axlmar en , , , , | 2:15 p. m. Sin comentarios


Cuando entramos a clases de escritura nos dicen que ya se han escrito de todos los temas sobre los cuales podían escribirse. Que los griegos abarcaron cada uno de ellos.

Es una fuerte desilusión cuando esperas crear algo novedoso y atractivo para la gente de tu generación y las posteriores. Sin embargo, si desde los inicios de la literatura se ha escrito sobre amor, entonces, por qué seguimos buscando historias de este tema.

Tengo la creencia que es uno de los principales temas de la condición humana, aún en las novelas de ciencia ficción o de terror, podemos encontrar romance entre los personajes secundarios o, incluso, los protagonistas. La gente solitaria ansía ese romance, para vivirlo a través de ellos, y los que tienen pareja, se sienten empáticos con ellos.

Entre todos los sentimientos que podemos tratar en un escrito, el odio, la venganza, el miedo, la tristeza, lo más probable es que esté ligado al amor de alguna manera, odiar alguien porque quiere a la misma persona que tú, querer venganza porque alguien te traicionó, miedo a estar solo y no ser querido por alguien, tristeza por perder a quien a amas.

Como escritores, es un trabajo difícil, un amigo me comentaba que era injusto que los lectores pidieran romance cuando la historia era interesante por sí sola, estaba escribiendo de detectives y los talleristas donde estaba revisando la historia le habían pedido más emociones, de hecho, le pedían que creara un romance entre una de las detectives (personaje secundario) y el detective principal (el personaje principal).

He pasado parte de este año analizando doramas, he visto de múltiples tópicos, de guerra, de lucha de poder, de fantasía, de ciencia ficción, policíacos o realistas, en cada uno de ellos aparece la pareja principal, en algunos casos está algo velado si habrá romance, pero inevitablemente aparece.

Esto me resulta interesante, porque son historias que ocurren al otro lado del mundo, lo que
me hace pensar que el tema es universal y no cuestión racial o regional.

Ciertamente, hay libros donde el tema de amor romántico queda relegado a segundo planto, de forma casi obligatoria tiene que aparecer la amistad. Es decir, otra forma de amor. Y podríamos seguir analizando libros y eventualmente encontraríamos: Amor a uno mismo, amor filial, amor a Dios, amor a las mascotas, amor al dinero…

Tal vez los románticos empedernidos sentirán que siempre han tenido la razón, pero es evidente que el amor es el principal sentimiento que mueve al ser humano, entonces, para escribir una historia con carácter universal, tendremos que manejar ese tema y sí, será difícil, porque ya se ha escrito tanto de eso, que habrá que buscar la forma de escribir algo novedoso sobre este tema que parece tan trillado, pero que en definitiva, mueve al ser humano y al mundo mismo.



viernes, 31 de enero de 2020

Escrito por axlmar en , , , , | 11:06 a. m. Sin comentarios


Los inicios de año suelen ser difíciles, te llenas de nuevos proyectos y ves aquellos que no pudieron realizarse el año anterior. En mi caso fue el reto lector, ya en el 2018, hice un reto lector que apareció aquí, y aunque el pasado no lo coloqué, estuve haciendo un reto en la app de Goodreads, muchos la tienen para ver reseñas y el puntaje que ha obtenido tal o tal libro, en lo personal la uso para llevar el record de los libros leídos.

El reto que coloqué para el 2019 fueron 40 libros, esto claro aparte de los textos que leo en clases y de los talleres, y de repente se complica porque hay ciertos libros que no aparecen allí.


¿A qué viene esto?, pues, me percaté hace unos meses que el estado anímico también afecta en aquellas cosas que das por sentadas, como el hecho la lectura. En lo particular, me encanta leer, pero después de tener un periodo difícil anímico, perdí las ganas de hacerlo. Ya para octubre, me sentía mejor, entonces recordé el reto de Goodreads y vi que no llevaba ni la mitad de los libros.

Debo confesarles que los últimos meses del año, leí como loca y ni así veía cómo llegar a los 40 libros, y sí… hice trampa, es decir leí un montón de libros de niños que no pasaban de las 100 páginas, ciertamente no dejan de ser libros, pero para mi orgullo lector fue un golpe bajo, el caso fue que el día 30 de diciembre de 2019, aún con esas trampas logré completar el reto.

Pensar en ello, todavía me hace dar escalofríos, me prometí a mí misma, no dejar que cosas externas me desenfoque de aquello que realmente me importa, como es el hecho de la lectura.  Este 2020, después de la debacle del año anterior decidí poner nuevamente el reto de 40, cuando ya tenía varios años que iba aumentando uno dos o hasta 5 libros al año. Y tomé la decisión de sólo leer libros infantiles si es que me llaman la atención y no por un fin sucio de completar un reto.

Hoy es 31 de enero, ha transcurrido el primer mes del 2020. El inicio ha estado rudo, como lo suelen ser los fríos principios de cada año, pero he sido fiel a mi promesa, de hecho, he conseguido más de lo esperado. Al día de hoy llevo 5 libros leídos, creo que estoy cerca de mi propio récord.

Definitivamente, se hace verdad que la disciplina y la concentración hace que consigas aquello que deseas. Si el año pasado tuvieron una pelea con la lectura, no se desanimen y sigan leyendo, siempre se pueden retomar y como diría una amiga mía, los libros no tienen caducidad.

viernes, 26 de abril de 2019

Escrito por axlmar en , , , | 11:05 a. m. Sin comentarios





Cuando leemos un libro, muchas veces lo que más nos gusta no es la historia en sí, incluso hay veces que la historia es mala, pero hay algún personaje que se queda clavado en tu cabeza, ése que hace que llores y te emociones. Esos son los personajes memorables.

Ahora bien, por lo general, es normal que recordemos a los protagonistas de las historias, sobre todo, si éstas nos encantaron, pero ¿qué sucede con aquellos personajes que podrían ser lanzados al olvido? Aquellos quienes no son principales, no obstante, es imposible olvidarlos.

¿Cuáles son sus características?

Por lo general cumplen ciertas características. Son personajes muy reales, es decir, su personalidad podría compararse con gente de carne y hueso. Por lo tanto, te hacen sufrir, llorar, reír, es decir, emocionarte.

Su peso en la historia fue fuerte incluso si no fue protagonista. Los autores tratamos de darle nuestra atención al actor principal de nuestra obra, pero a veces sucede que creamos a alguien que no sólo se gana importancia, sino que demanda la atención. A muchos escritores estos personajes nos toman por sorpresa, y a todos nos ha pasado, quieres escribir la historia sobre A, pero D, salta del papel, te asombra y es cuando sabes que debes desarrollarlo más.

A veces ellos mueren, el escritor, una vez que reconoce quien es memorable, puede incurrir en asesinato, matar a este tipo de personaje, provocará dos cosas: que el protagonista tenga un trauma que superar, un conflicto extra en su vida y la segunda, el personaje quedará para siempre en la memoria del lector.

Mis personajes favoritos no protagonistas.

A lo largo de los años, he leído bastantes libros. Sería difícil que recordara con exactitud los nombres de las historias, con mayor razón de los personajes principales. Sin embargo, hay algunos que sin ser protagonistas, se han quedado grabados como si fueran tatuajes.

Beth March, de “Mujercitas” aunque la protagonista es Jo, Beth es entrañable, es por mucho, la chica más agradable de las cuatro hermanas, es una joven buena, no causa problemas, es simpática y lamentablemente de las que más te hacen sufrir.

Los gemelos Weasley, de la Saga de Harry Potter, en una saga con tantos personajes, la mayoría te dirán que ellos son los mejores, los gemelos George y Fred, son en extremo simpáticos, completan las frases uno del otro, con mente ágil y lengua suelta. Durante los 7 años que comprende la saga, hacen su aparición y obviamente se ganaron mi corazón como el de miles de fans.

Samsagaz Gamyi, de la saga del Señor de los anillos, es un personaje secundario, pero es uno de los que tiene un cambio positivo en la historia, además se vuelve el testigo principal de lo que hace el protagonista, comienza siendo un tanto cobarde, pero al paso de los libros esto cambia, y realmente se queda en la cabeza del lector.

Mammy, de “Lo que el viento se llevó”, sabemos que Scarlett O’Hara es super memorable,
ella es la protagonista, sin embargo, me llama la atención que teniéndola cerca, Mammy, su esclava negra, su nodriza cobre tanta fuerza, porque es la voz de la razón, es quien la cuida, quien está con ella de principio a fin, es como la sombra de esa muchacha irresponsable que va madurando, no bajo los ojos de su madre, sino de esta mujer fuerte que es la única que se atreve a decirle sus verdades.

Jacob Black, de la saga de Crepúsculo, el personaje ni siquiera es protagónico, pero podría decir que es mejor que los principales, tiene una historia redonda, él tiene evolución, al grado que en el último libro, prácticamente se lleva el peso del desenlace de la saga.

Goyo Vyc y Domingo Revolorio, de “Hombres de maíz” estos personajes, forman parte de un libro que maneja también muchos nombres, sin embargo, en lo personal se vuelven memorables cuando tratan de negociar con aguardiente de forma bastante graciosa, que no es sorpresa cuando fracasan en su intento.

Hay más, pero no quiero que esto se vuelva inacabable, aun así, podrán darse una idea a qué me refiero con que hay personajes que se roban el protagonismo. Así que si eres escritor, ten cuidado con ellos y si eres lector, atesóralos, no en todas las historias encontrarás a uno.

viernes, 12 de abril de 2019

Escrito por axlmar en , , , , , | 12:14 p. m. Sin comentarios



A lo largo de la historia, la escritura ha cambiado, la tecnología ha invadido también el ámbito de los escritores, por lo que parece que los utensilios utilizados por los mismos han variado al paso de los años.

¿Qué necesita para ejercer su oficio el escritor hoy en día?



Una computadora.
Aunque hay algunos que están evolucionando y han entrado a la idea de escribir incluso en sus teléfonos celulares, la mayoría aún nos decantamos por la computadora, de preferencia, con un buen procesador de textos. Es mucho más fácil desarrollar historias con un teclado en forma, donde nuestros dedos no se tropiecen unos con los otros.

Una libreta y pluma.
Aunque muchos pueden despreciar este método, hay una simbiosis maravillosa entre la pluma y el papel, un poco más sensorial que despierta la imaginación del escritor, la textura y el olor del papel, así como el de algunas tintas, revolotea en la mente de quien se dispone a contar una anécdota o darle vida a algún personaje.

Internet.
Sí, yo sé, existe una queja constante de que el internet te distrae más de lo que te ayuda, pero en lo particular encuentro fascinante cuando quieres saber un dato y está disponible a un click de distancia. Esta información antes costaba mucho obtenerla. Si lo vemos desde ese punto de vista, el internet es una herramienta estupenda. Obvio, debemos aprender a no distraernos con la diversión y el chisme que también representa.  

Grabadora de voz.
Yo tengo una que fue regalo de cumpleaños cuando dije que sería escritora. Es hermosa en color rosa y funciona a la perfección, Aun así, con las aplicaciones que existen en los smartphones ahora, esta función puede realizarse con un celular. Muchos ignoran lo asombroso que funciona, cuando escuchas en voz alta tus propias ideas, puedes eliminar aquellas que suenan extremadamente ridículas y desarrollar más las que tienen sentido.


Lentes.
Me dirán que eso sólo es para quienes lo necesitan, bueno, en parte así es, la verdad es que la mayoría de mis amigos escritores usan lentes, pero incluso los que no los utilizan, es bueno mantener lentes para la computadora y cuidar la vista, además hay que recordar que el tiempo no perdona a nadie, por lo que tarde o temprano terminaremos usando lentes para lectura, así que es un utensilio que algunos usarán toda la vida, y otros a partir de cierta edad.

Ánimos.
Sonará un poco extraño que coloqué esto en la lista, tal vez, porque estamos tan embebidos con la idea romántica del escritor que se sienta delante de su máquina de escribir cuando tiene el corazón roto y termina con la mejor novela del mundo. Es muy diferente en la vida real, cuando has tenido una pérdida, tienes que llevar un duelo, igual que los demás… una vez que el tiempo pase, entonces sientes la necesidad de escribir, eso es el ánimo, las ganas o el mood. Tal vez un escritor no haga una historia de inmediato de algo doloroso, pero tarde o temprano lo hará, como dicen por allí, “Ten cuidado con los escritores porque si los hieres terminará en alguna historia”.

Un lugar para escribir.
Ciertamente ya hablé de esto en algún momento, pero no puedo omitirlo en esta lista, es algo necesario, un lugar donde te sientas libre, con seguridad, con confianza y sobre todo, cómodo. Escribir puedes ser algo de minutos, de horas, de días, de semanas, de meses y de años. Cada quien a su tiempo lo va haciendo. Hay autores que tardaron hasta 20 años escribiendo un libro, hay quienes claman que en meses lo hicieron, eso en lo referente a libros completos. No obstante, cuando se escriben cuentos, puede ser de minutos a horas. En cualquiera de los casos es necesario estar en una posición cómoda, con luz adecuada y un ambiente propicio para desatar la imaginación.

Silencio.
Ya mencioné las distracciones del internet, pues las distracciones no sólo aparecen de forma virtual, porque es horrible estar emocionado escribiendo cuando alguien te hable por teléfono o los ruidos de las camionetas que venden o compran cosas por la calle, los perros ladrando, el vecino con su carro viejo o la música a todo volumen. En general, si no puedes encontrar momentos de silencio es recomendable buscar música calmada, un buen par de audífonos que eliminen el ruido exterior y escuchar un violín o piano armonioso en su lugar.


Bebidas.
Hay amigos míos que para empezar a escribir se sirven una copa de vino, en lo personal prefiero el café o si hace mucho calor, un vaso de refresco con mucho hielo, no obstante, creo que la mayoría tenemos alguna manía en lo referente a tener algo para beber a un lado, habrá quien prefiera un té o alguna limonada, quien un vaso de vino o una cerveza... mantenerse hidratados si es con algo que te agrada, es probable que las historias vengan más fácilmente. 

Inspiración.
Creo que ésta es la más deseada de las herramientas, sin embargo es la más difícil de obtener, así que muchos escribimos aún sin ella, y hacemos caso a lo que escuchamos todo el tiempo, que mientras estés tecleando o con la pluma en mano te llegue de repente.

Y tú, ¿qué necesitas para escribir?

viernes, 21 de diciembre de 2018

A casi un mes de la Fil,

Han pasado veinte días desde que terminó la trigésimo segunda edición de la FIL Guadalajara, como era de esperarse, hubo editoriales, libros, autores, presentaciones, conferencias y artistas que provenían del país invitado, tal cual sucede cada año, la FIL estuvo repleta de personas que la visitaron.

Debo admitir, que por primera vez tuve la oportunidad de ir, gracias al “Libro Rojo”, ya que obtuvimos pases de prensa, así que les quiero platicar de esa experiencia.

El pase de prensa, al igual que el gafete de profesional que vende la FIL, realmente da muchas ventajas.




¿Qué son los profesionales?

En la FIL, aunque bien es un evento para el público en general, su principal objetivo son los tratos entre profesionales, es decir entre los libreros, editoriales, agentes literarios y autores. Estos tienen acceso libre los días lunes, martes y miércoles, en un horario de 9 a 17 horas, que es cuando dejan entrar al público en general. 

En esos tres días, la gente dedicada al ámbito editorial, hacen conferencias, talleres y abren sus espacios para hacer transacciones. En lo particular, encontré la experiencia maravillosa, poder caminar por los pasillos, cual si fuera Elsa (de la película de Frozen) cantando “Libre soy… libre soy”, porque en efecto es la sensación que da un poco surreal al entrar a una FIL sin pasillos atascados, señoras que te avienten las carriolas, estudiantes interrumpiendo el paso y gente amontonada en los stands, que para acabarla ni siquiera compran libros.

De hecho yo aproveché para mis compras compulsivas, adelanté la compras navideñas, ya que yo cada año regalo libros a mis sobrinos, en efecto, soy la tía ñoña que regala libros. Pero además tomé ventaja de los descuentos que había por toda la FIL, repito todavía estoy maravillada.

La FIL 2018

Algo que me llamó la atención este año es que, en casi todos los stands, estaban colocados letreros con advertencias para los que roban libros. Uno pensaría que la gente que lee no roba, pero al parecer no es el caso, lo que hace lamentable que tengan que poner ese tipo de avisos.

Lo que más me gustó, aparte de la presentación de nuestro libro, lo sé, me gana el sentimentalismo, fue la conferencia magna que tuvo lugar el día domingo 25 de noviembre, en la que asistió Orham Pamuk, premio nobel de literatura, lo acompañó Jorge Volpi, ganador del premio Alfaguara de este año.



Orham, me resultó muy divertido, contó sobre sus experiencias en la escritura, sobre las típicas preguntas que le hacen todos y sobre sus libros. Fue una conferencia agradable que duró un poco más de una hora.

Algo que también sucedió es que este año hubo un día feriado en medio de la FIL, lo que
hizo que la gente se aglutinara de forma impresionante, el sábado primero, hubo casi tanto público como es normal el día de la venta nocturna que siempre es el día viernes, pero en esta ocasión, el sábado había tanta gente que era casi imposible caminar por los pasillos. Aun así, se veían muchas familias, algo agradable a la vista, pues en un país que no lee, con este tipo de eventos puedes tener esperanza de que en futuras generaciones habrá más lectores.

En fin, esta edición fue buena y espero para la siguiente poder disfrutar más, no tener problemas con las transmisiones en vivo y que puedan acompañarnos el día que estemos allí. Hasta entonces… Felices fiestas y muchas lecturas. 

jueves, 27 de septiembre de 2018

Escrito por axlmar en , , , , , | 2:20 p. m. Sin comentarios




Escribir, te lo enseñaron desde tus primeros años de vida, algunos desde el kínder, para otros en la primaria, cómo sujetar el lápiz, en cuadernos pequeños, y con letra grande. Sí, como todos los demás, así comienzan los escritores también.

Al paso del tiempo, es que comienzan a verse las diferencias, los escritores desarrollamos una necesidad intrínseca de escribir, de plasmar sobre el papel nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestros sueños y nuestras vivencias.

Algunos escuchan el llamado y lo desoyen, otros lo escuchan y comienzan a escribir de inmediato, pero como dirían los griegos, si es tu destino no puedes huir de él, porque tarde o temprano, el que nació para este oficio se enfrentará a él.

Cuando tomas conciencia de lo que eres, decides aumentar el nivel de conocimiento, por medio de instituciones, en talleres o de forma autodidacta, que te ayudarán para este efecto, para conseguir las herramientas necesarias.

No obstante, aunque aprendas a hacerlo rodeado de compañeros, el proceso de la escritura es solitario, tal vez, ésta sea la razón por la cual la mayoría de los escritores amamos la soledad, no todo el tiempo, pero la soledad se vuelve una sana compañera para cuando estás en obra, ya sea pensando, planeado, o en su última instancia, plasmando las historias sobre una hoja en blanco.

Por esto, encontrar un lugar para escribir se vuelve una odisea, cada uno es distinto; hay quienes pueden escribir en medio del ruido; otros, necesitan silencio absoluto; otros requieren cero distracciones, no teléfono, no redes sociales, no nada, que pueda hacerles perder la concentración; y hay quienes forman una especie de burbuja, que te desconecta de todo.

El lugar designado para la actividad de escribir, ha variado con los años, así como han ido desarrollándose tecnologías nuevas que ayudan en el proceso, en la antigüedad, la mayoría de los escritores, designaban un espacio con un escritorio lo suficientemente amplio para tener un montón de hojas, plumas y tinta, lugar con buena iluminación para escribir durante el día, y un buen recaudo de velas para quienes lo hacían de forma nocturna.


Esta situación cambió con la máquina de escribir, de allí en adelante, era indispensable contar con una de ellas, y si no tenían dinero para comprar una, como en el caso de Ray Bradbury, acudían a lugares donde las rentaban por horas, o en el caso de JK Rowilng que compró una usada que tenía algunas de las letras pegadas, lo que caracterizó los primeros borradores de "Harry Potter". Las máquinas fueron evolucionando, desde muy finas y bromosas, hasta esas portátiles, pero el uso de las mismas tenía que ser exclusivo del día, porque eran muy ruidosas, sólo aquellos autores quienes vivían solos y sin vecinos quejumbrosos.

La máquina eléctrica vino a suplir la mecánica, menos ruidosa, más eficiente, aunque eso sí, más cara, pero aún exigía un escritorio para su uso, una silla cómoda. Pero con la posibilidad de estar horas y horas en la noche, ya sin ruido y con un buen foco para iluminar.

A partir de finales del siglo pasado, la situación volvió a evolucionar, la computadora personal y los procesadores de texto, hicieron que el escritor pudiera trabajar hasta en la oscuridad, la pantalla con luz propia hacía posible este cambio, el ruido casi inexistente de los teclados hacían el trabajo casi imperceptible.

No obstante, con las laptops, esto revolucionó el lugar del escritor, porque volvió innecesario el tener un escritorio, el estar anclado a un lugar, ahora se puede escribir en el jardín, en el parque, en la playa, en el café, en la sala, en la cocina, en la cama, además de que los procesadores ya tienen sus propios diccionarios, ya ni siquiera se requiere llevar uno consigo.

Me gustaría no hablar de aquellos que ni siquiera usan una laptop, hoy días, de aquellos que escriben en sus smartphones, si la idea de no tener un lugar establecido me preocupa, el suplirlo por el teléfono me parece que vuelve más difícil establecer una rutina, una disciplina real.



Los escritores clásicos, tal vez carecían de la tecnología, pero sabían lo que requería el oficio, un lugar tranquilo y específico para escribir, para dedicarle horas a esta labor. Los escritores de hoy, hemos obviado el tener un lugar exclusivo para realizar nuestra actividad, por eso, nos resulta fácil distraernos, por eso exigimos silencio, y no podemos concentrarnos ni siquiera con el ruido común de la naturaleza.

Tal vez sea necesario redescubrir un lugar para escribir, uno propio, uno que nos permita hacernos a la disciplina, porque hay que recordar que el talento si no se cultiva no sirve de mucho, y para disciplinarnos, encontrar el lugar ideal para desatar nuestros pensamientos, emociones, historias y sueños, debe ser tan importante como el de obtener las herramientas y técnicas que nos ayuden con este proceso.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Escrito por axlmar en , , , , | 11:57 a. m. Sin comentarios




Bien es sabido, sobre todo, aquí en México, si quieres vivir del oficio de escritor, tienes que ganar un premio literario, incluso si te arriesgas a sacar una edición de autor, los editores te dirán, “si quieres ser reconocido, debes ganar un concurso”.

Suena muy fácil, pero la realidad es muy distinta. Porque a medida que pasa el tiempo, vas viendo, que ganar un concurso, es como encontrarse una aguja en un pajar.

Si es tu primera vez en el mundo de los concursos literarios, puede que participes con mucha esperanza, que busques en internet las convocatorias, leer los requisitos, cumplirlos y entrar a concurso, pensando que obtendrás el premio… el tiempo pasa, y cuando dan los resultados, ni siquiera obtuviste una mención honorífica, sientes que como escritor no vales la pena, te dan ganas de dejarlo como en un simple hobbie y no volver a aspirar a ser un escritor.

Sí, es devastadora, la primera vez, pero hay que recordar varias cosas, y no dejarnos vencer ante el primer obstáculo.

¿Por qué no se ganan los concursos?

Hay varios elementos que pueden influir para que no ganes un concurso literario.

  • Tu escrito tiene errores de redacción u ortografía.

Si tu texto no está cuidado, y tiene errores, difícilmente va a ganar un concurso literario, sabemos que existen los editores, pero un juez va a preferir un texto limpio que evite trabajo de más, a uno que tenga que pasar por la guillotina para que quede presentable.
  • Escogiste un concurso donde el premio es de una remuneración muy elevada.

Mientras más elevado es el monto que ofrecen, menor posibilidad tendrás de ganarlo, porque en este tipo de concursos, entran muchos escritores profesionales. Incluso en algunos de ellos, las editoriales hacen campaña para que los autores que pertenecen a su sello, resulten ganadores. Cabe la posibilidad, de que haya arreglos de antemano y entonces, la participación de un escritor novel o de uno amateur, jamás obtendrá algo.
  • No es lo que estaban buscando los jueces.

Buscaste un concurso sin tanta remuneración y que era específico para nuevos escritores, ¿entonces, ahora qué pasó?, bueno, a veces los jueces tienen una idea en mente, no es sólo que el texto esté bien escrito, sino que el tema a tratar, aunque en la convocatoria, rece “tema libre”, una editorial, sobre todo, si hay de por medio una publicación, buscará temas que estén de moda, que llamen la atención, porque la idea es que el libro se venda. Aunque esto depende, hay que tratar de pensar en quién está convocando, ya que, si es un concurso de parte de una escuela católica, una temática controversial, no ganaría, mientras que si es una convocatoria de una editorial, sí. Debemos tratar de buscar en donde nuestro texto tendría cabida, o bien, escribir sobre un tema comercial.
  • Evita los concursos arreglados.

Hay ciertos concursos que están un poco manchados por la palabra corrupción, es decir, que se sabe previamente que los jueces tienden a favorecer a sus conocidos, si no conoces a alguno de los jueces, mejor ni entres a esos concursos. Si no sabes si a la convocatoria a la que quieres responder es uno de estos casos, verifica la fecha límite de entrega de trabajos y la fecha de resolución, y haz matemáticas, si es muy cercana la fecha, debemos calcular cuánto se tarda alguien leyendo y si el tiempo que están disponiendo hace sentido en el hecho de que un juez debería leer a todos los participantes, si los cálculos no te hacen sentido, es probable que el concurso esté arreglado.
  • A tu texto le hace falta trabajo.

Y por último, el que más miedo da, saber que tu texto aunque esté limpio, esté entendible, tenga un buen tema y su presentación sea impecable, existe la probabilidad de que necesites trabajarlo más, porque puede ser que su nivel no es el suficiente para ganar un concurso, hay que estudiar, leer mucho, incrementar vocabulario, practicar las imágenes metafóricas y seguir escribiendo.


Es difícil concursar, en algunas convocatorias requieren varias copias del texto impresas y engargoladas y a esto se suma el costo de paquetería… pero no todo es cuestión económica, pues tenemos también el desgaste emocional, primero de la angustiosa espera y después del decepcionante resultado. No obstante, recuerda, que quien no participa, nunca tendrá la oportunidad de ganar.



Así que aquí te dejo algunas recomendaciones para que sigas participando.

  • Lee bien la convocatoria, los requisitos, los temas, la extensión, el formato y fechas límites, así organizas tu tiempo, tus ideas y lo que tardarás escribiendo.
  • Evalúa los costos de impresiones, copias, engargolados y paquetería, para que determines si vale la pena entrar o no.
  • Checa quiénes han ganado previamente ese concurso, sobre todo si es tema libre, así te darás una idea de qué están buscando los jueces.
  • Revisa tu texto, dos veces, tres, cuatro, corrige la ortografía, pídele a tus amigos que te ayuden con la lectura, que te den su opinión, valora sus comentarios y haz cambios, si los crees necesarios.
  • Registra tu obra, antes de enviarla, queremos creer que quienes arman las convocatorias tienen buena fe y destruirán el material de los autores que no ganaron, pero para no dejar cabos sueltos, es mejor tener registro, para evitar cualquier mala sorpresa.
  • Espera con paciencia, y si no ganas, revisa en qué podrías estar fallando. 

En fin, éstas son sólo algunas recomendaciones, para que no se desanimen de escribir, recuerden que el oficio de escribir nos llama y que al final, un premio no nos va a quitar ese llamado, el espíritu o el talento. Hay que recordar que muchos grandes escritores, jamás ganaron un premio y que muchos de ellos fueron rechazados numerosas veces por editoriales. Lo más importante es empezar a escribir, no dejar de hacerlo y evidentemente si quieres ganar un premio, pues seguir participando.


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