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martes, 2 de marzo de 2021

Escrito por axlmar en , , , | 3:05 p. m. Sin comentarios

 



Es raro que un tema te vaya persiguiendo, en mi caso, tengo varios días hablando de esto, por lo que decidí platicarles cómo fue que inicié en mi proceso de escritura.

Desde temprana edad comencé a escribir historias, las primeras que vieron la luz, fueron cuando yo tenía entre once y doce años, escribí unos cuentos, no tengo los originales, porque los escribí a máquina mecánica y se los regalé a una prima mía, pero recuerdo de qué trataban y podría decir que eran malas copias de los cuentos que tanto había leído.

En aquella época me daba mucha pena que otras personas leyeran lo que yo escribía, eso cambió cuando entre al Candymundo, una comunidad de fans de Candy Candy, (les dije que hablaría más de ello). Una serie de circunstancias se reunieron, tenía tiempo libre y una computadora y comencé a escribir un fanfiction (una historia basada en un libro, serie, anime, o película) del anime. Pasé dos años escribiéndolo al final fueron 56 capítulos y un poco más de 350 mil palabras. Durante ese periodo recibía comentarios (la mayoría buenos), y obtuve muchos seguidores. Pero yo me preguntaba, si les gustaba lo que escribía, o les gustaba porque era sobre los personajes de los que los lectores ya eran fans.

El Candymundo, tenía un evento anual (no sé si sigan con esta costumbre), al que llamaban “Guerras Floridas”, donde los fans se dividían en bandos de acuerdo al personaje a quien apoyaban…algo así como Team Edward o Team Jacob, Team Godzilla o Team Kingkong. Y durante el mes de abril, los grupos defendían a su personaje favorito por medio de canciones, dibujos, ensayos, poesías y fanfictions. Este evento hizo que desatara mi creatividad y participé varios años seguidos.

Yo sentía que mis textos eran buenos, pero no estaba segura, y fue en medio de estas guerras que yo entré a Sogem, porque deseaba saber más, deseaba saber si mi escritura era buena. En Sogem obtuve validación como escritora, así como conocimiento de técnicas y me presentaron autores y libros que yo desconocía y fue un proceso, que hasta la fecha sigo tratando de incrementar mi acervo literario.

Mi participación en el Candymundo, terminaron por muchas razones, algunas dicen que el ambiente se había tornado muy tóxico, tal vez, tengan razón. En mi caso, fue en parte falta de tiempo, por otra parte, deseaba empezar a escribir cosas propias, donde no tuviera que usar personajes o basarme en una historia que alguien más había creado. No obstante, siempre estaré agradecida de ese periodo, conseguí amigas increíbles y al mismo tiempo, me dieron el empujón que yo necesitaba para que se me quitara la pena de que alguien más leyera mis textos.

Mientras tanto en la escuela tuve la fortuna de salir en tres las publicaciones, que me animó a comenzar a escribir aquí en el Libro Rojo, y más adelante en el grupo literario Literoblastos, donde hemos publicado ya tres antologías de cuentos.

El proceso ha sido largo y, a veces, exigente, las dudas siempre te persiguen, ¿soy lo suficientemente buena? ¿No estaré perdiendo el tiempo? Pero quiero pensar, que si algo te hace feliz y te da bienestar, entonces no es pérdida de tiempo y que si los premios o el reconocimiento nunca llega, al menos me quedara la satisfacción de que cumplí un deseo y no hay nada más gratificante que saber que no te quedaste de brazos cruzados, que venciste el miedo y luchaste por algo que querías.

Cada proceso de inicio es distinto y cada escritor tiene sus propias anécdotas… el mío fue éste.

viernes, 14 de febrero de 2020

Escrito por axlmar en , , , , | 2:15 p. m. Sin comentarios


Cuando entramos a clases de escritura nos dicen que ya se han escrito de todos los temas sobre los cuales podían escribirse. Que los griegos abarcaron cada uno de ellos.

Es una fuerte desilusión cuando esperas crear algo novedoso y atractivo para la gente de tu generación y las posteriores. Sin embargo, si desde los inicios de la literatura se ha escrito sobre amor, entonces, por qué seguimos buscando historias de este tema.

Tengo la creencia que es uno de los principales temas de la condición humana, aún en las novelas de ciencia ficción o de terror, podemos encontrar romance entre los personajes secundarios o, incluso, los protagonistas. La gente solitaria ansía ese romance, para vivirlo a través de ellos, y los que tienen pareja, se sienten empáticos con ellos.

Entre todos los sentimientos que podemos tratar en un escrito, el odio, la venganza, el miedo, la tristeza, lo más probable es que esté ligado al amor de alguna manera, odiar alguien porque quiere a la misma persona que tú, querer venganza porque alguien te traicionó, miedo a estar solo y no ser querido por alguien, tristeza por perder a quien a amas.

Como escritores, es un trabajo difícil, un amigo me comentaba que era injusto que los lectores pidieran romance cuando la historia era interesante por sí sola, estaba escribiendo de detectives y los talleristas donde estaba revisando la historia le habían pedido más emociones, de hecho, le pedían que creara un romance entre una de las detectives (personaje secundario) y el detective principal (el personaje principal).

He pasado parte de este año analizando doramas, he visto de múltiples tópicos, de guerra, de lucha de poder, de fantasía, de ciencia ficción, policíacos o realistas, en cada uno de ellos aparece la pareja principal, en algunos casos está algo velado si habrá romance, pero inevitablemente aparece.

Esto me resulta interesante, porque son historias que ocurren al otro lado del mundo, lo que
me hace pensar que el tema es universal y no cuestión racial o regional.

Ciertamente, hay libros donde el tema de amor romántico queda relegado a segundo planto, de forma casi obligatoria tiene que aparecer la amistad. Es decir, otra forma de amor. Y podríamos seguir analizando libros y eventualmente encontraríamos: Amor a uno mismo, amor filial, amor a Dios, amor a las mascotas, amor al dinero…

Tal vez los románticos empedernidos sentirán que siempre han tenido la razón, pero es evidente que el amor es el principal sentimiento que mueve al ser humano, entonces, para escribir una historia con carácter universal, tendremos que manejar ese tema y sí, será difícil, porque ya se ha escrito tanto de eso, que habrá que buscar la forma de escribir algo novedoso sobre este tema que parece tan trillado, pero que en definitiva, mueve al ser humano y al mundo mismo.



viernes, 12 de julio de 2019

Escrito por axlmar en , , , | 10:00 a. m. Sin comentarios


Como maestra muchas veces llegan los alumnos y me dicen: “Tengo algo escrito, ¿podría revisarlo y decirme qué es?”, la pregunta, aunque resulte extraña, es más frecuente de lo que me gustaría. Cuando escribimos empíricamente, es decir sin haber tomado clases previas de escritura y que nuestros cursos de literatura en las escuelas las tomamos sin prestar mucha atención, se vuelve un problema el saber distinguir qué es lo que escribimos, ¿es poesía?, ¿es un cuento?, ¿es una narración o prosa poética?



Géneros Literarios.

Para poder saber qué es lo que escribimos, debemos conocer los géneros literarios. En la actualidad se manejan tres: Épico, Lírico y Dramático.

Épico

La épica, este género se divide en verso y en prosa que es en donde encontramos los géneros del cuento y la novela.

Hay que recordar que el verso era usado por los primeros narradores, que transmitieron de forma oral las historias, de boca en boca, de oído en oído, esas historias cobraron vida y, en algún momento, fueron impresas para dejar testimonio para la posteridad.

Es por eso que la épica tiene en su forma de verso, a la Epopeya, donde su principal característica es que se cambia la historia de un pueblo, como ejemplo podemos ver “La Iliada”. Mientras que el poema épico sólo resalta los valores patrióticos, como es el caso de “La Odisea”. Los cantares de gesta vienen después, sobre todo durante la edad media, donde se narra sobre personajes famosos que sí existieron, para terminar con los Romances que giran en torno a la reconquista, es decir todos esos libros de caballería de los que hablaba el Quijote.

Ahora bien, en la prosa tenemos el cuento y la novela. El cuento es una narración corta donde ocurre algún conflicto al protagonista, por su lado la novela puede tener múltiples protagonistas y una gran diversidad de conflictos, lo que hace que su extensión sea mucho mayor.



Lírico
La lírica, pertenece a la poesía, para esto necesitamos saber de ritmo, de rima, de métrica… al menos para la poesía clásica y saber que ha ido cambiando conforme el paso del tiempo. Y tenemos una división entre poesía épica, lírica y dramática.

La poesía épica, trata de hechos ajenos al autor, es decir cuando un poeta habla sobre los héroes, reyes, personalidad o algún pueblo o ciudad. La dramática, es la poesía escrita con el fin de ser representada de forma teatral, encontramos muchas poesías que incluso mantienen personajes como si se tratara de una obra de teatro. Y por último la poesía lírica, aquella que más se conoce, donde el autor habla de sí mismo, de sus emociones y sentimientos.



Dramático

La Dramaturgia, es referente al teatro, a obras y representaciones, si hay puesta en escena, no cabe duda, que estamos hablando de dramática, aquí también hay sus divisiones. Tragedia, comedia, drama, auto sacramental y entremés.

La tragedia es cuando hay grandes conflictos con problemas sin solución. La comedia mantiene conflictos interesantes con finales sencillos, por lo general felices. El drama es una mezcla entre tragedia y comedia. El auto sacramental presenta obras de carácter bíblico o alegórico, aquí en México las pastorelas o la representación de la pasión de Cristo, serían vestigios de este subgénero. Y por último tenemos el entremés, eran pequeñas obras que se representaban en entreactos de una comedia, las cuales mostraban críticas al gobierno o la sociedad, serían lo que hoy día conocemos como sketches.


En fin, es una pequeña descripción de los géneros de la literatura, así que la próxima vez que se pregunten a qué género pertenece lo que están escribiendo, simplemente conozcan la intención inicial para lo cual escribieron y sabrán catalogar al género correcto.


viernes, 12 de abril de 2019

Escrito por axlmar en , , , , , | 12:14 p. m. Sin comentarios



A lo largo de la historia, la escritura ha cambiado, la tecnología ha invadido también el ámbito de los escritores, por lo que parece que los utensilios utilizados por los mismos han variado al paso de los años.

¿Qué necesita para ejercer su oficio el escritor hoy en día?



Una computadora.
Aunque hay algunos que están evolucionando y han entrado a la idea de escribir incluso en sus teléfonos celulares, la mayoría aún nos decantamos por la computadora, de preferencia, con un buen procesador de textos. Es mucho más fácil desarrollar historias con un teclado en forma, donde nuestros dedos no se tropiecen unos con los otros.

Una libreta y pluma.
Aunque muchos pueden despreciar este método, hay una simbiosis maravillosa entre la pluma y el papel, un poco más sensorial que despierta la imaginación del escritor, la textura y el olor del papel, así como el de algunas tintas, revolotea en la mente de quien se dispone a contar una anécdota o darle vida a algún personaje.

Internet.
Sí, yo sé, existe una queja constante de que el internet te distrae más de lo que te ayuda, pero en lo particular encuentro fascinante cuando quieres saber un dato y está disponible a un click de distancia. Esta información antes costaba mucho obtenerla. Si lo vemos desde ese punto de vista, el internet es una herramienta estupenda. Obvio, debemos aprender a no distraernos con la diversión y el chisme que también representa.  

Grabadora de voz.
Yo tengo una que fue regalo de cumpleaños cuando dije que sería escritora. Es hermosa en color rosa y funciona a la perfección, Aun así, con las aplicaciones que existen en los smartphones ahora, esta función puede realizarse con un celular. Muchos ignoran lo asombroso que funciona, cuando escuchas en voz alta tus propias ideas, puedes eliminar aquellas que suenan extremadamente ridículas y desarrollar más las que tienen sentido.


Lentes.
Me dirán que eso sólo es para quienes lo necesitan, bueno, en parte así es, la verdad es que la mayoría de mis amigos escritores usan lentes, pero incluso los que no los utilizan, es bueno mantener lentes para la computadora y cuidar la vista, además hay que recordar que el tiempo no perdona a nadie, por lo que tarde o temprano terminaremos usando lentes para lectura, así que es un utensilio que algunos usarán toda la vida, y otros a partir de cierta edad.

Ánimos.
Sonará un poco extraño que coloqué esto en la lista, tal vez, porque estamos tan embebidos con la idea romántica del escritor que se sienta delante de su máquina de escribir cuando tiene el corazón roto y termina con la mejor novela del mundo. Es muy diferente en la vida real, cuando has tenido una pérdida, tienes que llevar un duelo, igual que los demás… una vez que el tiempo pase, entonces sientes la necesidad de escribir, eso es el ánimo, las ganas o el mood. Tal vez un escritor no haga una historia de inmediato de algo doloroso, pero tarde o temprano lo hará, como dicen por allí, “Ten cuidado con los escritores porque si los hieres terminará en alguna historia”.

Un lugar para escribir.
Ciertamente ya hablé de esto en algún momento, pero no puedo omitirlo en esta lista, es algo necesario, un lugar donde te sientas libre, con seguridad, con confianza y sobre todo, cómodo. Escribir puedes ser algo de minutos, de horas, de días, de semanas, de meses y de años. Cada quien a su tiempo lo va haciendo. Hay autores que tardaron hasta 20 años escribiendo un libro, hay quienes claman que en meses lo hicieron, eso en lo referente a libros completos. No obstante, cuando se escriben cuentos, puede ser de minutos a horas. En cualquiera de los casos es necesario estar en una posición cómoda, con luz adecuada y un ambiente propicio para desatar la imaginación.

Silencio.
Ya mencioné las distracciones del internet, pues las distracciones no sólo aparecen de forma virtual, porque es horrible estar emocionado escribiendo cuando alguien te hable por teléfono o los ruidos de las camionetas que venden o compran cosas por la calle, los perros ladrando, el vecino con su carro viejo o la música a todo volumen. En general, si no puedes encontrar momentos de silencio es recomendable buscar música calmada, un buen par de audífonos que eliminen el ruido exterior y escuchar un violín o piano armonioso en su lugar.


Bebidas.
Hay amigos míos que para empezar a escribir se sirven una copa de vino, en lo personal prefiero el café o si hace mucho calor, un vaso de refresco con mucho hielo, no obstante, creo que la mayoría tenemos alguna manía en lo referente a tener algo para beber a un lado, habrá quien prefiera un té o alguna limonada, quien un vaso de vino o una cerveza... mantenerse hidratados si es con algo que te agrada, es probable que las historias vengan más fácilmente. 

Inspiración.
Creo que ésta es la más deseada de las herramientas, sin embargo es la más difícil de obtener, así que muchos escribimos aún sin ella, y hacemos caso a lo que escuchamos todo el tiempo, que mientras estés tecleando o con la pluma en mano te llegue de repente.

Y tú, ¿qué necesitas para escribir?

viernes, 5 de abril de 2019





A diferencia de lo que muchos piensan, la escritura cambia de acuerdo al público al que va encaminado, es por eso que han surgido como en tiendas departamentales segmentos de obras específicas por edad.

Durante mucho tiempo la literatura infantil, fue dejada a un lado, era difícil que se publicarán nuevos autores, porque los cuentos clásicos de los hermanos Grimm o de Perrault eran los conocidos por todos, y esto se nota, cuando hasta hace unos años no había grandes nombres que se escucharan o que sobresalieran del resto.

Esto ha cambiado, en las últimas décadas y creo que hay mucho que agradecer a JK Rowling, la creadora de la saga de Harry Potter, porque a partir de la publicación de la saga del niño mago, las editoriales voltearon a ver como algo lucrativo el escribir para niños.

Después de Harry Potter, resurgieron muchos títulos que habían sido olvidados, y aprovecharon la ocasión para salir a la vista, así como nuevos libros, autores que vieron una gran ventana abierta y pudieron por fin ser editados.

Hoy día, la literatura infantil es una de las más lucrativas y de las más proliferas, entonces, ¿qué se necesita para escribir para niños?

Hay muchos puntos a notar. Pero hay algunos que debemos tener en cuenta, cuando se escribe para niños:



1 Escribe historias interesantes, si a ti como adulto escribes algo tonto, porque crees que eso es correcto para niño, pues estás en un error. Los niños son el público más honesto que hay, si no les gusta la historia lo dirán, así que las historias tienen que ser interesantes, si la encuentras entretenida, es muy posible que el niño también lo encuentre igual.

2 Utiliza un lenguaje adecuado. Recuerda, que los niños son como esponjas, tienes que evitar el uso de lenguaje vulgar, y al mismo tiempo no excederse con términos técnicos. Lo mejor es usar un lenguaje simple, con metáforas sencillas pero ingeniosas.

3 Trata al niño como a una persona. Es decir, no olvidemos que antes de ser niños son humanos, que sienten, que piensan, que tal vez, no tienen una comprensión completa de la forma en que la tiene un adulto, pero la mayoría de las personas comienzan a cuestionarse la vida desde una edad temprana. Esto nos da pie para escribir sobre elementos filosóficos y tenemos grandes ejemplos con sólo mencionar: El principito, Alicia en el país de las maravillas o Momo.  

4 Toma un viaje a tu niñez. Lo mejor de escribir para niños, es que como escritores ya pasamos por esa etapa y podemos recordar lo qué se sentía con ciertas situaciones, la idea es detenernos en esos sentimientos y tratar de reflejarlos en la historia que estemos escribiendo. Una recomendación, si no recuerdas bien, checa viejos álbumes de fotos, o una llamada a tu mamá para hacer preguntas de tu niñez.

5 Atrévete a tratar temas “tabúes”. Es decir, hablar de cosas que normalmente lo consideran demasiado fuerte o inadecuado para los niños. Hay que ver a autores como Etgar Keret, quien habla de muerte y a veces incluye imágenes fuertes en sus cuentos. Debemos tener claro cuál es nuestro público, él escribe para niños que han crecido en medio de la guerra. Aquí en México, lamentablemente vivimos en medio de una ola de violencia que no se había visto antes… entonces es aceptable hablar de violencia, claro que siempre que conservemos el lenguaje apropiado. Tenemos que recordar que la literatura infantil, además de entretener, tiene la función de preparar al niño para una vida adulta.

6 Utiliza diálogos reales. Sé que eso es para cualquier género, pero en este caso es necesario, los niños de inmediato notan cuando algo es falso. Si no tienes a niños cerca, trata de rememorar cómo hablabas a su edad, o trata de escuchar a tus sobrinos o preguntarles a quienes tienen hijos, algunas de sus pláticas.

En fin, una vez que tengas el tema, trata de tomar en cuenta estos puntos, seguro te ayudarán para escribir literatura infantil.



jueves, 27 de septiembre de 2018

Escrito por axlmar en , , , , , | 2:20 p. m. Sin comentarios




Escribir, te lo enseñaron desde tus primeros años de vida, algunos desde el kínder, para otros en la primaria, cómo sujetar el lápiz, en cuadernos pequeños, y con letra grande. Sí, como todos los demás, así comienzan los escritores también.

Al paso del tiempo, es que comienzan a verse las diferencias, los escritores desarrollamos una necesidad intrínseca de escribir, de plasmar sobre el papel nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestros sueños y nuestras vivencias.

Algunos escuchan el llamado y lo desoyen, otros lo escuchan y comienzan a escribir de inmediato, pero como dirían los griegos, si es tu destino no puedes huir de él, porque tarde o temprano, el que nació para este oficio se enfrentará a él.

Cuando tomas conciencia de lo que eres, decides aumentar el nivel de conocimiento, por medio de instituciones, en talleres o de forma autodidacta, que te ayudarán para este efecto, para conseguir las herramientas necesarias.

No obstante, aunque aprendas a hacerlo rodeado de compañeros, el proceso de la escritura es solitario, tal vez, ésta sea la razón por la cual la mayoría de los escritores amamos la soledad, no todo el tiempo, pero la soledad se vuelve una sana compañera para cuando estás en obra, ya sea pensando, planeado, o en su última instancia, plasmando las historias sobre una hoja en blanco.

Por esto, encontrar un lugar para escribir se vuelve una odisea, cada uno es distinto; hay quienes pueden escribir en medio del ruido; otros, necesitan silencio absoluto; otros requieren cero distracciones, no teléfono, no redes sociales, no nada, que pueda hacerles perder la concentración; y hay quienes forman una especie de burbuja, que te desconecta de todo.

El lugar designado para la actividad de escribir, ha variado con los años, así como han ido desarrollándose tecnologías nuevas que ayudan en el proceso, en la antigüedad, la mayoría de los escritores, designaban un espacio con un escritorio lo suficientemente amplio para tener un montón de hojas, plumas y tinta, lugar con buena iluminación para escribir durante el día, y un buen recaudo de velas para quienes lo hacían de forma nocturna.


Esta situación cambió con la máquina de escribir, de allí en adelante, era indispensable contar con una de ellas, y si no tenían dinero para comprar una, como en el caso de Ray Bradbury, acudían a lugares donde las rentaban por horas, o en el caso de JK Rowilng que compró una usada que tenía algunas de las letras pegadas, lo que caracterizó los primeros borradores de "Harry Potter". Las máquinas fueron evolucionando, desde muy finas y bromosas, hasta esas portátiles, pero el uso de las mismas tenía que ser exclusivo del día, porque eran muy ruidosas, sólo aquellos autores quienes vivían solos y sin vecinos quejumbrosos.

La máquina eléctrica vino a suplir la mecánica, menos ruidosa, más eficiente, aunque eso sí, más cara, pero aún exigía un escritorio para su uso, una silla cómoda. Pero con la posibilidad de estar horas y horas en la noche, ya sin ruido y con un buen foco para iluminar.

A partir de finales del siglo pasado, la situación volvió a evolucionar, la computadora personal y los procesadores de texto, hicieron que el escritor pudiera trabajar hasta en la oscuridad, la pantalla con luz propia hacía posible este cambio, el ruido casi inexistente de los teclados hacían el trabajo casi imperceptible.

No obstante, con las laptops, esto revolucionó el lugar del escritor, porque volvió innecesario el tener un escritorio, el estar anclado a un lugar, ahora se puede escribir en el jardín, en el parque, en la playa, en el café, en la sala, en la cocina, en la cama, además de que los procesadores ya tienen sus propios diccionarios, ya ni siquiera se requiere llevar uno consigo.

Me gustaría no hablar de aquellos que ni siquiera usan una laptop, hoy días, de aquellos que escriben en sus smartphones, si la idea de no tener un lugar establecido me preocupa, el suplirlo por el teléfono me parece que vuelve más difícil establecer una rutina, una disciplina real.



Los escritores clásicos, tal vez carecían de la tecnología, pero sabían lo que requería el oficio, un lugar tranquilo y específico para escribir, para dedicarle horas a esta labor. Los escritores de hoy, hemos obviado el tener un lugar exclusivo para realizar nuestra actividad, por eso, nos resulta fácil distraernos, por eso exigimos silencio, y no podemos concentrarnos ni siquiera con el ruido común de la naturaleza.

Tal vez sea necesario redescubrir un lugar para escribir, uno propio, uno que nos permita hacernos a la disciplina, porque hay que recordar que el talento si no se cultiva no sirve de mucho, y para disciplinarnos, encontrar el lugar ideal para desatar nuestros pensamientos, emociones, historias y sueños, debe ser tan importante como el de obtener las herramientas y técnicas que nos ayuden con este proceso.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Escrito por axlmar en , , , , | 11:57 a. m. Sin comentarios




Bien es sabido, sobre todo, aquí en México, si quieres vivir del oficio de escritor, tienes que ganar un premio literario, incluso si te arriesgas a sacar una edición de autor, los editores te dirán, “si quieres ser reconocido, debes ganar un concurso”.

Suena muy fácil, pero la realidad es muy distinta. Porque a medida que pasa el tiempo, vas viendo, que ganar un concurso, es como encontrarse una aguja en un pajar.

Si es tu primera vez en el mundo de los concursos literarios, puede que participes con mucha esperanza, que busques en internet las convocatorias, leer los requisitos, cumplirlos y entrar a concurso, pensando que obtendrás el premio… el tiempo pasa, y cuando dan los resultados, ni siquiera obtuviste una mención honorífica, sientes que como escritor no vales la pena, te dan ganas de dejarlo como en un simple hobbie y no volver a aspirar a ser un escritor.

Sí, es devastadora, la primera vez, pero hay que recordar varias cosas, y no dejarnos vencer ante el primer obstáculo.

¿Por qué no se ganan los concursos?

Hay varios elementos que pueden influir para que no ganes un concurso literario.

  • Tu escrito tiene errores de redacción u ortografía.

Si tu texto no está cuidado, y tiene errores, difícilmente va a ganar un concurso literario, sabemos que existen los editores, pero un juez va a preferir un texto limpio que evite trabajo de más, a uno que tenga que pasar por la guillotina para que quede presentable.
  • Escogiste un concurso donde el premio es de una remuneración muy elevada.

Mientras más elevado es el monto que ofrecen, menor posibilidad tendrás de ganarlo, porque en este tipo de concursos, entran muchos escritores profesionales. Incluso en algunos de ellos, las editoriales hacen campaña para que los autores que pertenecen a su sello, resulten ganadores. Cabe la posibilidad, de que haya arreglos de antemano y entonces, la participación de un escritor novel o de uno amateur, jamás obtendrá algo.
  • No es lo que estaban buscando los jueces.

Buscaste un concurso sin tanta remuneración y que era específico para nuevos escritores, ¿entonces, ahora qué pasó?, bueno, a veces los jueces tienen una idea en mente, no es sólo que el texto esté bien escrito, sino que el tema a tratar, aunque en la convocatoria, rece “tema libre”, una editorial, sobre todo, si hay de por medio una publicación, buscará temas que estén de moda, que llamen la atención, porque la idea es que el libro se venda. Aunque esto depende, hay que tratar de pensar en quién está convocando, ya que, si es un concurso de parte de una escuela católica, una temática controversial, no ganaría, mientras que si es una convocatoria de una editorial, sí. Debemos tratar de buscar en donde nuestro texto tendría cabida, o bien, escribir sobre un tema comercial.
  • Evita los concursos arreglados.

Hay ciertos concursos que están un poco manchados por la palabra corrupción, es decir, que se sabe previamente que los jueces tienden a favorecer a sus conocidos, si no conoces a alguno de los jueces, mejor ni entres a esos concursos. Si no sabes si a la convocatoria a la que quieres responder es uno de estos casos, verifica la fecha límite de entrega de trabajos y la fecha de resolución, y haz matemáticas, si es muy cercana la fecha, debemos calcular cuánto se tarda alguien leyendo y si el tiempo que están disponiendo hace sentido en el hecho de que un juez debería leer a todos los participantes, si los cálculos no te hacen sentido, es probable que el concurso esté arreglado.
  • A tu texto le hace falta trabajo.

Y por último, el que más miedo da, saber que tu texto aunque esté limpio, esté entendible, tenga un buen tema y su presentación sea impecable, existe la probabilidad de que necesites trabajarlo más, porque puede ser que su nivel no es el suficiente para ganar un concurso, hay que estudiar, leer mucho, incrementar vocabulario, practicar las imágenes metafóricas y seguir escribiendo.


Es difícil concursar, en algunas convocatorias requieren varias copias del texto impresas y engargoladas y a esto se suma el costo de paquetería… pero no todo es cuestión económica, pues tenemos también el desgaste emocional, primero de la angustiosa espera y después del decepcionante resultado. No obstante, recuerda, que quien no participa, nunca tendrá la oportunidad de ganar.



Así que aquí te dejo algunas recomendaciones para que sigas participando.

  • Lee bien la convocatoria, los requisitos, los temas, la extensión, el formato y fechas límites, así organizas tu tiempo, tus ideas y lo que tardarás escribiendo.
  • Evalúa los costos de impresiones, copias, engargolados y paquetería, para que determines si vale la pena entrar o no.
  • Checa quiénes han ganado previamente ese concurso, sobre todo si es tema libre, así te darás una idea de qué están buscando los jueces.
  • Revisa tu texto, dos veces, tres, cuatro, corrige la ortografía, pídele a tus amigos que te ayuden con la lectura, que te den su opinión, valora sus comentarios y haz cambios, si los crees necesarios.
  • Registra tu obra, antes de enviarla, queremos creer que quienes arman las convocatorias tienen buena fe y destruirán el material de los autores que no ganaron, pero para no dejar cabos sueltos, es mejor tener registro, para evitar cualquier mala sorpresa.
  • Espera con paciencia, y si no ganas, revisa en qué podrías estar fallando. 

En fin, éstas son sólo algunas recomendaciones, para que no se desanimen de escribir, recuerden que el oficio de escribir nos llama y que al final, un premio no nos va a quitar ese llamado, el espíritu o el talento. Hay que recordar que muchos grandes escritores, jamás ganaron un premio y que muchos de ellos fueron rechazados numerosas veces por editoriales. Lo más importante es empezar a escribir, no dejar de hacerlo y evidentemente si quieres ganar un premio, pues seguir participando.


viernes, 20 de julio de 2018

Escrito por axlmar en , , , | 1:50 p. m. Sin comentarios


El “yo” dentro de lo que escribimos.



Para convertirse en escritor, hay muchos factores y a cada quien le detonan diferentes circunstancias. Por lo mismo, tenemos una gran variedad de escritores, así como géneros que existen en la literatura.

No obstante, de la variedad de escritores, hay algo que todos tenemos en común, todos dejamos algo nuestro, dentro de los escritos.

En una ocasión, le preguntaron a Flaubert, que quién era Madame Bovary, pregunta que él respondió con un simple “Madame Bovary, soy yo”. Y es una realidad, es posible que tus personajes tengan una inspiración externa, que incluyas características físicas y psicológicas de alguien que conozcas, pero al fin de cuentas, lo que escribes forma parte de ti.

Este aspecto es lo que hace tan difícil, al menos para los escritores tímidos y, sobre todo, novatos, el poder compartir lo que se escribe. Porque mostrar tus textos, es como quitarte la máscara con la que vivimos, aquella, con la que vamos por la vida, la que tiene la cordialidad, las palabras políticamente correctas y las fórmulas de cortesía. Muchas veces, leer en público o dar a conocer nuestros textos, se siente peor que si te quitaras la ropa frente a los demás, porque estás exponiendo tus sentimientos, tus opiniones, tus miedos, tus monstruos… tu alma.

Como escritores, podemos mentir e inventar muchas de las historias, pero siempre, tendrán algo que te haya pasado, algo que has visto, algo que muestre lo que hay muy dentro de ti, y tan sólo pensarlo, es atemorizante, por eso tenemos una profunda sensibilidad ante las críticas, ante los “no me gustó”, “no es verosímil”, “está aburrido”, porque esas frases entran por debajo de la piel, y llegan hasta nuestra psique.

¿Se puede escribir sin exponerse?, la verdad, lo dudo, porque aunque sea una pequeña parte de ti, queda en los textos, es por eso que se puede identificar quién escribió algo, porque va más allá de las palabras, que también son una parte de cada quien, de repente, los escritores nos casamos con ciertas palabras o frases, pero además de eso, es porque leer el texto de alguien, y si conoces al escritor, de inmediato notas en sus párrafos, esa mirada, ese guiño, esa sonrisa, ese pensamiento que lo hace enojar, es como leer una parte de él mismo.  

Por esto, muchas veces he considerado que los escritores somos un poco egocéntricos, porque queremos vivir para siempre. Por medio de lo que escribamos, si estos textos sobreviven la marca del tiempo, entonces, en nuestras palabras, por ende, como escritor podemos vivir por siempre.

Así que, la próxima vez que lean las obras de un escritor que ya falleció, podrían asegurar, que no lo ha hecho por completo. Que el escritor sigue vivo por medio de sus obras, y que puedes conocerlo a través de sus palabras y frases. Porque él, dejó una parte de sí en cada una de las letras que escribió.



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